¡Mexico!….¡Si se puede!


Pongamos a prueba nuestra memoria y regresemos unos meses a ese septiembre fatídico, a ese día donde nuestra alma se detuvo, nuestra sonrisa se desvaneció y nuestras ganas de vivir encontraron un momento de confusión grave, sin sentido, fuera de proporción. Recordemos las horas después de ese movimiento que sacudió nuestra alma y nuestro futuro. Esas horas fueron cruciales para entender por fin, juntos como nación, somos aún más grandes que el poder de la naturaleza.

México es un gran país, un país lleno de color, alegría, talento y creatividad. Un país que vive desde cada rincón el amor a su patria y el tenor de sus ciudadanos que transitan por sus venas. México es más que una división por política o ideologías falsas, México es, sí, probablemente, ese Edén perdido en el mismo corazón de la historia.

Ahora, remontémonos a ese momento donde nuestras manos temblorosas levantaban con fuerza el orgullo nacional por todo lo largo y ancho del territorio nacional. Remontémonos a ese momento donde, a una sola voz, el sentimiento por nuestro país era más grande que nuestra desgracia. Eramos un solo país. Eramos una sola fuerza. Eramos un solo sentimiento.

A donde vamos, en cada lugar del mundo existe un mexicano, sí, un pequeño ejemplar que da un poco de color al entorno donde vive, donde crece, donde produce. Sí, por qué no, también debemos reconocer que existen muchos mexicanos que dan la nota, pero son los menos, somos más los mexicanos que colocamos en alto el nombre de nuestra nación. Tenemos a una Alondra de la Parra endulzando el oído con su majestuosa dirección desde París. Tenemos un Isaac Hernández volando por el cielo de Rusia con la elegancia de un cisne, cautivando el escenario, el corazón, la vida. Tenemos un Guillermo del Toro triunfando entre monstruos y fantasía en un país donde el mexicano es visto como ese ser fuera de razón pisando un suelo. Un Gabriel Orozco deleitando la pupila con su color y pasión desde el la feria del arte en Londres o una Lorena Ramirez, la primera mujer Raramurí quedar en tercer lugar de la Ultra Maratón de Tenerife corriendo 102 kilómetros solo con el poder de su corazón, su espíritu como combustible y el amor por su país como emblema.

Existen muchos mexicanos talentosos a lo largo y ancho de nuestro increíble mundo. Mexicanos que desde cualquier frontera, desde cualquier lugar, desde cualquier latitud merecen que nosotros, desde acá, desde su terruño, les entreguemos un poco de esa energía que merecen.

Hoy el balón rueda desde Rusia. Hoy debemos encontrar de nuevo ese sentimiento que nos permita estar a una sola voz con nuestros connacionales más allá de rencillas políticas y división nacional. Hoy, comienza (para los que gustan de el) un respiro de un mes antes de un momento histórico en nuestro país, y quien sabe, hoy, probablemente podamos comenzar a vivir también un momento histórico en el deporte.

El balón rueda, los corazones se detienen y tenemos que gritar a una sola voz….¡Vamos México!

La realidad, vendrá después a llamarnos a ejercer nuestra responsabilidad.

Hasta la próxima.

 

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