Apretando a Rusia


Por Leonardo Kourchenko (El Financiero)

Finalmente, después de semanas de dudas y votos en contra por parte de Hungría, el Consejo de la Unión Europea ha acordado imponer la que bien puede ser la sanción más efectiva y dolorosa para Rusia: prohibición a importaciones de petróleo ruso por parte de países miembros de la unión.

No es un tema menor. Es, de hecho, junto con el gas, el principal ingreso internacional de divisa extranjera para Rusia. Se trata de un golpe fundamental a su economía, que bien puede desbalancear la presuntuosa seguridad de Putin. Nada, a mi juicio, que no tenga contemplado, medido y, eventualmente, sustituido, si aumenta sus ventas a China.

Pero eso es aún especulativo.

Por lo pronto la Unión Europea impone la prohibición a 65% de las importaciones de crudo proveniente de Rusia, que representan alrededor 1.6 millones de barriles por día, según cifras de la Agencia de Energía Internacional de 2021.

Si esto se concreta, Rusia dejaría de recibir de 160 a 180 millones de dólares diarios, por el suministro de petróleo crudo a Europa.

Para la unión, el sacrificio tampoco es menor, puesto que hay países que dependen por encima de 70% y hasta 95% del petróleo ruso.

Ha tomado semanas de discusiones, vías de substitución para cancelar este suministro y compromisos de países como Estados Unidos, Arabia Saudita y Canadá como eventuales proveedores alternativos.

Empezará ahora la guerra energética, puesto que Rusia tendrá crudo en exceso y deberá buscarle canales de salida, uno de los cuales puede ser China.

El objetivo de la Unión Europea es apretar el cinturón financiero al gobierno de Vladímir Putin y afectar su capacidad para financiar el conflicto, que ha superado ya los 100 días a un costo humanitario gigantesco. Rusia se ha retirado la careta y ha comenzado actos de brutalidad y abuso de derechos humanos no vistos desde la Segunda Guerra Mundial por los nazis en contra de los judíos.

Ahora, los comandos rusos en control de la zona del Dombás llenan trenes en dirección al este, repletos de ciudadanos ucranianos con destino desconocido a ciudades y regiones de Rusia, donde incluso se presume la existencia de campos de concentración.

El Putin más sanguinario, más tiránico y criminal ha exhibido su frustración por un conflicto que resultó una pesadilla para las Fuerzas Armadas rusas.

Ante los repetidos llamados del presidente Zelenski, de Ucrania, la unión ha impuesto además de la prohibición sobre el petróleo ruso, sanciones económicas y de transferencia internacional de valores a diferentes bancos rusos. La clave Swift para el Sberbank –el mayor banco ruso con operaciones internacionales– le ha sido cancelada, lo que implica, en los hechos, aislar a la institución de cualquier operación europea o transcontinental.

Más bloqueos a estaciones de radio y televisión rusos con cobertura en Europa han sido puestos en vigor, así como sanciones individuales en contra de presuntos ciudadanos rusos, acusados de crímenes de guerra en Ucrania.

Finalmente le hicieron caso a Zelenski, quien llevaba semanas pidiendo a Europa acciones más enérgicas.

Estados Unidos había ya, desde hace un mes, iniciado nuevos paquetes de sanciones en contra de Rusia, en la misma dirección que ahora lo hace la Unión Europea.

Putin y su gobierno no han reaccionado aún ante estas medidas, pero Occidente tiene certeza del grave impacto económico que sufrirá la endeble economía rusa, tan dependiente de los recursos obtenidos por sus hidrocarburos.

México puede ser un país afectado por este movimiento de fichas, puesto que los excedentes petroleros que el país adquiere en forma de gasolinas, diésel y otros combustibles a Estados Unidos, serán enviados ahora de forma prioritaria a Europa, lo que eventualmente puede significar disminución de suministros refinados para nuestro país, aunque, en el discurso del presidente López Obrador, no pasará nada, puesto que estamos cerca de alcanzar la autonomía energética, dice. Lo sabremos muy pronto, si Estados Unidos empieza a enviar cantidades importantes de petróleo a Europa y nuestro suministro de combustibles se ve afectado.

Tal vez sea esta medida, mucho más que las armas o los recursos ofrecidos a Ucrania, lo que se convierta en el catalizador del conflicto. La economía rusa es altamente dependiente de los recursos producto de la venta de su gas y petróleo; sin ellos, en buena medida, la economía rusa colapsará eventualmente.

Hay quienes desde el Reino Unido advierten acerca de que ese derrumbe económico podría no necesariamente derribar a Putin, sino fortalecerlo. Veremos.

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