Editoriales

Lo bueno. Lo malo. Lo peor por Edel López Olán


Lo bueno

Alexa Moreno: Destino Tokio 2020

Hace unos años el país se dividía de nuevo a raíz del deporte. Solo el fútbol provoca ese grado de debate y polémica en un país que lo ve como un alimento, y que a pesar del apoyo incondicional sus aficionados se topan a cada momento con un palmo de narices que abundan en justificaciones y resetean el casete de la memoria del pueblo mexicano.

Sin embargo el deporte mexicano se convierte también en un centro de polémica y debate muy lejos de la disciplina en sí. Alexa Moreno, la primera gimnasta mexicana clasificada a unos juegos olímpicos, se convirtió en el centro del escarnio y desafortunado criterio de un sector de la sociedad mexicana. Robusta, con una complexión que dista demasiado del grueso de las demás atletas y con un país interesado en su aspecto que en su talento, la joven mexicana llegó a Río 2016 con muchas esperanzas y sueños bajo el hombro. La oriunda de Mexicali, Baja California, entraba a la arena portando con gallardía su bandera nacional en la espalda, como ese único recuerdo de su tierra, de sus sueños, de sus sacrificios.

“Gorda””¿Para qué va a pasar vergüenzas?””¡Sí querían una pelota hubieran comprado más baratas en Tepito” fueron algunos de los comentarios que se disparaban en las redes sociales en ese extraño y desafortunado sentido derrotista que tenemos los mexicanos. Sin embargo eso no detuvo a Alexa. Con su música, con su gracia, con su enorme pundonor, la atleta mexicana se levantó de su banquillo y dio un espectáculo digno de cualquier profesional entregado a su materia.

Ella voló. México sonrió. Sus detractores lentamente dibujaban una sonrisa en el rostro. Su vida cambió. Y así como la vida es ingrata en ocasiones, también da muchas revanchas dignas de enmarcarse en la posteridad.

El fin de semana, con su 1.45 de estatura, Alexa Moreno se convierte en la primera mujer mexicana ganadora de una medalla de bronce en un Campeonato Internacional de la especialidad. Doha, Qatar, fue el lugar donde la historia le tenía deparada a Alexa y su enorme espíritu de lucha, esa aduana que llena de orgullo a todos los mexicanos de cara a la justa olímpica de Tokio 2020.

Mi visión es totalmente diferente, regresé a entrenar porque tengo objetivos y metas, tengo sueños propios y quisiera hacer algo mejor que el ciclo pasado. No era mi intención, la verdad no tenía en mi mente nada de eso. Nunca le di la importancia como para decir voy a regresar a entrenar para eso (burlas pro su peso)”, comentó Alexa.

El pueblo mexicano aplaude de pie a una de las atletas más grandes de la historia. La primera mexicana en conseguir una medalla de bronce en una especialidad que probablemente ni figura entre las prioridades de los apoyos de la CONADE y el gobierno mexicano. El pueblo mexicano tiene la obligación de aplaudir a una mujer que lentamente se abre paso ante la adversidad y las opiniones, una atleta que solo tiene un objetivo: Tokio 2020″

¡Felicidades Alexa!

 

 

Lo malo

México: Entre la libertad de expresión y el nuevo gobierno.

La revista Proceso fue creada en 1976 por el periodista y escritor mexicano Julio Scherer García. De izquierda, polémico, insidioso, veráz y completamente ecuánime con los fundamentos establecidos por su fundador, el semanario ha transmitido y luchado desde la trinchera de la investigación periodística a todo tipo de gobierno, régimen y sector social. Sí, la revista se ha convertido en muchas ocasiones en ese punto inicial o culminante de toda investigación periodística e histórica del país; son y serán, un referente del andar político y social de este México surrealista.

Y así, en ese entendido crítico que deben tener los reporteros ante la situación de un país, la revista ha encontrado en sus páginas a personajes polémicos como Peña Nieto y Televisa, donde un día después de la elección presidencial de 2012, Proceso publicó una portada que muestra el logo de Televisa con la banda presidencial. El artículo principal de esa ocasión, firmado por Jenaro Villamil, plantea que el triunfo del priista Enrique Peña Nieto, fue el resultado de una imposición por parte de poderes fácticos como el que representa Televisa y sus alcances a lo largo y ancho del territorio nacional.

Y es que puede parecernos o no su trabajo, pero hoy por hoy, Proceso es ese semanario que se encarga de colocar un análisis objetivo ante las problemáticas sociales e ideológicas de un país que las recuerda solo cuando es necesario o simplemente no raspan la credibilidad de alguien. La revista debe y tiene que seguir siendo ese dedo que se coloca en la llaga, ese dedo que apunta, ese dedo que analiza, ese dedo que abre las puertas de la opinión y el debate.

Pero México ha cambiado. Hoy, la crítica de antaño, fiel al modelo que debía resquebrajar el nombre de cualquier persona en el poder, ha quedado atrás. Hoy, la crítica a un nuevo régimen a punto de entrar en funciones, se vuelve de inmediato en un acto de traición a un líder que ve, en un análisis de sus decisiones, un amarillismo y sensacionalismo que solo demerita la labor periodística de cualquier persona, en cualquier plataforma, de cualquier coordenada.

“AMLO se aísla. El fantasma del fracaso” se ha convertido en una de las primeras portadas polémicas (que estoy seguro veremos muchas más) en contra de la nueva gestión de López Obrador. De inmediato, sin medir en ningún tipo de análisis y objetividad, los adeptos y votantes del presidente electo, se lanzaron a la yugular del semanario, así como del reportero Álvaro Delgado que realizó una entrevista al constitucionalista Diego Valadés, quien afirma que la decisión de cancelar el Aeropuerto Internacional de México, que se construye en Texcoco, debe ir acompañada de una maquinaria legal y jurídica; y que para ello es de vital importancia el Congreso que ha brillado por su ausencia.

El artículo, una expresión sinérgica entre las ideas de Valadés y la prosa inminente de Delgado, ha convertido de nuevo a ese fantasma de la libertad de expresión, en una amenaza que asola los sueños del futuro presidente y su siempre evidente incapacidad a la crítica y el análisis.

Así, en un país que busca desesperadamente a la libertad de expresión entre sus venas, hoy, de nuevo su concepto se difumina entre hordas y hordas de seguidores liderados desde las altas esferas por personas de alto rango como la esposa del presidente electo Beatriz Gutiérrez Müller,  quien aseguró que el conservadurismo, ya sea de izquierda o derecha nubla el juicio de cualquier persona.

Hoy, en un México surreal, la revista Proceso se enfrenta de nuevo a un régimen que será complicado de sortear si existe este nulo deseo de encontrar entre la libertad de expresión y la crítica ese balance necesario para crear un verdadero estado democrático. Hoy el periodismo en México sigue preso de ese corrompible y nefasto deseo de poder y la verdad que surge desde la investigación.

 

Lo peor

La caravana migrante y la guerra que viene

La caravana migrante ya está en México. Los esfuerzos por combatir la desesperación que alimenta los pasos de los miles de Centroamericanos que caminan a la frontera son inútiles. El gobierno mexicano ha desplegado de una forma tibia los recursos para contener de una forma efectiva a este cúmulo de personas que solamente tienen un objetivo: Los Estados Unidos.

Trump, en ese deseo y xenofobia imperante desde su primer día de mandato y su insistencia en alertar sobre “los peligros” que entraña la caravana de migrantes centroamericanos que avanza hacia el norte ha calado de forma particular en algunos sectores de la sociedad estadounidense. El presidente ha enviado a más de 5000 elementos del ejército y marina a la frontera para combatir “el mal” que se avecina. Sin embargo, más allá de demagogias partidistas deseos de muerte del presidente de los Estados Unidos, una amenaza mayor se aproxima a los miles de migrantes que caminan a la frontera.

 Texas Minutemen o Texas Border Volunteers, son uno de los grupos de civiles que están reclutando voluntarios para que se trasladen a la frontera de EE.UU. con México en apoyo a los soldados desplegados por el gobierno de Trump para frenar la caravana.

“Estamos listos para dar apoyo a la Patrulla Fronteriza y pedimos que más personas se unan a nuestro movimiento. La llegada de la caravana es una invasión“, le dice a BBC Mundo Shannon McGauley, presidente de Texas Minutemen (el término minuten hace referencia a los soldados de milicia que lucharon en la Guerra de Independencia de Estados Unidos, 1775-1783).

200 personas se han apuntado hasta el momento y en las próximas semanas, el ex militar espera que la cifra ascienda a más de 1000 personas entre civiles y ex miembros del ejército. Una de las ideas principales de este “ejército de voluntarios” es patrullar la frontera de los Estados Unidos y aseguran que cuentan con  helicópteros, drones, armas y equipamiento como cámaras de visión nocturna y chalecos antibalas.

“Se necesita tu presencia en todos los puntos de la frontera de más de 3.000 kilómetros desde San Diego, California, hasta Brownsville, Texas, en cualquier momento durante los próximos 90 días”,”Únete a grupos ya existentes en la frontera o crea tu propio grupo independiente y elige cualquier área de la frontera para establecer tus campamentos de observación y apoyo. El área fronteriza es muy peligrosa en algunos puntos y es conocida por ofrecer caminos de entrada a EE.UU. a cárteles transnacionales de tráfico de drogas y de personas”, denuncia Proyecto Minuteman.

Uno de los problemas más importantes que se avecina a la zona es, entre otras cosas, la desafortunada violación a la Ley de la propiedad privada, según Clint McDonald, director ejecutivo de la Coalición de Alguaciles de Texas que afirma que los pocos o muchos indocumentados que lleguen al territorio americano y lleguen a violar alguna propiedad, dará derechos de “defensa” al propietario, algo que no está entre los planes de las autoridades.

Lo último que necesitamos es una situación conflictiva a ambos lados de la frontera donde las fuerzas de seguridad tengan que estar vigilantes no solo de los migrantes sino también de personas armadas que invadan terrenos privados”. declaro McDonald

Y más allá de los mensajes de odio del presidente y el desplazamiento de civiles armados a la frontera, a los pobladores de la zona les preocupa que miembros armados circulen por sus calles sin ningún tipo de regulación, donde, por ejemplo, pobladores de Arivaca han colocado carteles de “No milicia” en las calles de la ciudad.

McGauley también se sintió apelado por las declaraciones del presidente Trump, quien advirtió la semana pasada que las piedras o rocas que lancen los migrantes se pueden considerar armas de fuego.

“Cuando [los migrantes] lancen piedras como hicieron con el ejército y policía de México, yo les digo a nuestros militares que lo consideren un rifle”.

Trump matizó posteriormente sus declaraciones para aclarar qué se refería a que los inmigrantes que lancen piedras serán arrestados, no que el ejército vaya a disparar contra ellos. Pero para algunas personas como McGauley y sus voluntarios sí parece llegado el momento de alzarse en armas.

Sí, el vecino del norte y México tienen una difícil tarea en el trato a la caravana migrante y sus efectos colaterales más allá de actos xenófobos y de odio, hoy, la “guerra” que está a punto de desarrollarse en la frontera norte tiene sólo dos bandos: El de los americanos, en su legítimo derecho de defender su tierra con armas y tecnología y los hermanos centroamericanos que tienen como arma únicamente su cansancio, su dolor, su esperanza y sus sueños de llegar a la “tierra prometida” y eso, es lamentable.

Hasta la próxima.

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