Cabañas menstruales: Entre la misoginia y las creencias


En Nepal existe una costumbre que avanza aun en pleno siglo XXI, donde, la creencia de que las mujeres durante el periodo menstrual son impuras o malditas, empuja a decenas de mujeres año con año a someterse a una actividad misógina y barbárica.

La cabañas menstruales son los espacios donde mujeres de la tribu Konda Reedy del pueblo Tekuloddi, deben encerrarse una vez al mes en completa soledad según las costumbres de la región. En completa soledad, las mujeres se asean con agua fría y estiércol para purificar su cuerpo de las inmundicias que, desde el punto de vista de los pobladores, expulsa durante su periodo.

Esta práctica no es extraña para los pueblos aledaños. De hecho, en Asia es una costumbre ancestral, compartida en algunas regiones de la India y en toda la extensión de Nepal con graves consecuencias en muchas ocasiones, pues el año pasado, la noticia de que una niña murió asfixiada a raíz de este encierro obligatorio conmocionó a la comunidad internacional como un crimen de violencia de género.

A pesar de que las autoridades locales investigaron el caso a fondo, ésta no es la primera vez que una mujer muere en total aislamiento. El chhaupadi, como se le conoce popularmente, considera que las mujeres son impuras en la duración de su periodo menstrual y justo después de haber dado a luz. Esta es justificación suficiente para despojarlas de la compañía de los demás, y confinarlas en completo silencio.

El chhaupadi es ilegal en Nepal, sin embargo, las tradiciones milenarias en el imaginario colectivo de las personas le da un sentido de identidad común. Kadala Kannamma, una de las mujeres ancianas de la tribu describe los sentimientos de una mujer para la revista The Hindu:

“La casa menstrual ha existido durante generaciones en nuestra tribu. Una mujer que menstrúa es intocable hasta que termina su período. Creemos firmemente que permitir que la mujer en el período se quede con la familia es inaceptable, ya que invita al mal “.

A pesar de que las cabañas menstruales ya no están permitidas en territorio nepalí, los pobladores de diversas tribus originarias acatan las medidas extremas para las mujeres al día de hoy.  La superstición de que “cosas malas” pueden pasar a las familias si no se acata la tradición es más poderosa que la pérdida de la vida de las mujeres locales, que siguen muriendo por asfixia.

Exiliadas en sus propios hogares, en cuartos de menos de 4 metros cuadrados, todas aquellas que tengan su periodo menstrual han permanecer confinadas hasta que el sangrado natural termine. Así, el machismo y la misoginia se perpetúan entre las pobladoras originarias quienes, muchas veces, no soportan las condiciones de encierro.

Fuente: The Hindu


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