¿Qué es el racismo?


Con la muerte de George Floyd, un hombre afroamericano que murió el pasado 25 de mayo después de que un oficial de Minneapolis en Estados Unidos presionara su rodilla contra el cuello de Floyd, ignorando sus gritos de “No puedo respirar”, resurge el debate sobre el racismo. Pero ¿qué significa?

Para la Real Academia Española (RAE), el racismo es la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de otro u otros con los que convive.

Sin embargo, la Enciclopedia Británica va más allá con el significado de esta palabra. “Racismo, también llamado racialismo, es cualquier acción, práctica o creencia que refleje la cosmovisión racial: la ideología de que los humanos pueden dividirse en entidades biológicas separadas y exclusivas llamadas ‘razas’. Afirma que existe un vínculo causal entre los rasgos físicos heredados y los rasgos de personalidad, intelecto, moralidad y otros rasgos culturales y de comportamiento”.

Desde finales del siglo XX -dice la Enciclopedia Británica– la noción de raza biológica ha sido reconocida como una invención cultural, completamente sin fundamento científico.

El racismo estaba en el corazón de América del Norte con la esclavitud y las actividades de colonización y construcción de los imperios europeos occidentales, especialmente en el siglo XVIII.

La idea de la raza -explica la Enciclopedia Británica– fue creada para magnificar las diferencias entre las personas de origen europeo y las de ascendencia africana, cuyos antepasados habían sido esclavizados y transportados involuntariamente al continente americano.

Al caracterizar a los africanos y sus descendientes afroamericanos como seres humanos ‘menores’, los defensores de la esclavitud intentaron justificar y mantener el sistema de explotación mientras retrataban a Estados Unidos como bastión y defensor de la libertad humana, con derechos humanos, instituciones democráticas, oportunidades ilimitadas e igualdad.

Para el siglo XIX, el racismo había madurado y se había extendido por todo el mundo. En muchos países, los líderes comenzaron a pensar en los componentes étnicos de sus propias sociedades, generalmente grupos religiosos o lingüísticos , en términos raciales y a designar razas “superiores” y “inferiores”.

Aquellos vistos como razas de bajo estatus, especialmente en áreas colonizadas, fueron explotados por su trabajo, y la discriminación contra ellos se convirtió en un patrón común en muchas partes del mundo.

Las expresiones y sentimientos de superioridad racial que acompañaron el colonialismo generó resentimiento y hostilidad por parte de quienes fueron colonizados y explotados, sentimientos que continuaron incluso después de la independencia de las naciones de América.

Desde mediados del siglo XX, muchos conflictos en todo el mundo se han interpretado en términos raciales a pesar de que sus orígenes iniciaron en las hostilidades étnicas que durante mucho tiempo han caracterizado a muchas sociedades humanas (por ejemplo, árabes y judíos, ingleses e irlandeses).

El racismo refleja una aceptación de las formas y grados de división más profundos y conlleva la implicación de que las diferencias entre los grupos son tan grandes que no pueden ser trascendidas.

La Enciclopedia Británica expone que el racismo provoca odio y desconfianza e impide cualquier intento de comprender a sus víctimas.

Muchas sociedades han comenzado a combatir el racismo institucionalizado denunciando las creencias y prácticas racistas y promoviendo la comprensión humana en las políticas públicas, como lo hace la Declaración Universal de Derechos Humanos, establecida por las Naciones Unidas en 1948.

En la segunda mitad del siglo XIX, el darwinismo, el declive de las creencias cristianas y la creciente inmigración fueron percibidos por muchos occidentales blancos como una amenaza para su control cultural.

Los científicos y filósofos europeos y, en menor grado, estadounidenses idearon una falsa “ciencia” racial para “probar” la supremacía de los blancos no judíos. Si bien la aniquilación nazi de los judíos desacreditó la mayoría de estos esfuerzos supuestamente científicos para elevar una raza sobre otra, un pequeño número de científicos y científicos sociales han continuado durante todo el siglo XX para argumentar las deficiencias innatas de ciertas razas, especialmente los negros.

En Estados Unidos, el racismo fue objeto de un ataque creciente durante el movimiento de derechos civiles de los años 50 y 60, y las leyes y políticas sociales que imponían la segregación racial y permitían la discriminación racial contra los afroamericanos fueron eliminadas gradualmente.

A pesar de las medidas constitucionales y legales destinadas a proteger los derechos de las minorías raciales en Estados Unidos, las creencias y prácticas privadas de muchos estadounidenses se mantiene racistas. Esta tendencia ha persistido hasta bien entrado el siglo XXI.

Debido a que en la mente de muchos racistas, la ‘raza’ está vinculada a las diferencias físicas entre las personas, y características como el color de la piel.

Algunos expertos -concluye la Enciclopedia Británica- creen que el racismo puede ser difícil de erradicar. De hecho, las leyes no pueden cambiar las mentes, pero las creencias sobre las diferencias humanas sí pueden, y lo hacen.

Con información de la Enciclopedia Británica / Texto original: El Financiero

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