La Gloriosa Falsedad


Por Javier Romero (Permanencias Voluntarias)

26 de marzo del implacable 2020, cuando el mundo se encontraba cerrado, y un gran porcentaje de la población global se sintió acorralada por una cosa microscópica llamada Corona Virus, los reflectores del performance Center en Orlando Florida nunca se apagaron: el show de la WWE, icónica compañía de Lucha Libre de USA, siguió adelante de una forma muy extraña, en medio de la ausencia de la acostumbrada histeria de sus fans.

Las Luchadoras y Luchadores, esos personajes que algunos los tratan como héroes y otros como farsantes, no abandonaron el ring, a pesar del riesgo manifiesto de contraer la peste que asustaba al mundo, sumado a su peligrosa rutina laboral.

«La Lucha Libre es falsa» es la desafiante afirmación que hace mucha gente cuando escuchan hablar del tema, y de una forma muy superficial, se puede dar la razón a esas palabras, pero cuando se adentra al mundo del Wrestling o el Pressing catch como se conoce en buena parte de Europa, La Lucha Libre, resulta ser de las pocas disciplinas que combina el arte con el deporte.

La unión entre deporte de contacto y arte escénico con ciertos toques dramatúrgicos, hasta filosóficos, todo depende del origen del exponente, se le dice Kayfabe, una especie de fundamento o mandamiento dentro de los Luchadores, que  les ordena vivir su escena como si su integridad física estuviera en juego, todo para darle la sensación al espectador de experimentar en carne propia un combate, aunque realmente lo está,  en la Lucha Libre el Kayfabe puede llegar a ser tan intenso que el daño en el cuerpo, resulta ser muy nocivo para sus practicantes,  existen 2 cifras contundentes que apoyan esta afirmación:

Las Luchadoras y Luchadores son l@s deportistas con menos expectativa de vida, según un estudio de la Universidad de Manchester, poseen una estadística entre los 50 y 60 años.

En este siglo han fallecido más Luchadores en el ring que en otro escenario avalado de deporte de combate.   

Matt Gent, es un conocedor y seguidor del Wrestling desde hace más de 25 años, sabe que el Kayfabe aplica de diversas maneras, todo depende de la cultura, sintetiza las diferencias de esta manera: En USA se concede como entretenimiento con la premisa de enganchar a la audiencia, en México se prioriza la mística y espectacularidad del combate, en Japón la furia es tan grande que el nivel de exigencia, puede ser igual de agobiante que un combate de Sumo.

Comprender la complejidad de la Lucha Libre y su trasfondo, obviamente supera el alcance de este texto, pero solamente los que se suben a un ring a confrontar una rivalidad, pueden entender la verdadera magnitud de este arte deportivo, que cuando ganan no se trata de un triunfo preparado o falso como vituperan con desdén algunos, es el fruto de años de sacrificios, de juzgamientos, cuando una Luchadora o un Luchador profesional, gana un campeonato en alguna de las compañías de Wrestling que existen en el globo terráqueo, sus lágrimas de felicidad son de verdad, o cuando pierden la amargura de la derrota se siente tan real, como los golpes que la misma vida se encarga de dar.

Eso es parte de la realidad de esta disciplina, y si eso resulta ser falso para unos, para otros es glorioso.

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