Empleadas domésticas: El otro frente de batalla del COVID


El Coronavirus ha cambiado la vida de muchas personas alrededor del mundo. Desde pequeños empleos hasta grandes capitales, la pandemia ha golpeado duramente todos los sectores de una economía global cada vez más vulnerable.

El empleo doméstico es uno de los más solicitados a nivel mundial. La pandemia alteró de forma substancial la vida de millones de mujeres y hombres que hoy ven mermadas sus fuentes de trabajo. Con el virus, cientos de miles de trabajadoras domésticas se quedan sin trabajo al permanecer en sus viviendas o no pueden salir de las casas de sus patrones, ni siquiera en sus días de franco o para visitar a sus familias.

“En México, y en todo el mundo, no hay una sola pandemia, hay dos: el COVID-19 y la desigualdad. Esa desigualdad que hoy me tiene más aislada que nunca”, expresó la empleada doméstica, quien habló a condición de no ser identificada por temor a que no le den referencias.

La primera persona que falleció por el COVID-19 en Río de Janeiro fue una empleada doméstica de 63 años en Leblón, uno de los barrios más exclusivos de la ciudad. Su patrona se infectó durante un viaje a Italia, pero a ella no se le informó que estaba confinada, esperando los resultados de exámenes, según Camila Ramos de Miranda, secretaria de salud del pueblo de la empleada, dos horas al norte de Leblón.

Una consulta a nivel nacional de 1.131 personas realizada a mediados de abril por la forma Locomotiva reveló que el 39% de las personas con empleadas domésticas habían suspendido sus servicios sin pagarles nada en Brasil. El mismo porcentaje dijo que les seguían pagando y las volverían a emplear, y casi una cuarta parte indicó que las trabajadoras seguían yendo a sus casas. El margen de error de la consulta fue de más o menos 2,9 puntos de porcentaje.

En México, las empleadas que todavía tienen trabajo a menudo deben permanecer en las casas de sus patrones y tienen una carga más pesada ahora que todos los miembros de las familias están en la vivienda.

Algunos patrones les prohíben salir a la calle por ninguna razón, ni siquiera para visitar a sus hijos en sus días francos o para ver a un médico, por temor a que contraigan el virus.

Marcelina Bautista, quien dirige el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas de Hogar, dijo que su organización está al tanto de empleadas cama adentro cuyos patrones no las dejan salir desde principios de marzo. María Isidra Llanos, secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar, se quejó de que algunos patrones les piden a sus empleadas que usen productos de limpieza más fuertes en la esperanza de que maten el virus. El cloro, cuando se mezcla con cualquier otra cosa que no sea agua, puede emitir vapores tóxicos.

Llano dijo que muchas afiliadas al sindicato hacen pronósticos agoreros. “Si no se mueren por el virus, se morirán de hambre”.

Con información de David Biller (Río de Janeiro) y Débora Rey y Mayra Pertossi (Buenos Aires) Agencia AP

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