Editoriales

“Lo bueno, lo malo, lo peor” por Edel López Olán


Lo bueno

Esperanza, organización y vida

Fotografía: EFE

 

Tham Luang se volvió el centro del mundo. La vida de 12 pequeños y su entrenador pendía de un hilo y las probabilidades de encontrarlos con vida disminuían mientras las lluvias subían de intensidad. Más de 19 buzos de diferentes nacionalidades participaron en las más de 126 horas de rescate donde lo intrincado de las cuevas cobraron la vida de Saman Kunan, buzo experto en cuevas que murió en el intento de salvarlos.

Todo el mundo, desde médicos voluntarios, psicólogos y nutriólogos de todo el mundo, se volcaron desde su trinchera a una labor titánica que ha concluido en el rescate con éxito de los 12 pequeños y su entrenador.

“La mejor lección aquí es que tuvimos éxito porque nos amamos y apoyamos mutuamente” declaró a Amanda Hodge el jefe de rescate Narongsak Osaththnakorn e experto que realizó una labor que todos consideraban imposible.

Hoy, el mundo se congratula con un país interesante y enigmático. El mundo confirma que el amor, la esperanza y la organización se traducen en el mejor idioma del mundo, en este submarino de Babel que, como la antítesis correspondiente, rindió los frutos que el mundo necesita: La esperanza.

 

Lo malo

Decisión y amnesia

Ilustració: Calderón

 

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador conmocionó al mundo entero. El triunfo de la izquierda en México tomó a propios y extraños fuera de balance en un país extraño, donde sus apreciaciones de la victoria son tan bizarros como la traducción de sus decisiones.

Todos los políticos prometen, y esas promesas siempre  se traducirán en reclamos y escarnio por parte de los detractores y en vivas y falta de objetividad por el lado de los “triunfadores”. Uno de los grandes problemas que ha tenido AMLO durante toda su campaña y que ha sido también parte de la división entre la población, ha sido ese inevitable suspicacia ante todas sus declaraciones. En un principio Carlos Urzúa declaró que los precios de las gasolinas no disminuirán de forma relevante, por el contrario, las declaraciones del probable Secretario de Hacienda van al polo opuesto de lo declarado en campaña, donde aseguró, que el precio de la gasolina se elevará como parte del comportamiento actual y que los precios se elevarán de acuerdo a la inflación pertinente, entonces: ¿A dónde van las promesas de campaña? ¿Cuáles son las reales? ¿En donde queda el escrutinio de sus votantes? ¿Qué debemos esperar?

Como siempre, la vida de un país se resquebraja entre la esperanza depositada en los gobernantes y el poco sentido crítico y objetividad que tenemos como ciudadanos. Lentamente el país se enfila a una nueva administración; una administración que se cobija en la protección amnésica de los ciudadanos y la poca objetividad de los detractores. Hoy, con todo el poder en la mano, los ciudadanos le han dado la posibilidad al gobierno de quedarse con la mano en la cintura, como siempre lo han hecho y que mágicamente se les ha olvidado. La moneda aún sigue en el aire y considerar una victoria una elección ganada es un ejercicio de amnesia que todo un país el país sufre y medita desde la trinchera del olvido.

 

 

Lo peor

El carnicero del mañana

La forma en cómo se desarrolla la sociedad en este nuevo siglo tan “sensible” es muy interesante. Nos hemos convertido en la peor expresión del circo romano, donde, cualquier persona puede ser colocada en medio del rodeo y  ser completamente destrozada o elevada según la visión popular.

En México, las familias de los mandatarios han sido desde muchas perspectivas el centro de polémica de la sociedad. La vida y forma en cómo se gastan los recursos públicos, la forma en cómo se expresan, la vida o sin vida que puedan tener se ha convertido, de forma estúpida, en lo más importante de la agenda nacional.

En muchas ocasiones, tanto en política como en sociedad, olvidamos que las opiniones pueden convertirse en un boomerang que regresa en el momento específico para crear el daño necesario. Desde hace varios años, los mexicanos hemos sido bombardeados (no todas culpa de Andrés Manuel) por las expresiones hacía los gobernantes, hacia su familia, hacia su entorno y los cuales, tan amnésicos como convenientes, hoy se vuelcan todos a favor de un pequeño que no tiene nada que ver con la política pero que vivirá a flor de piel algo que su mismo padre también ha provocado.

Y no, no estamos de acuerdo de lo realizado por la sociedad. Denostar a un niño por su simple apariencia demuestra de nuevo lo enferma que se encuentra la sociedad y lo necesitada que está de crear juicios ante situaciones completamente irrelevantes, pero hoy, un sector de la población revierte de una forma inclemente los “chachalacas” “Fifis” “Pirrurris” y demás calificativos que a lo largo de más de 18 años fueron el estandarte de un candidato que, como buen político, muestra también convenientemente ese lado conciliador y amable que solo engaña a un sector de la sociedad.

Este debería ser un gran ejercicio de conciencia para todos nosotros. Hoy certificamos que la carne de hoy se convierte en el carnicero del mañana. Hoy, durante seis años (o más) será la familia presidencial que soporte las nuevas mofas derivadas de su “ejercicio público”. Hoy, como se dice en el barrio: “El que se lleva se aguanta” y el señor Andrés Manuel López Obrador se llevó con muchos, es momento de aguantar (eso incluye a sus votantes)

Hasta la próxima

 

 

 

 

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