“Te pasó por puta” Hablemos un poco de con Edel López Olán


Los feminicidios en México se han convertido en un lastre que ha marcado administraciones enteras por su incapacidad de solucionarlas. En muchas ocasiones, la complicidad y corrupción que existe en muchos casos, a mucho niveles de gobierno por parte de los ejecutantes, entorpece toda investigación, todo acto de justicia, toda acción contra el problema. La forma vil en como se realizan estos actos, se compara a la forma insensible del: “Póngale cal y háganlo a un lado”, sí, ese es el nivel de indiferencia que las autoridades en este país tienen ante una situación que marca a millones de mujeres y familias a lo largo y ancho del territorio nacional.

Del 2006 al 2017 se han asesinado en México a 22 mil 482 mujeres. El 2017 la cifra cerró en un escalofriante 1844 mujeres asesinadas y desaparecidas; datos justificados por los casos qué se denuncian ¿y los qué no?¿Y todas esas mujeres que mueren en la indiferencia de un dato o cifra oficial?

La forma en como los feminicidios en México aumentan cada año, se contempla desde muchas trincheras y hoy, lugares como el Estado de México (sitio con alerta de género desde el 2016) siguen sucediendo miles de situaciones que rayan en lo tétrico y sobrenatural, en una problemática que ni siquiera figura en las prerrogativas de la comunidad política mexicana.

La sociedad también juega un papel fundamental en toda esta problemática. Sí, mucho se ha hablado del por qué y como muchas chicas llegan a una situación de muerte. Sí, muchas veces se ha mencionado que los feminicidios no pasarían si las mujeres tomaran consciencia de su entorno o alcances. Sí, efectivamente, hay muchos bemoles en los asesinatos, sin embargo, no perdamos de vista que nuestra función desde la sociedad es enjuiciar el acto en sí; enjuiciar la violación, la desaparición, y no encontrar las razones del por qué la víctima se encuentra ahí, por qué eso es algo que no es importante; lo importante aquí es qué, por más que se den las situaciones a modo para el delincuente, la vida debe respetarse, dediques a lo que te dediques, te guste lo que te guste, y hagas lo que hagas. Cada situación y forma es distinta. No podemos englobar todos los casos a nuestra visión que enjuicia y golpea la memoria de muchas víctimas que son arrastradas por ese manto que envuelve a todos los crímenes en este país. No todas las mujeres son putas. No a todas las mujeres las mataron por qué “no estaban en buenos pasos”. Ninguna mujer merecen morir a manos de otro solo por satisfacer un instinto que solo ellos entienden.

El día que como sociedad cambiemos ese chip de enjuiciar de inmediato un feminicidio y nos coloquemos del lado de la víctima, en ese momento, daremos un gran paso ante un cáncer que nos consume lentamente, mientras tanto, seguimos siendo parte de un problema que nos consume como sociedad, como individuos, como país.

“Te paso por puta”, nunca más.

Hasta la próxima.

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