Editoriales

“Lo bueno, lo malo, lo peor” por Edel Lopez Olán


Lo bueno

Corea: Una lección de política y diplomacia

De 1950 a 1953, la Guerra de Corea cambió definitivamente la geografía de un continente. Uno de los eventos mundiales más importantes post segunda guerra mundial y uno de los parteaguas de la guerra fría fue una Guerra que dividió a un país y un continente y que hoy  ha quedado atrás. Después de muchos jaloneos y diferencias substanciales entre los dos vecinos, los presidentes de Corea del Norte, Kim Jong-un y el presidente del Corea del Sur Moon Jae-in se reunieron de  forma histórica para limar unas asperezas que no solo colocan la región en vilo, sino al mundo entero. Las dos Coreas, hoy, dan una lección de política y diplomacia al mundo entero, donde, a pesar de las antiguas diferencias, el mundo observa con esperanza como el ser humano si puede hacer a un lado las vendas que corrompen su pensamiento y puede llegar a acuerdos sostenidos que se han perdido en la soberbia y que hoy se recuperan con el diálogo. Un acierto que probablemente de un nuevo amanecer a la región.

Lo malo

Morir en cumplimiento del deber

Imagen: El Universal

Todos vimos con horror como seis policías fueron ejecutados en Guerrero por miembros del crimen organizado. En una escena propia de cualquier film de terror, un hombre filma los cuerpos de los miembros del orden gritando amenazas y pateando los cadáveres de forma artera, en un ejercicio que pasa día a día por las venas de nuestro país y que pocas son capturadas por el lente de una cámara. El domingo pasado, Margarita Rivera Rivera, falleció de un tiro en la cabeza cuando hacía su rondín en los pasillos de la Central de Abasto en la CDMX. La mujer, en cumplimento de su deber, intentó frustrar un asalto y fue ultimada con tres tiros en el cráneo, en un funesto fin, una inevitable realidad, un terrible deber. Muchos de los miembros del orden en nuestro país viven completamente en la indefensión. Su vida se encuentra jugándose entre las manos de un gobierno displicente y un crimen cada día más certero y artero en sus actos. Hoy, una mujer trabajadora y leal a la institución y país (así la describen sus compañeros de trabajo) muere enfundada en millones de dudas sobre el como se va a combatir al cáncer tan grande que es la violencia de nuestro país, que ve como, desde muchas trincheras, muchas personas mueren en cumplimiento de su deber,  oficio, o lugar.

Lo peor

Libertad de expresión: La eterna paradoja 

En momentos electorales todos los sentimientos y confundidos ideales se encuentran a flor de piel. Lo ciudadanos tenemos la ilusa idea de qué si defendemos a ultranza a cualquier candidato de nuestra preferencia, dicho candidato nos devolverán el favor de una forma tangible como sus famosas propuestas. A México, nos tienen todos tomada la medida y desafortunadamente, como ciudadanos, aún no lo entendemos. Ricardo Alemán, periodista y premio nacional de periodismo en el 2005, ha sido la batuta de un gobierno priista y de un candidato que a todas luces es de su “preferencia;  bien, hasta ahí las cosas se encuentran en el orden de lo correcto, todos tenemos la libertad de escoger a quien mejor nos parezca como candidato y desde cualquier plataforma podemos realizar la labor proselitista que nos parezca, sin embargo, cuando tienes una responsabilidad social (por tu oficio y tu proselitismo) tus acciones deben ser a pie puntillas. El reportero “retuiteo” un meme donde se hacía referencia a como los fans han asesinado a sus artistas predilectos y al final, decía “Ustedes chairos, ¿para cuando?” Sí, muchos en el país no estamos de acuerdo con las teorías de Andrés Manuel, sin embargo, en un ambiente tan álgido como qué impera en el país y existiendo tantos chivos expiatorios sobre la mesa, hoy, una figura pública no puede instar, y mucho menos, dar pie a debates sobre la existencia o no de una persona.

Alemán (propio de su actitud soberbia y déspota) siguió adosando al linchamiento mediático a su nombre, hasta que  se dió cuenta que una simple broma se había salido de las manos. Intelectuales, miembros de la prensa, políticos y sociedad civil se unieron a una voz para reclamar sobre el lamentable acto, y la presión social tuvo efecto al momento en que Alemán fue despedido de varios espacios televisivos en los que participa.

Sí, la libertad de expresión es algo que a todos puede darnos un palmo de narices. Aquí, de nuevo se establece ese eterno debate de como es y como debe ejercerse una libertad de expresión que en México aún no se determina el concepto. Hoy, Ricardo Alemán se ve presa de una sociedad que increpa a conveniencia, de un sentido común que engaña, y un país que aún no conoce el equilibrio que debe imperar desde cualquier trinchera, un equilibrio que comienza la tolerancia a cualquier idea y su ausencia es lamentable.

Hasta la próxima.

 

 

 

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