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¿Qué tanto riesgo existe al conducir pipas de gasolina en México?


Los conductores de pipas desde hace mucho tiempo padecen graves problemas en su seguridad.

El nuevos sistema de distribución por pipas complica aún más la seguridad de los conductores de pipas.

 

Texto original: Oscar Balderas (The Huffpost)

Un flamazo iluminó la negrura de la madrugada. Luego, un estallido cimbró a las pocas casas habitadas que aún que mantienen a lo largo de la carretera que conecta a Ciudad Victoria y Matamoros, en el violento estado de Tamaulipas. Eran las 3 de la mañana, del martes 8 de enero de este año, cuando una pipa cargada con gasolina resbaló en el asfalto, volcó y estalló con la fuerza de 30 mil litros de combustible.

Los elementos de Protección Civil del municipio de Jiménez, un diminuto espacio en el mapa mexicano de apenas mil 600 kilómetros cuadrados, llegaron al lugar de la explosión solo para encontrar el vehículo calcinado, la carpeta asfáltica empapada y el asiento del conductor vacío. Quien sea que manejaba la pipa, huyó hacia las penumbras de los ejidospara evitar enfrentarse con las autoridades.

Y en tiempos de escasez de gasolina, cuando las pipas repletas de combustible son vistas por el crimen organizado como preciadas gemas de una corona, el riesgo se eleva exponencialmente. Es como caminar por un barrio peligroso mientras cargas con letrero que anuncia que llevas una mochila cargada de billetes en la espalda, cuenta Reynaldo González, “pipero” en Tamaulipas.

“A cualquiera lo mataría de miedo”, cuenta. “Es irte a meter tu solo al matadero. Terminas hasta enfermo de tantos nervios”.

Reynaldo, conductor de una empresa transportista de la cual prefiere no hablar, gana 4 mil pesos mensuales. Apenas, 200 pesos al día. A veces, su única comida es la mitad de una torta que guardó ayer y una lata de refresco. Lo demás lo ahorra para mantener a sus dos hijos y su esposa, quien trabaja en una farmacia en la periferia de los municipios de Nuevo Laredo y Río Bravo. Cada propina que le dan cuando llega a su destino —20 pesos, 50 pesos, unas galletas— valen tanto para él como un galón de gasolina para los huachicolerosque lo persiguen.

El trabajo de los hombres —y algunas mujeres— que trasladan la gasolina en pipas, y que hacen posible decir a alguien “tanque lleno, por favor”, no solo tiene tintes temerarios, sino salarios que apenas permiten sobrevivir.

En el sitio de ofertas de empleo Indeed, el 14 de enero, una “empresa líder en servicios gas solicita chofer de pipa” con sede en Nuevo Laredo, Tamaulipas. El trabajo requiere una licencia vigente tipo E, no tener problemas de traslado, estar dispuesto a laborar de 7 de la mañana a 7 de la noche y dos años de experiencia. La paga: 2 mil pesos al mes. Y para confirmar que no se trata de un error, más abajo la oferta de sueldo se confirma: 100 pesos diarios.

HUFFPOST MÉXICO
Oferta de trabajo publicada el 14 de enero de este año para conductores de pipas con gasolina en Tamaulipas.

El 12 de enero, la empresa Gas del Atlántico S.A. de C.V., instalada en Orizaba, Veracruz, ofertó en internet una plaza para un chofer de pipa, quien no solo debe transportar combustible, sino cobrarlo en efectivo y devolver diario el efectivo a la empresa, una condición que hace más vulnerable al conductor frente a los delincuentes. La empresa lo busca con licencia vigente, experiencia, casado y de no más de 40 años. A cambio, ofrecen4 mil pesos mensuales.

En Guanajuato, que el año pasado ocupó el primer lugar en homicidios dolosos a causa de los grupos huachicoleros, el 11 de enero la empresa Petromayab ofertó en la página OpcionEmpleo.com.mx un puesto como “custodio para pipas de combustible”. Quien acepte el peligroso encargo trabajará turnos de 12 horas y se volverá escolta de gasolina en lugares estratégicos para el crimen organizado. La paga es de 400 pesos diarios.

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Oferta publicada el 11 de enero de este año: 8 mil pesos por ser custodio de pipa de combustible en Guanajuato.

“Uno se juega a vida por centavos. Ahí vas, perdón que lo diga así, con una mano en el culo y otra en el volante. Vas muerto de miedo y muerto de hambre. Ni energía tienes para correr o pensar. Agarras camino sin parar por 10 horas y todavía tienes que andar alerta a que no te sigan”, cuenta Reynaldo González, de 42 años. “Si supiera hacer otra cosa, cambiaría de trabajo, pero la situación no está fácil”.

Reynaldo es un abanico de anécdotas trágicas que ha acumulado en cada lugar donde trabajó. A un compañero suyo Los Zetas le quitaron una pipa llena de gasolina en Tabasco y lo secuestraron 30 horas; para liberarlo, los criminales exigieron otra pipa cargada. A otro colega lo empaparon con gasolina y amenazaron con quemarlo vivo. Y ya perdió la cuenta de cuántas veces le dijeron que un amigo suyo regresó a pie, golpeado, con el susto en el aliento, y además, temeroso de que lo culparan de estar coludido con los huachicoleros.

“Porque, además, si te roban la pipa, te metes en una bronca. Los jefes te la quieren cobrar, ¿y de dónde saca dinero uno, si le pagan 2 mil, 4 mil pesos al mes? Yo igual me hubiera echado a correr, como hizo el compa de (el municipio de) Jiménez”, cuenta.

Apenas el 12 de enero, la agencia de noticias AFP publicó un reportaje en el cual muestra el miedo con el que trabajan los “piperos” como Reynaldo: conducen con crucifijos, llaman constantemente a la familia para sentirse acompañados en el camino, no paran ni al baño y tiemblan de miedo en los tramos solitarios.

“Cuando veo que me rebasan al mismo tiempo por los dos lados camionetas, se me va la sangre al piso. Ya cuando veo que siguen su camino, vuelvo a respirar”, contó Alejandro Gómez, chofer de 29 años, a AFP. Otro conductor de pipas, Iván Sánchez, quien conduce una unidad con capacidad para 31 mil litros, contó una obviedad de miedo: los vehículos tienen sistema de localización, pero los choferes no.

Basta navegar por internet para encontrar más ofertas así: 4 mil pesos al mes, 5 mil al mes, a veces 8 mil al mes, por llevar por tierra la gasolina por la que miles están dispuestos a hacer fila por horas, ahora que los ductos de Pemex están parcialmente cerrados, como parte de la estrategia del gobierno federal contra los huachicoleros.

“Yo no pido mucho. No soy tonto, sé que esto no va a cambiar… pero que la gente sepa en qué condiciones trabajamos”, pide Reynaldo González, del otro lado de la línea. “Hay gente, como yo, que nos metemos al matadero con sueldos de hambre para que otros tengan su tanque lleno“.

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