Consciencia Social

Recuperarse después de la desgracia


Por Lizbeth Rodríguez (Forbes México)

Como van a seguir pasando y no se pueden predecir, al menos puedes estar preparado. Lidiar con el estrés emocional que ocasionan los sismos no ha resultado fácil para la mayoría de los mexicanos. Escuchar la alerta sísmica es suficiente para provocar alarma, miedo y angustia. Respirar y compartir experiencias son mecanismos útiles para reaccionar mejor y evitar estrés postraumático cuando vuelva a ocurrir.

“Ante un nuevo sismo, lo primero que hay que hacer es respirar, un par de aspiraciones profundas por la nariz para después sacar el aire por la boca desaceleran el ritmo cardíaco, regulan la química del cuerpo y ayudan a centrar la atención para reaccionar mejor”, recomienda Mónica Tiburcio, sicoanalista y coordinadora de la Asociación Mexicana de Psicoterapia Analítica de Grupo(AMPAG).

Tiburcio opina que se puede reaccionar de mejor manera, incluso para salvar la vida, si se conserva la calma. Agrega que se debe tener un plan particular de lo que hacer, sobre todo, si está en un lugar conocido como la casa, el trabajo o la escuela, de lo contrario lo más sensato es atender las indicaciones de protección civil.

Una vez que esté a salvo el siguiente paso es exteriorizar lo ocurrido. “Transformar la angustia y vulnerabilidad que uno siente en palabras, mitiga la posibilidad de no padecer estrés postraumático”, agrega.

En ello coincide la sicóloga Marisol Alvarado, quien sugiere llorar si es necesario y establecer cercanía física de algún compañero de experiencia. “Con una palmada, un apretón de manos o un abrazo basta para mostrar empatía”.

Ambas sostienen que al tratarse de eventos repetitivos, el estrés que se acumula es muy difícil de sobrellevar porque se tenía lejana la experiencia de los sismos de 1985, pero nuevamente la alerta es latente. Ellas intervinieron en los sitios de los derrumbes del pasado 19-S, atendieron a rescatistas, rescatados y a familiares de quienes fallecieron o estaban atrapados.

Refieren que hay personas que aún no cierran el ciclo con lo que les sucedió hace cinco meses y no saben cómo enfrentarlo, para ello la recomendación es una terapia.

“Es imposible cargar una mochila pesada todos los días, no podemos avanzar, se acumulan experiencias y no sabemos cuándo van a detonar”, explica Alvarado.

Entre las consecuencias de no liberar el estrés postraumático están: ansiedad, agotamiento excesivo, colitis, gastritis, fobias y migrañas.

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