Médicos en México: Entre la emergencia y la ignorancia


Por Edel López Olán (Permanencias Voluntarias)

Susana es una joven médico egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México que todos los días se transporta desde su casa en la Colonia Doctores hasta su centro de trabajo en el Centro Médico Siglo XXI. A raíz de la emergencia epidemiológica debido al Covid-19 ha tenido que caminar bajo la lluvia y el sol después de largas jornadas de trabajo en medio de pacientes, trámites administrativos y los problemas inherentes de cualquier centro de trabajo, todo esto gracias a que fue víctima de una agresión por parte de un grupo de personas en el transporte público que la señala, sin ningún tipo de prueba, como una persona portadora del virus arrastrándola literalmente, fuera del transporte en un acto increíble de falta de empatía por parte de los mexicanos.

Cómo Susana, cientos de médicos a lo largo y ancho del territorio nacional han sido víctimas de agresiones por parte de la ciudadanía que aún no se percata que los galenos son una víctima más de esta terrible realidad del 2020.

El Juramento Hipocrático obliga al médico a respetar la vida, a sus pacientes, su conciencia y sus actos, pero nunca habla de que exista en medio de ellos un momento donde deban de tratar con la estupidez humana. Porque desafortunadamente en México los sistemas de salud se encuentran en un rezago importante que se volvió evidente por una pandemia que ya los ha rebasado.

La Organización de las Naciones Unidas en México ha externado su preocupación por las agresiones que reciben diariamente los profesionales de la salud y condena cualquier expresión de odio, intolerancia, estigmatización y discriminación en contra de quienes hoy están en la primera línea de respuesta a la pandemia.

Y es que los servicios médicos del país se encuentran en el ojo del huracán desde todas las trincheras ideológicas y sociales que afectan también situaciones tan importantes como la violencia de género. Por ejemplo, en México, el 79% del personal dedicado a la enfermería es del sexo femenino, una tasa que se encuentra por encima de la media mundial, de las cuales, también, en el frente de “batalla” se encuentran el 39% de las mujeres doctoras del país.

El Instituto Mexicano del Seguro Social, por su parte, anunció recientemente medidas de protección para los hospitales junto a las Secretarías de Seguridad Pública y Defensa Nacional. De acuerdo con los comunicados oficiales, algunos hospitales proporcionaron transporte privado a sus empleados para garantizar su seguridad; y el gobierno de la Ciudad de México puso a disposición del personal sanitario habitaciones de hotel para que puedan descansar fuera de sus casas o como refugio ante posibles agresiones.

Pero la ignorancia y las agresiones también provienen desde los gobiernos federales, estatales y municipales.

Después de que el confinamiento y ante una evidente falta de conciencia social para llevarla a cabo, el personal de salud se encuentra entre la espada de la enfermedad y la pared de la incompetencia burocrática. Desde el mes de mayo existen en diferentes hospitales del país, exigencias del personal de salud gracias a la escasez de insumos para desempeñar su trabajo y a las largas jornadas con la incomodidad de usar equipo de protección para evitar contagios que se suman las agresiones en calle y la discriminación al recibir servicios.

En los cinco meses de pandemia en México, la epidemia ha cobrado la vida de 500 trabajadores de la salud, según cifras oficiales, algo que desafortunadamente no se transparenta por el gobierno federal a pesar de contar con la información epidemiológica constante. En China, por ejemplo, la tasa de muertes por parte del personal de salud fue solamente de un 4%. En Italia, otro de los focos más importantes del Covid, la tasa de muertes por parte del personal médico fue solamente del 9%. En México la tasa de contagio era del 21% solamente en los primeros 40 días de emergencia.

Y es que la ignorancia administrativa, la famosa austeridad que solo aparece en momentos electoreros y los datos de una pandemia que se manejan al antojo de un gobierno que quiere tapar el sol con un dedo se ha convertido en otro de los enemigos del personal médico del país. La entrega de solo un tercio de los equipos de protección, así como la capacitación insuficiente por parte de los servicios de salud ha conllevado a los médicos a una estresante dinámica que los ha alejado incluso de sus familias por miedo a infectarlos.

El 12 de mayo 2020, fecha en la que se presentaron las cifras de material de prevención insuficientes, el Secretario de Salud informó sobre la impartición los casi 37 mil cursos de capacitación ofrecidos a miles de profesionales de la salud en cuestión de días. La altísima tasa de contagio es consecuencia directa de la contratación de personal médico al vuelo, de readscribir trabajadores a funciones que no son su ámbito de especialidad, y de no modificar la estrategia de capacitación masiva tras darse a conocer el 11 de mayo que la tasa de contagio entre el personal de salud era de 23%.

Los médicos en un país como México se encuentran en una situación vulnerable y hoy más que nunca nosotros como ciudadanos debemos convertirnos en una parte proactiva a su favor y no en su contra. Las agresiones sucedidas, por ejemplo, en Paracho, Michoacán, donde un grupo de personas estuvieron a punto de golpear a un médico porque presuntamente, según los familiares de un paciente que al parecer falleció por covid, le inyectó una sustancia para morir y no ser atendido en la clínica correspondiente, algo completamente fuera de proporción y que en su momento provocó desgracias tan grandes como las sucedidas en Miguel Canoa en 1968 y que son precisamente el estandarte de cómo la ignorancia, la manipulación y el odio pueden convertirse en un crimen sin ningún tipo de castigo.

Porque sí, desafortunadamente en México existe una guerra mediática en todos los sentidos por parte del gobierno y de la ciudadanía, una guerra donde las víctimas colaterales son esos profesionales que velan por el bien de todos aun por encima de sus propias vidas. Porque México necesita una mayor transparencia en la información para demandar mejores acciones de prevención, y que éstas puedan ajustarse a estos momentos de emergencia, pero también necesita que nosotros como ciudadanos tengamos un poquito de eso que nos hace falta por toneladas en este país: Sentido común, y eso, es lamentable.

Hasta la próxima.


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