Editoriales

Michael Jackson: Rey, acusado, demonio…¡leyenda!


Por Edel López Olán

Cantaba como los grandes a pesar de un tono de voz pequeño y sutil. Su desarrollo sobre el escenario se convirtió en un increíble desafío a la razón, la física y la magia. Sí. Hablar de Michael Jackson siempre será un sinónimo de admiración, controversia, dolor, magia, ritmo y estilo.

El 25 de junio del 2009 se apagó la estrella del cantante y comenzó la leyenda del ícono. Nacido en Gary, Indiana, el séptimo de 9 hijos comenzó lentamente una carrera ascendente desde los 11 años junto a sus hermanos  los Jackson five dónde éxitos como Want you back y ABC se convirtieron en la sensación de la radio a finales de los años 60´s dejando claro que sus bases en el soul clásico serían las letras que lo llevarían a lo más alto del pop en los Estados Unidos y en el mundo entero.

Su niñez se convirtió en un martirio por las constantes disputas entre los hermanos Jackson y su interminable dependencia al talento y voz de Michael, que lentamente fue dejando la agrupación con un inquebrantable récord de 100 millones de copias vendidas bajo la tutela de Diana Ross.

La fama mundial le llegó con su carrera como solista que inició en 1979 con el disco Off The Wall, que incluía éxitos como Don’t Stop ‘Til You Get Enough y Rock With You. Su segundo álbum, Thriller, de 1982, es el disco más vendido de la historia y fue uno de los principales pilares en la carrera de Jackson que con sus posteriores trabajos como Bad (1987), Dangerous (1991) y History (1995) fueron suficientes para que una carrera se convirtiera en historia, en leyenda.

Su estilo lo convirtió en una celebridad, su personalidad en un constante blanco de críticas y su música lo convertían en el ídolo que conquistó masas enteras de fans que darían la vida por cualquiera de sus conciertos.

Su labor humanitaria lo convirtió en la punta de lanza de muchas acciones en pro de la niñez, su rancho en Santa Monica, Neverland, (llamado así por su afición a la historia y legado de James M. Barrie) se convirtió en el punto de encuentro de decenas de fans que esperaban año con año ser los elegidos para pasar noches o semanas enteras en la propiedad del ídolo de todos.

Neverland, ubicado en Los Olivos, California, cuenta con una extensión de terreno de 10, 300 km cuadrados.

Sin embargo, la fantasía duró muy poco en un cuento de hadas diseñado desde la perversidad de los demonios de la mente.

El cantautor fue acusado dos veces en la década de los 90´s por acoso sexual y abuso de menores: la primera en 1993 por la que no fue juzgado debido a la falta de pruebas y la segunda en el 2005 por la que fue juzgado y absuelto por una corte federal, desde entonces su vida giró en torno a la polémica al punto de quedar en una probable bancarrota e intentar vender su rancho para poder enfrentar un adeudo de más de 100 millones de dólares.

Leaving neverland, de Dan Reed, se convirtió en uno de los documentales más polémicos de los últimos años. Transmitido por HBO, la cinta relata a través de una compilación de diferentes testigos y víctimas del cantante como, por citar algunos ejemplos, Michael dormía con varios niños en una sola cama con consentimiento de sus padres o el como varias de las víctimas declaran como se encontraban fotos y videos pornográficos regados por toda la casa o la forma en cómo el cantante utilizaba a los niños como mercancía sexual y luego los cambiaba por un nuevo miembro del “séquito” como le sucedió en alguna ocasión a Macaulay Culkin el protagonista del éxito taquillero “mi pobre angelito” y por el cual Michael tenía una extraña y patológica obsesión.

Para reivindicar su nombre, Michael se puso manos a la obra para obsequiar a sus fans con lo que mejor sabía hacer: cantar y bailar. Jackson ensayaba coreografías y preparaba un espectáculo que prometía dejar a todos con la boca abierta. Siguiendo de cerca sus ensayos estaban sus hijos con los que disfrutaba del tiempo que el trabajo le dejaba libre. Sin embargo una intoxicación del anestésico propofol en combinación con otros medicamentos suministrados por su médico personal Conrad Murray acabó con su vida el 25 de junio de 2009,dejando a medias la última gran actuación de su vida.

Excéntrico hasta el final, Michael Jackson se las arregló para ser el centro de la polémica hasta el final de sus días. Las esporádicas apariciones públicas, un último concierto donde evidentemente se encontraba presa de dolor y su repentina muerte, fueron los últimos momentos de una de las leyendas vivas de la música y que, a pesar de la muerte, sigue aumentando ceros a su cuenta que se ha dividido entre su madre, sus hijos y obras de caridad.

Así, la estrella sigue viva. Su incomparable moonwalk y su increíble forma de controlar el escenario, la voz y su extraña vida privada, fueron los puntos esenciales de un hombre que nació para cantar, se convirtió en leyenda, se transformó en demonio y que hoy, a diez años de su muerte, sigue siendo el rey del pop

Hasta la próxima.

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