El #rapidín por Edel López Olán

#México se ha convertido en rehén de todos. El gobierno federal se ha convertido en el mejor carcelero de las esperanzas de un pueblo que sigue confundido en sus ideales. Los #ProgramasSociales que el oficialismo pretende disfrazar como empleos formales, fueron la punta de lanza de las aspiraciones electoreras de un presidente sin escrúpulos y fuera de sí. Pero más allá de lo interno, ahora, los mexicanos se encuentran presos en medio de un fuego cruzado que se cocina en la alta escala de las negociaciones comerciales.

La presión de los demócratas en Estados Unidos al gobierno de México para autorizar el famoso #TMEC comienza a tomar tintes preocupantes. Uno de los grandes rezagos que existen en el vecino del norte ha sido el empleo y el presidente #Trump ha mantenido su base de votantes gracias al asistencialismo y su demagogia eterna de un mejor América, cuando, la realidad dista mucho de ello. Solo en la primera mitad del año la economía de EE.UU. agregó solo 75.000 empleos, una cifra sorprendentemente baja por debajo de lo que los expertos habían pronosticado. Mientras tanto, la tasa de desempleo se mantuvo en 3,6%, lo que significa que el desempleo todavía está cerca de un mínimo de medio siglo con una economía estancada completamente.

México hace unos meses aprobó la Reforma Laboral, uno de los principales puntos en ella, fue la elección democrática de líderes sindicales de cada una de las empresas y así, obtener mejoras a los contratos colectivos de trabajo en un sindicalismo que sigue a las órdenes de un oficialismo depredador y sin escala. Hoy, decenas de mini líderes sindicales saldrán a la luz como parte de este nuevo entramaje a favor del oficialismo que promueve una protección condicionada, por tal motivo, Estados Unidos pretende supervisar la correcta aplicación de la #ReformaLaboral aprobada condicinando así la aprobación del #TMEC enviando inspectores que vigilen que las reforma se lleve acabo y así seguir moderando desde la Casa Blanca la forma en como las empresas americanas no emigren hacía #México, que se habían convertido en un paraíso para empresarios que buscaban mano de obra barata y sin ningún tipo de supervisión, todo esto, en pleno año electoral americano.

La contrapropuesta de México es que las controversias en materia laboral por el cuestionamiento de una elección de un líder de un sindicato es que se haga un panel de expertos con un representante de Estados Unidos y uno de México, así como un tercero, que evalúe cuando en un caso concreto de una empresa haya dudas sobre el proceso de elección. En ese caso, el proceso electoral puede ser repuesto y, en dado caso, será ese panel el que determine si hubo violaciones a la ley o no.

Por otro lado, el otrora líder sindical y capo del hampa sindicalista en México Napoleón Gómez Urrutia, junto con los senadores de #MORENA, aprobaron en fast track la ley que impide a los empresarios la contratación vía outsourcing, algo que lo sigue beneficiando a él y a todos los sindicatos que aparecerán con la nueva Reforma Laboral y que obviamente son el reducto de dinero para decenas de líderes sindicales que como él, se han enriquecido del pueblo y favorecido al partido en el poder, algo que desafortunadamente, también, pone en jaque el famoso tratado con Estados Unidos y Canadá.

Mientras tanto, en este estira y afloja, los trabajadores mexicanos siguen presos entre pretensiones y medios hechos. El TMEC, así como ha sido el TLC será ese puente comercial que beneficiará a miles de trabajadores y productores mexicanos así como también a decenas de inversionistas que hoy, siguen viendo en el país, un polvorín de inversión que lentamente los aleja de esteas tierras mientras se busca una igualdad laboral tan vociferada pero poco buscada.

Hoy, México sigue preso (como lo estuvo 18 años) de las pretenciones electoreras de un candidato que quiere jalar agua para su molino, sin darse cuenta, que con eso desconfigura todo, incluso lo más importante: El trabajo de todos los mexicanos, y eso, es #lamentable

Hasta la próxima.