México ‘le pone playa’ a Texas


Por Jonathan Ruíz Torre (El Financiero)

Si están pensando en emigrar, bien podría considerar Ensenada, cuna de las tostadas de La Guerrerense que le gustaban al chef Anthony Bourdain, pero también de una jugada estratégica estadounidense en México. Puede crecer fuertemente ese puerto.

Lo que allá ocurrirá a partir de un proyecto anunciado el lunes en Palacio Nacional, pondrá a los mexicanos en el juego mundial geopolítico emergente en materia de hidrocarburos.

Muchos cuestionan el futuro del petróleo como combustible, pero nadie pregunta por el del gas natural. Su demanda asciende, la llegada de este combustible vía marítima a Europa en barcos especiales para gas natural licuado (GNL o LNG, en inglés) creció 68 por ciento sólo el año pasado.

El interés por atacar este mercado involucrando a México ayer quedó más claro.

Aquí expuse el martes el proyecto Costa Azul, basado en Ensenada, de la compañía IEnova, que cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores y dirige Tania Ortiz; este miércoles Sempra, gigante que controla a IEnova, avisó que quiere comprarlo todo, incluidas las acciones que le faltan de esa compañía. Ya luego veremos aquí el modo.

¿Por qué tanto amor? ¿Qué tiene de especial la terminal de Costa Azul?

Hoy ya existe ahí una terminal de importación de GNL, fue construida al inicio del siglo en buena medida para que entrara gas a México y California, cuando Estados Unidos no producía mucho de este combustible.

Pero lo que añadirán ahora ahí será concreto, fierros, maquinaria, computadoras y oficinas que crearán una pequeña ciudad que representará el primer proyecto en la historia de México para exportar gas natural por barco. De concretarse, será también el primero en toda la costa oeste de Norteamérica.

Ni Estados Unidos ni Canadá tienen camino directo a Asia por el Pacífico. Los habitantes de California y de Oregon se oponen a que esta infraestructura sea construida en sus costas.

El equipo de IEnova sostiene que a los bajacalifornianos no les afecta el proyecto, se basan en una consulta pública ya realizada; y tampoco incomoda al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, a decir del modo en el cual se expresó el lunes en torno a Costa Azul el secretario de Hacienda, Arturo Herrera.

¿Y Texas, qué tiene que ver? México no tiene suficiente gas natural para exportar, de hecho no lo produce en esa región, pero los mexicanos tienen costas en el Pacífico. Texas tiene ese gas en abundancia, pero no tiene costa del lado izquierdo del continente. IEnova y su holding Sempra quieren juntar el pan con las ganas de comer.

Los texanos ponen el gas, los bajacalifornianos la playa, IEnova tiene gasoductos y puede encargarse del resto del proyecto a través de una empresa que para fines de formalización fue llamada ECA Liquefaction.

¿Qué viene para el negocio del gas natural transportado en barcos?

Antes de la pandemia, estaba en boom para las empresas de Estados Unidos que vendían ese gas a mucho mejor precio en el exterior:

“Las exportaciones de GNL crecieron 54 mil millones de metros cúbicos (12.7 por ciento) el año pasado, el mayor aumento anual de la historia”, destacó la británica BP en su reporte estadístico anual mundial.

Estados Unidos las aumentó en 19 mil millones, Rusia en 14 mil y Australia en 13 mil.

El Covid-19 las derribó y en este otoño, junto con el precio, empiezan a subir de nuevo.

Esas naciones se apresuran a alimentar principalmente a una hambrienta Europa, cuyo consumo de GNL se elevó 49 mil millones en 2019. Con Costa Azul, IEnova y subsecuentemente México, podrían exportar inicialmente 2 mil 500 millones de metros cúbicos anuales de GNL, para luego llegar a 3 mil 250 millones.

Por esta vía, Norteamérica tendrá la oportunidad de liberar exportaciones hacia Asia, enfocando su creciente infraestructura de exportación en el Atlántico en atender a Asia. Todo eso ocurre, mientras Rusia trata de terminar Nordstream 2, un sistema de ductos para atender justamente a los europeos por medio de gasoductos.

Ayer platiqué rápida y cibernéticamente con dos expertos en energía, Gonzalo Monroy y Erick U. Sánchez Salas. Coincidimos: Baja California, de rebote, ayudará a los europeos a reducir su dependencia de los rusos en el combustible que más necesitan: el gas natural.


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