Control absoluto: La apuesta antidemocrática de la 4T


Por Edel López Olán (Permanencias Voluntarias)

Cuando George Orwell escribió en 1949 la distopía de 1984, el escritor jamás imagino que la “realidad” plasmada en sus excelentes párrafos se convertiría en el increíble lienzo de la tecnología 37 años después de lo ambientado en su libro.

Ahí, la Policía del pensamiento (una organización ficticia inspirada en el comisariado del Pueblo para Asuntos Internos de Stalin) mantenía a raya a todas las personas que de una forma u otra pensaban diferente o detrimento de las consignas de El Partido. En un similitud que raya en lo tétrico, el increíble diseño de la novela le han conferido a Orwell su calidad de visionario, pues desde aquella época, el escritor plasmó un paralelismo enérgico de la realidad presente en nuestro joven siglo XXI.

Las redes sociales se han convertido en un medio impresionante de procesamiento de todo tipo de información. Utilizadas con responsabilidad las mismas pueden crear espacios de conciencia y movilización y un aliado en la la transformación de ideas y conceptos, pero también, pueden ser una fuente de escarnio o desinformación y convertirse en la pólvora activa del arma más letal de todas: La opinión pública.

Según un estudio de la Universidad de Oxford, la manipulación de la opinión pública se ha convertido en una actividad preocupante a nivel mundial. Según Samantha Bradshaw, el crecimiento de la manipulación en redes sociales en todo el mundo, aumentó de forma considerable de 28 a 48 países, donde la mayoría del crecimiento proviene de los partidos políticos que difunden desinformación y noticias falsas basándose en esquemas de cuentas falsas de forma sistemática, controlando desde muchas trincheras la opinión pública siendo una amenaza real a la democracia en el mundo entero.

La censura es un proceso complejo presente en muchos países del mundo. El control, disfrazado de una falsa certeza de legalidad, ha sido la herramienta para evitar que las ideas de cambio se proyecten en el pensar cotidiano de la gente. En el 2019, el gobierno iraní cerró internet y el acceso a datos móviles en su territorio, este apagón tiene lugar en medio de las protestas contra el aumento de más de un 50% en el precio de la gasolina en todo el país, que han provocado enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

Otro caso contemporáneo ocurrió en la India, donde el gobierno apago todas las redes de comunicación durante tres meses al norte de los estados de Jammu & Kashmir para evitar la opinión y movilizaciones al suprimir un artículo la autonomía de la zona.

Etiopía, Chad, Sudán, Zimbabwe y la República Democrática del Congo (todos gobernados por regímenes autoritarios) han implementado los cortes en sus comunicaciones y redes para “apagar” el flujo de información en momentos críticos del país.

En México, los ataques a la libertad de expresión han sido sistemáticos desde hace muchos sexenios. El flujo de información y el control de la opinión pública han evolucionado del priismo setentero que dictaba desde Los Pinos cuales eran las noticia relevantes del país hasta la libertad excesiva de un panismo permisivo que abrió paso a que el crimen organizado tomara la batuta del control de información.

Las “benditas redes sociales” (así bautizadas por el mismo presidente López Obrador) fueron el instrumento perfecto para el entonces candidato, para llevar a la opinión pública todos los malos actos del gobierno y sus esquemas de corrupción, así, como ser una voz constante sobre el pobre actuar de un gobierno panista y priista y  que fueron recogidos digitalmente por parte del hoy mandatario. El intercambio de ideas a través de las redes sociales se convirtieron en la estrategia fundamental de un gobierno que hoy ve en las mismas redes una amenaza latente a su ineficacia.

En el 2019, el gobierno mexicano se convirtió en uno de los 5 países con mayores peticiones a plataformas digitales para eliminar contenido de internet junto a la India, Rusia, Turquía y Francia realizando más de 25 mil 36 peticiones de eliminación de contenido a empresas como Google, Twitter y Facebook.

Y es que la desesperación por parte del gobierno de Andrés Manuel López Obrador es evidente y ahora, con una mayor flexibilidad ante la forma de como llegar a la opinión pública, el presidente y su régimen (pues el partido que él creó controla todo) necesitan blindarse de todo a todo.

La nueva Ley Federal de Derechos de Autor le vino como anillo al dedo al régimen de Obrador que embistió por primera a la libertad de expresión. La reforma posibilita, entre otras cosas, la bajada inmediata de contenido publicado en Facebook, YouTube o Instagram que presuntamente viole derechos de autor mediante un mecanismo llamado de aviso y retirada (notice and take down, en inglés), con el respectivo contraaviso del usuario afectado e incorpora identificadores digitales a las obras para determinar y monitorear su uso y castiga a quienes rompan con fines de lucro o de mala fe esos identificadores (conocidos como medidas tecnológicas de protección, MTP, e información sobre gestión de derechos, IGD), y deslinda de responsabilidad a las plataformas digitales de contenido sobre las publicaciones que realicen sus usuarios y que puedan ser susceptibles de afectar propiedad intelectual.

A la par, AMLO registró su nombre y el de su esposa ante el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI) la cual (a pesar del circo de decirle a la gente que utilice su nombre libremente) faculta a cualquier persona, amparada en la ley, a reportar el uso del material con el nombre como un agravio a los derechos de autor y colocará a las redes sociales contra la pared porque se verán obligados dar aviso y retirada a dicho contenido.

Y es que como reza el viejo adagio: “En la política no hay coincidencias” y todo está manipulado y controlado para seguir objetivos personales específicos y muy pocos por el bien común.

El gobierno de López Obrador está preocupado y el presidencialismo perenne en territorio nacional hoy se ha convertido en el peor mal a una nación que cada seis años cambia de estructura y sin planes a corto plazo.

Ante la evidente censura de Trump por parte de las redes sociales AMLO se percató que el siguiente sería él por su forma de gobernar desde las mañaneras y sus consecuentes movimientos digitales de todos sus ejércitos de bots y cuentas oficiales a favor del oficialismo. Y es que para el presidente, las otrora benditas redes sociales se han convertido en malditas al colocar sobre la mesa graves y grandes maniobras de corrupción como la de su hermano Pío López Obrador, su prima Felipa López González o los excesos financieros de su hijo mayor en conjunto con su esposa tiene familiares beneficiados en los terrenos aledaños al Tren Maya. Por tal motivo, su brazo derecho. Su innegable cómplice en la “transformación” del país se ha convertido en una amenaza real a sus pretensiones en las elecciones del 2021 y la sucesión en el 2024.

El 14 de enero (ante la suspensión de cuentas a Trump) AMLO decidió que era momento que el Gobierno Federal creara una Red Social Mexicana donde no existiera censura y que el gobierno mismo garantizara la libertad de expresión en un país donde el mismo presidente presume que son transparentes y el INAI reserva los documentos de la compra de vacunas hasta el 2029 y a la par se lanza en contra del Instituto Nacional de Acceso a la Información amenazando reiteradamente con desaparecerlo por no servir para nada y que el gobierno federal le dará a la gente la información cuando lo requiera, cuando evidentemente, no será así.

El lunes 8 de febrero, el senador Ricardo Monreal presentó ante el pleno la Iniciativa para regular las Redes Sociales en México donde básicamente se obligará a los prestadores de servicios de redes sociales a adaptarse a una ley que facultará al Instituto Federal de Telecomunicaciones (dependiente del poder ejecutivo) a ser juez y verdugo de la información mientras el mismo controlaría quien puede o no opinar sobre cierto tema en específico, todo esto de la mano de suspensiones masivas de cuentas pro AMLO que desde el proceso electoral del 2018 incitan al odio y a la separación entre ricos y pobres en un país dividido por el poder político.

Ante el proceso electoral 2021 donde literal MORENA y Andrés Manuel López Obrador se juegan el control del país, las redes sociales serán fundamentales para un gobierno que no ha dado ningún tipo de resultado y se la ha pasado culpando a todos menos a ellos de su ineficacia. Este tercer golpe a la libertad de expresión disfrazada de una preocupación por los ciudadanos y sus derechos, es, y será, la mejor herramienta para que el propio gobierno controle la democracia a su modo, en un gobierno que toda la vida se ha quejado y cuando se quejan de ellos, prefieren callarlos a todos.

México ha luchado mucho por la democracia, misma que se difumina a base de likes y opiniones en un mundo digital que nos ha colocado entre la espada y las apuestas antidemocráticas de la cuarta transformación

Y eso, es muy lamentable

Hasta la próxima.

 

 

 

 

 


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