¿Gano la vida?


Por Edel López Olán (Permanencias Voluntarias)

En México existen más de 1.6 millones de niños huérfanos según cifras oficiales del INEGI. Actualmente viven bajo custodia, según datos de la UNICEF 29 mil 310 niños, niñas y adolescentes de entre cero y 14 años. La situación de los niños y las adolescentes en México se agrava con la edad y los desafortunados vacíos que existen en las organizaciones y los hogares que pueden ayudarlos a llegar a un mejor lugar donde, a la fecha, según cifras del Centro Mexicano para la Defensa de la Infancia existen más de mil niñas de entre 14 y 16 años que son vinculados al comercio sexual en varios estados del país.

Los datos son escalofriantes y reveladores en un país donde los debates se centran en ideas contrarias que buscan imponerse por moda o por una costumbre, y no observan el panorama actual de un país que no debe enorgullecerse de gritar: “Ganó la vida”

El aborto en México es un tema polémico en un país de ideas poco claras e inundado de ignorancia. El aborto (referido al aborto inducido) se considera legal en todos los códigos estatales en caso de violación salvo estados como Guanajuato y Querétaro que solo lo permiten cuando está en riesgo la vida de la mujer.

En el país el aborto es legal solo en caso de violación, riesgo a la salud y muerte para la madre o inseminación no consentida. Solamente en Oaxaca y en la CDMX el aborto es legal en cualquier circunstancia, en los demás, solo en Guanajuato y Querétaro el aborto es legal solo en caso de violación y  en Yucatán el aborto es legal cuando existe violación o insuficiencia económica por parte de la madre.

El problema ideológico del aborto se ha convertido en el punto a debate entre los provida y proaborto en un país que tiene establecidos los conceptos legales en ciertos casos, pero deja en el abandono a miles de mujeres que deben navegar en la clandestinidad por miedo, ignorancia de los procesos a seguir y fallas en los sistemas de salud.

Según fuentes de varias organizaciones civiles, existen cada año en México entre 750 mil y un millón de abortos clandestinos y que contrasta en demasía con las interrupciones legales del embarazo realizadas por personal de salud de la Ciudad de México, que de acuerdo con el propio Gobierno de la ciudad, desde que es legal en 2007, se han realizado 199.230 abortos, esto es, 16.600 abortos al año tan solo en centros de salud.

Según la doctora Oriana López, directora de Balance, la organización que creó el Fondo María (Fondo de apoyo para facilitar que las mujeres accedan a las interrupciones legales en México) las mujeres pueden tener abortos seguros en todo el país, en cualquier situación, lo único que se necesitan son las herramientas legales para evitar en ellas el peso legal de realizarlo en la clandestinidad. Y es que dentro de ese ambiente clandestino existen factores que inciden sobre la vida de la mujer, donde han existido casos que les han solicitado cadenas de oro o propiedades para realizar los abortos clandestinos sin ninguna garantía de seguridad, convirtiendo en evidente, de nuevo, como la economía y las clases juegan un papel esencial en este tema que generaliza los conceptos y sesga la opinión.

Las manifestaciones en contra del aborto han surgido en un llamado a que la familia y sus preceptos deben ser respetados y sustentados en la base social de preservar la vida a toda costa, aún por encima de la vida de las propias mujeres.

Según la Declaración de Madrid en 2009, un documento apoyado por más de 2000 científicos, profesores e intelectuales, que afirman que existe sobrada evidencia científica de que la vida empieza en el momento de la fecundación:

“la Genética señala que la fecundación es el momento en que se constituye la identidad genética singular, la Biología celular explica que los seres pluricelulares se constituyen a partir de una única célula inicial y la Embriología describe el desarrollo embrionario y fetal, revelando cómo se desenvuelve sin solución de continuidad; que el cigoto, luego embrión y luego el feto, no forman parte de ningún órgano de la madre, sino que es la primera realidad corporal del ser humano, un ser nuevo y singular, distinto de su padre y su madre; que un aborto no es sólo la «interrupción voluntaria del embarazo» sino la «interrupción de una vida humana”

y tienen mucha razón, sin embargo, aún no han terminado de explicar cuál sería el futuro de esos seres que vienen al mundo y en muchas ocasiones son parte de las miles de estadísticas fatales del país. Los movimientos Provida han estipulado que todos los seres humanos tienen derecho a la vida y entienden que generalmente la vida debe ser respetada por encima de cualquier precepto, algo que se contrapone al momento de enfrentar a la mujer y sus graves problemas sociales, legales, morales y psicológicos que suceden a un proceso de aborto.

Entonces, aquí la pregunta esencial que todos como espectadores de esta lucha entre los provida y los proaborto debemos hacernos es:

¿Qué pasa por la cabeza y el corazón de una mujer tras un aborto?

Sea espontáneo o premeditado, existen diferentes factores en la mujer que afectan su vida y sus relaciones por largo tiempo. El síndrome de la culpabilidad en el caso de aborto espontáneo, por ejemplo, ha orillado a muchas mujeres al suicidio o atentados contra su persona sin ningún tipo de razón, por otro lado, la ansiedad es un factor evidente después del proceso, pues genera la duda de si la mujer se volverá a quedar embarazada, si la pérdida sucederá otra vez o si hay distintos factores amenazantes escondidos. En el caso del aborto programado, la ansiedad “pesa” más antes de tomar la decisión de interrumpir el embarazo, unida a la inquietud de enfrentarse a un proceso quirúrgico y legal. Ambos factores, culpabilidad y ansiedad, están relacionados con la reacción del entorno de la mujer antes, durante y después del aborto, sea espontáneo o programado, puesto que su estado de ánimo es vulnerable a la opinión de los padres, los amigos y su núcleo más cercano y ahora de la sociedad.

El tema del aborto se ha convertido más en un esquema de insultos y conceptos, donde la mujer se encuentra en medio de jaloneos ideológicos y legales que poco abonan a la realidad de miles de niñas y mujeres que deben caminar entre la ilegalidad y el temor, mientras tanto, entre 2002 y 2016, la causa de muerte específica de 624 mujeres fue registrada como “aborto” una cifra que no muestra cifras subestimadas como las complicaciones del mismo procedimiento como la sepsis y la hemorragia.

La realidad del aborto en México va más allá de los argumentos a favor de “la vida”, por qué es evidente que dentro de todo el problema social hay muchísimos factores en contra de ella.

Todos podremos gritar: “¡Ganó la vida!” cuando existan los parámetros necesarios para que tanto las mujeres como los productos tengan garantizada su seguridad en todos los niveles, mientras tanto, solos seguirán siendo victorias pueriles que abonan al escarnio hacia las mujeres mientras siguen vulnerados sus derechos en lo más esencial: La libertad de decidir.

Mientras existan mujeres muriendo en la clandestinidad y personas alegrandose por ello, porque no está alineado con sus preceptos e ideas, entonces, la vida no ganará en ningún sentido.

Y eso, es lamentable.

Hasta la próxima

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