
Un proyecto de ley que busca luchar contra los delitos de odio y la propagación de noticias falsas en las redes sociales, acaba de ser aprobado este miércoles por el Gobierno alemán, para obligar a que plataformas como Facebook, Google y Twitter, eliminen este tipo de contenidos, si no desean ser penalizadas con multas que pueden llegar a ser millonarias.
La decisión, que no ha gustado a las compañías tecnológicas ni a la oposición germana, dará a las primeras hasta 24 horas para borrar los contenidos que puedan representar amenazas, delitos de odio, de injurias, incitación a la comisión de delitos, actos violentos y pornografía infantil, mientras que el lapso será de una semana si se trata de borrar los mensajes que vayan en contra de la ley.
La propuesta, que también ha sido criticada por diferentes grupos de usuarios, periodistas y compañías tecnológicas por considerar que atenta contra la libertad de expresión, ha sido defendida por el ejecutivo a través del ministro de Justicia, Heiko Maas, quien señala que el derecho penal sirve para establecer ciertos limites a la libertad de opinión.
Una iniciativa que puede sentar precedente para la delimitación de las responsabilidades de las empresas tecnológicas. La libertad de expresión no puede ser la excusa en la que se amparen las redes sociales, (ni los usuarios) para permitir que se infrinja la ley, se promueva material extremista o aberrante, información falsa o se fomente el odio. Aunque es obvio que este tipo de medidas debe tener la flexibilidad y consideración suficiente para reconocer cuáles son los casos que lo ameritan, especialmente cuando el límite no sea claro. Lo que no será fácil.
Texto original: Merca2.0

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