México: La guerra por el agua


Por Edel López Olán (Permanencias Voluntarias)

John F. Kennedy dijo una vez:

“Quien sea capaz de resolver los problemas por el agua, será merecedor de dos premios Nobel, uno por la paz y el otro por la ciencia”

Somos agua. El 80% de nuestro cuerpo se compone por la misma y todo lo que sucede en este planeta tiene una relación íntima con ella. El agua, es esencial para nuestro entorno, nuestra vida, nuestros productos y nuestra industria.

México se encuentra en una grave crisis de agua desde hace varios años. La sobreexplotación, contaminación y mal uso del recurso han propiciado que regiones enteras del país se encuentren al borde del colapso por la falta el líquido y los inevitables problemas económicos, políticos y sociales que ello conlleva.

Aunque en 2012 se reformó el artículo cuarto constitucional para incluir el derecho humano al acceso, disposición y saneamiento de agua, la realidad es distinta. Según cifras contenidas en el libro El agua en México. Actores, sectores y paradigmas para una transformación social-ecológica, publicado por la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung, 12 millones de mexicanos no tienen acceso al agua potable y 80 por ciento de los cuerpos de agua está contaminado con descargas industriales, algo que se agrava por los problemas del robo y desabasto del agua y por las condiciones tan extremas que han imperado en el país en los últimos años.

La doctora Judith Domínguez Serrano, coordinadora académica del doctorado en estudios urbanos y ambientales de El Colegio de México, indicó que existen varios problemas, incluyendo legales, que es necesario resolver para que el artículo cuarto constitucional se cumpla. Enfatizó la necesidad de contar con una ley que indique cómo y en qué periodo de tiempo se va a cumplir con el derecho humano al agua, además de que se tiene que definir si esta nueva ley sustituirá o no a la Ley de Aguas Nacionales.

México y Estados Unidos firmaron un Tratado de Aguas Internacionales el 3 de febrero de 1944, en el cual se estipula que México asignaría agua a Estados Unidos del río Bravo y los Estados Unidos harían lo propio con el río Colorado. El acuerdo se lleva a cabo por ciclos donde factores predominantes de la región, como la sequía, serían las variables que dictaminarán la reposición del líquido de cada ciclo y que desde el ciclo 24 (1992) hasta el ciclo 26 (2002) la capacidad de las presas de Estados Unidos ha sido constantes algo que tendría que “pagarse” a México, pues la sequía de la región ha golpeado a los agricultores.

Pero ellos tienen otros datos.

La posición de Estados Unidos fue contundente. Para ellos, México estaba reteniendo agua en sus presas y culpaba al país de un uso doloso del recurso convirtiendo el problema en una gestión diplomática que llegó a las mesas de Vicente Fox Quesada y George Bush, que firmaron el Acta 307 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) donde  se recomendaba que  los dos países trabajen  conjuntamente para identificar medidas de cooperación en materia de manejo de sequías.

En este año los campesinos del norte del país han tomado varias presas a lo largo del río Bravo, pues señalan que la entrega de agua a Estados Unidos dejaría sin recursos la región para los ciclos de cultivo, donde, aseguran, existe una sequía atípica.  El Subsecretario de Seguridad Pública de Chihuahua, Ricardo Mejía, asegura que los grupos políticos del estado han utilizado a los campesinos como carne de cañón para incumplir el tratado entre México y Estados Unidos, sin embargo, los agricultores aseguran que México ya cumplió con parte de su tratado y no debe dar un litro más al vecino del norte.

Pero la CONAGUA reviró. En un documento emitido por la dependencia se aseguró que a pesar de la sequía, el agua acumulada en las presas es suficiente para el abasto de la región y que no existe ninguna posibilidad de que la misma falte para la agricultura y ganadería, por lo tanto, México debe pagar.

Existe una realidad en todo esto, desde los inicios de ciclo de agua en 1944, México ha arrastrado un déficit de agua que hoy, en el ciclo 35, que termina este 24 de octubre, ya tiene una “deuda” de 400 millones de metros cúbicos del preciado líquido. Y es que el problema puede escalar a temas diplomáticos entre los dos países. Roberto Velasco, director general para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, aseveró que el vecino del norte se encuentra preocupado por la falta de entrega del preciado recurso y darán hasta la fecha límite para poder determinar cuales serían las salidas diplomáticas o no (conocemos a Trump) de este conflicto en ciernes.

Y efectivamente, el problema de agua que existe en el norte del estado también responde a factores más complicados que solo entregar agua a Estados Unidos sin  velar por los intereses del pueblo. Existen desde hace años decenas de pruebas que en la región de malas prácticas agrícolas, “aguachicoleo” y clientelismo electoral basado en el agua y sus recursos, mientras los pobladores siguen luchando contra el sistema y contra el tiempo por un “agua de papel” que lamentablemente no les favorece.

Mauricio de la Maza, presidente de la asociación Pronatura, aseguró que el problema del agua es  un problema que el mismo presidente debe atender,  pues indicó que el problem es más grave de los “otros datos del presidente” pues los ríos se encuentran por debajo de sus niveles óptimos con muchos de sus tramos secos y los agricultores por lo único que reclaman es por sus derechos, y nada más.

“No salvaguardamos el agua que requiere el sistema hidrológico en lo que es el río, para que se esté regenerando. El tramo de Jiménez ya lo secamos. Hay tramos de los afluentes del Río Bravo en el estado de Chihuahua que ya están secos, porque los matamos y no sólo viene de la administración pasada y de ésta, viene desde más atrás”. advierte De la Maza

Y a pesar de los problemas internos, las cosas se complican aún más para la región.

El presidente de México aseguró que podría solicitar al presidente Trump la intervención de las Naciones Unidas para auditar los pagos hechos por los gobiernos y hacer una distribución equitativa del recurso, algo que, de forma desafortunada, el mismo gobierno federal se ha contradice pues ha  declarado que México recibe cuatro veces más agua del Río Colorado de la que contribuye al área del Río Bravo (o Grande), asegurando que México cuenta con suficiente agua en sus presas para abastecer a los agricultores locales y cubrir su deuda que se ha acumulado con el paso de los años, un completo desastre.

Pero cómo es su costumbre, Obrador visualiza opciones poco ortodoxas que pueden implicar grandes costos al erario y la dinámica de otros estados.

“Si hubiese problemas a octubre, vemos que nos falta, yo hablaría con los productores directamente de otros estados, que nos ayuden a cumplir el acuerdo y nosotros nos comprometeríamos a ayudarlos, eso en caso de que no se pueda como está”, explicó el mandatario federal durante su conferencia matutina de este jueves.

Un nuevo  frente se encuentra abierto para el gobierno federal morenista que, como siempre, prefiere evadir las responsabilidades y no atender de frente un problema creciente, que de escalar, podría convertirse en un problema diplomático regional muy peligroso en tiempos electorales en los Estados Unidos.

México vuelve a sufrir un inevitable revés gracias a los tratos desiguales del pasado, y que hoy, en esa búsqueda de venganza ideológica, los mismos actos se convierten en el mejor pretexto para ignorar a todos los involucrados. Los argumentos de los agricultores se convierten en un grito en la soledad de la política y el negocio, donde nadie quiere escucharlos, mientras todos los utilizan para solucionar sus problemas electorales y políticos.

Si nos remontamos a la historia, el norte fue la región donde un  puñado de hombres y mujeres comenzaron la revolución defendiendo sus tierras y sus recursos, y hoy nos encontramos probablemente en la punta del iceberg del próximo conflicto de nuestro país, una guerra extraña, una guerra política que ignora, de forma paradójica, al más pobre, una guerra por el agua.

Y eso, es muy lamentable.

Hasta la próxima.

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