Por Gabriela Sotomayor (Proceso)

México va a ciegas en su lucha contra la covid-19, pues debido a la falta de pruebas de diagnóstico no se tiene la fotografía completa sobre quién tiene el virus ni hacia dónde se mueve éste, afirma Margaret Harris, epidemióloga de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Idealmente se deben aumentar las pruebas, porque son tus ojos en el virus, ven hacia dónde va, dónde está”, dice a Proceso.

E insiste: “Las pruebas son los ojos para encontrar el virus. No puedes ganarle la batalla si vas a dar la pelea a ciegas. Es imposible”. La OMS trabaja con las cifras que le da el gobierno mexicano, confía en sus números –ocurre igual con todos los Estados miembros del organismo– sin verificarlos independientemente.

En consecuencia, la responsable de enfermedades emergentes y zoonosis de la OMS, María van Kerkhove, consideró, en conferencia de prensa, que los números que se observan en América Latina, incluyendo México, “no reflejan la verdadera naturaleza dinámica de este virus en términos de su capacidad de transmisión”.

Para la experta, la cantidad de casos reportados en todos los países latinoamericanos tiene que ver con su escasa capacidad de hacer pruebas.

–Hay un enorme contraste entre las cifras que ha reportado Estados Unidos (más de un millón de casos) y lo que vemos en México. ¿A qué se debe esta gran diferencia, si sabemos que este virus no respeta fronteras? –pregunta Proceso a Van Kerkhove.

–Tiene que ver con la estrategia para hacer las pruebas –responde y admite que no tiene más información sobre el testing que se lleva a cabo en México.

La experta considera que se debe llevar a cabo una estrategia “muy clara” para hacer las pruebas PCR (las de reacción en cadena de la polimerasa, con las que se detecta el coronavirus), dar prioridad a todos los casos sospechosos, los contactos que desarrollan síntomas y sobre todo a todo el personal de salud que lidia con pacientes con covid-19.

Además se deben hacer las pruebas en residencias para personas de edad avanzada y aplicarlas también a personas con comorbilidades que pueden estar en riesgo de contagio.

Fuente: Proceso