La incertidumbre le vuelve a pegar al peso


Por Enrique Quintana (El Financiero)

El presidente de la Reserva Federal en Estados Unidos está jugando un pulso con los mercados.

Esto parecería algo distante si no fuera porque la cotización del peso frente al dólar se encuentra, por decirlo así, “entre las patas de los caballos”.

Ayer, en un evento organizado por The Wall Street Journal, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, reiteró que ve muy poco probable que en este año se regrese en Estados Unidos a un nivel de pleno empleo, y señaló que las tasas de referencia se mantendrían cerca de cero mientras no se alcance esa condición.

La tasa de desempleo en Estados Unidos es de 6.3 por ciento. Antes de la pandemia estaba en 3.5 por ciento. Hoy se conocerá la actualización al mes de febrero. Pero, además, las solicitudes de apoyo por desempleo siguen en niveles altos. En la última semana fueron de 745 mil, 2.6 veces por arriba del nivel que tenían antes de la pandemia.

Pese a los comentarios de Powell, no se evitó que ayer persistiera la tendencia alcista en los bonos del Tesoro de los Estados Unidos. El plazo a 10 años quedó en 1.53 por ciento.

Como resultado de ese movimiento se presentó un día malo para los mercados accionarios. El índice Nadaq cayó en 2.1 por ciento y las cifras negativas alcanzaron prácticamente a todos los principales mercados del mundo.

No podrían haberse escapado de esta inestabilidad las divisas. Prácticamente la mayor parte de las monedas perdió frente al dólar. En el caso de nuestro peso, la cotización ayer por la tarde estaba en 21.20 pesos por dólar. Se trata del nivel más alto desde noviembre del año pasado.

Desde luego que hay algunos ingredientes domésticos en la depreciación de nuestra moneda, como las preocupaciones que genera la aprobación de la reforma a la ley eléctrica. Sin embargo, el motor principal de la depreciación corresponde a lo que ocurre en Estados Unidos.

Simplemente, una buena parte de operadores de los mercados no le cree al presidente de la Reserva Federal y supone que en el curso de este año habrán de manifestarse diversas presiones inflacionarias que obligarán a un ajuste anticipado de tasas de interés.

El tema es polémico y el escenario que prefiguran los mercados es plausible. No es algo descabellado, pero tampoco es seguro.

La realidad es que estamos en una situación tan singular que no tenemos demasiados elementos para juzgar con certeza plena lo que puede venir en el futuro inmediato y mucho menos en los próximos meses.

Como Powell, hay otros que creen que el volumen de creación de dinero por parte de la Reserva Federal ha sido tan elevado que es muy difícil que la tendencia alcista de los bonos que hemos visto en las últimas semanas pueda ser sostenible en el tiempo. La ven como un fenómeno especulativo que habrá de remitir.

En cualquier caso, el Banco de México ya colocó el posible incremento anticipado de las tasas en Estados Unidos como uno de los riesgos a la baja en su previsión de actividad económica para este año.

Estamos en tiempos inéditos, con condiciones económicas y financieras diferentes a las que habíamos tenido en el pasado, por lo que el grado de incertidumbre respecto a lo que pueda venir en el futuro es muy elevado.

Esté atento a las señales porque pueden ir en cualquier dirección en el curso de los próximos días y semanas.

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