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“Sin miedo” Un gran consejo


Texto original: Sophia Gallagher (The Huffpost)

A las doce de la noche del 18 de febrero de 2011 llegó al bandeja de correo electrónico de la estudiante griega Marily Nika un email. El doctorado en ciencias computacionales que siempre había soñado podía estar a su alcance. Google lo pagaría, pero solo si entregaba su solicitud antes de la fecha límite, que era apenas tres horas después.

Siete años después, Nika acaba de recibir un ascenso como gerente de producto en Google, su segundo empleo en dos años en el gigante de la tecnología con sede en Silicon Valley, California.

¿Qué consejo se daría ella misma ahora? “Quiero volver a ser aquella niña pequeña que se sentía atrapada y decirle que todo vale la pena”, dice Nika, de 32 años.

Después de terminar sus estudios de licenciatura, Nika viajó a Reino Unido para tomar un curso en el Imperial College de Londres. Su siguiente paso era un doctorado, pero parecía imposible conseguir el financiamiento.

“Una noche apareció en mi inbox este email que me envió alguien que había conocido en una conferencia y a quien le había platicado rápidamente que estaba buscando financiamiento”, cuenta. Me aconsejaron buscar una beca de Google. “Ese consejo cambió mi vida”.

Eso fue un parteaguas en mi carrera, dice la conferencista de TED. Y le enseñó que pedir ayuda es una de las mejores cosas que puede hacer una mujer en su carrera. “Nunca puedes saber qué tipo de información tiene la gente”.

Le otorgaron la beca completa con un bono honorario porque era la primera estudiante griega y la primera del Imperial College en calificar. Pasó los siguientes dos años estudiando para su doctorado antes de trabajar como becaria en Facebook y después empezar a solicitar trabajo.

Cuando le negaron 10 trabajos “soñados”, Nika empezó a sentir algo de desazón. Pero ella pensaba: “una entrevista no es el rechazo de tus habilidades, es el rechazo de tu preparación”. Así es que decidió dedicar dos meses a preparar su entrevista con Google con base en que “la esperanza no es una estrategia”. Y obtuvo el trabajo.

Pero incluso después de lograrlo, Nika dice que todavía siente, al igual que muchas mujeres que conoce en la industria de la tecnología, el síndrome del impostor. “Si alguien me hubiese dicho hasta dónde iba a llegar, no le hubiera creído. Aunque yo lo creyera, me habría dado miedo no ser lo suficientemente buena”.

También habla de la idea que tienen muchas mujeres de que si te sientas en tu escritorio y haces un trabajo perfecto, o lo que ella llama el síndrome de la tiara, la gente se dará cuenta y serás recompensada. “Pero no es así”, dice Nika. Ella prefiere ser su propia porrista y la de otras mujeres. “No puedes sentarte a soñar”.

Pero esto es algo en lo que ella todavía trabaja, junto con un grupo de mujeres que está formando en la industria. “Yo le diría a mi yo más joven que no se preocupara tanto, que tuviera menos miedo. Hay cosas en tu carrera que no puedes controlar pero tienes que ser activa para construir tu futuro”.

Nika fue la mujer del año en los premios de tecnología FDM Everywoman Technology Awards 2018.

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