La vacuna de la discordia


Por Omar Cepeda (El Financiero)

Periodista mexicano especializado en asuntos internacionales

Cómo olvidar el nombre de la ciudad de Wuhan, en China, exactamente hace un año, cuando comenzaron a darse a conocer las primeras noticias sobre un nuevo virus proveniente de un mercado atiborrado de aves vivas, y que entre sus excentricidades, los humanos cocinaban y comían. En ciernes, una nueva pandemia global nos comenzaba a nublar la existencia.

En México, aún faltaban dos meses para que el primer contagio oficial se registrara. En la vida de los mexicanos, aún era indiferente lo que sería la peor crisis sanitaria en más de un siglo. Nos quedaba poco tiempo de una felicidad inconsciente, que se nos iba a terminar en unas cuantas semanas.

Por fortuna, la ciencia actuó rápidamente y la globalización científica se puso manos a la obra en modo de emergencia. Su objetivo era obtener en tiempo récord una hazaña nunca antes vista: una vacuna eficaz contra un virus muy letal y de características no vistas, desde hace al menos 100 años.

Ayer, en Gran Bretaña, se aplicó la primera dosis aprobada contra el Covid-19 en el mundo. Fue a Margaret Keenan, mujer de 91 años, quien afirmó sentirse privilegiada, ya que por fin podrá pasar tiempo con su familia y amigos.

Paralelamente, en México se presentó la “Política Nacional de Vacunación contra el Virus SARS-CoV-2”, a unos días de que arribe el primer embarque que constará de 250 mil dosis. Por razones obvias, serán destinadas al personal de salud. Pero la promesa de las autoridades federales, es que, mes con mes, comiencen a llegar millares de vacunas, de tal manera que durante 2021 se cumpla la meta de vacunación universal y gratuita, en todo México.

El plan dado a conocer, en teoría parece fácil de desarrollar y operar, pero en esencia va a implicar mucho dinero para la compra de millones de dosis, capacidad técnica adicional de almacenaje, y una logística que moverá a los tres niveles de gobierno. Todo esto, arropado por las Fuerzas Armadas. Los motores para efectuar estas necesidades, requerirán de engranajes de primer nivel.

Uno de los problemas principales que se vislumbra, es que la aplicación de la vacuna va a coincidir con un año electoral, que traerá importantes disputas en el país. Es de esperarse que las fuerzas políticas y los individuos que las conforman, acostumbrados a sacar provecho de cualquier coyuntura, utilicen el plan de vacunación para obtener dividendos.

Además, si se rompe la coordinación y comunicación entre los tres niveles de gobierno, más una politización exacerbada, se podrían abrir las puertas de actos vandálicos como robos de lotes de vacunas, saqueos de medicina, tomas de hospitales, entre otras barbaridades, que compliquen el freno de la pandemia. Por eso, hasta cierto punto, es entendible la participación de las Fuerzas Armadas, y ante la carente presencia de cuerpos de seguridad federal.

Aún quedan muchas dudas en el tintero, respecto a cómo será la distribución y aplicación ampliada de la vacuna, por ejemplo, ¿cómo será en los lugares más pobres, marginados y de difícil acceso?

Se informó que la vacunación primero se aplicará a los trabajadores de la salud, después a aquellas personas con ciertas enfermedades, y después, a los diversos rangos de edad, empezando de mayor a menor. Pero también nos preguntamos: ¿se priorizará la distribución entre estados? ¿Quién transparentará el suministro y aplicación de la vacuna? ¿Qué facultades tendrán las gobernadoras y los gobernadores en la logística de distribución? ¿Los hospitales privados podrán adquirir y vender la vacuna? ¿Hasta dónde llegarán las atribuciones del Ejército? ¿Qué castigos se impondrán a quienes lucren o abusen del plan nacional de vacunación?

Estas preguntas, y muchas más que irán saliendo entre la opinión pública, deben ser resueltas en consenso con los tres niveles de gobierno. Si la Federación busca imponer y centralizar las decisiones, se podrá pensar que buscan sesgar los resultados en beneficio de sus aliados y no de la población en general.

Si los políticos y funcionarios públicos, no actúan con ética, la sociedad mexicana no sólo estará desencantada por los estragos que dejó a su paso el virus, sino por una clase política que no estuvo a la altura en una de las tareas más esperanzadoras de los últimos 100 años.

Mientras tanto, es nuestra obligación seguir cuidándonos, sin olvidar que la letalidad de este virus es alta, y que, mientras no haya un importante número de hombres y mujeres vacunados, la pandemia no dejará de imponer sus condiciones, y los contagios y muertes andarán a pasos agigantados.

P.D. Hasta el mes de abril podrían llegar importantes cantidades de vacunas. El canciller, Marcelo Ebrard, aseguró que para esa fecha, tendíamos 15 millones de dosis de la empresa Pfizer, y 77 millones de la empresa AstraZeneca. Recordemos que somos 127 millones de mexicanas y mexicanos, por lo que, si queremos vacunarnos todas y todos, debemos entender que aún faltan varios meses.


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