Sanna Marin: Su lucha a favor de la privacidad.


Por: Marina Putruele (Infobae)

Davos 2020. Sanna Marin se había convertido hacía aproximadamente un mes en la premier más joven del mundo: con 34 años, la ex ministra de transporte se alzaba a la máxima posición política en Finlandia, la tercera mujer en ocupar ese cargo. Estaba al frente de una coalición cuyos otros cuatro partidos estaban dirigidos también por mujeres, tres de ellas en la treintena. En el foro económico, un moderador del panel en el que participaba le preguntó cómo funcionaba su gobierno. Desconcertada, pero educada, respondió simplemente: “Como cualquier gobierno. No nos reunimos en un vestuario femenino para tener una charla de vestuario”.

A pesar de ser primera ministra de uno de los países con mayor calidad de vida del mundo, y mayor igualdad, Marin, hoy de 36 años, se sigue sorprendiendo cada vez que alguien se muestra incrédulo por su edad, su género, o su coalición. Repite que ella no es “ni mejor ni peor que un hombre de mediana edad”.

Sanna Marin nació en Helsinki el 16 de noviembre de 1985 (Geert Vanden Wijngaert / Pool via REUTERS)Sanna Marin nació en Helsinki el 16 de noviembre de 1985 (Geert Vanden Wijngaert / Pool via REUTERS)

Pero su edad y su género fueron lo primero que llamó la atención global, en un puesto que fue dominado durante años mayoritariamente por hombres de más de 50 años.

Sanna Marin nació en Helsinki el 16 de noviembre de 1985. Sus padres se divorciaron cuando ella era muy pequeña por los problemas de su padre con el alcohol. Más tarde, su madre se puso en pareja con una mujer, por lo que Marin creció en lo que describe como “una familia arcoiris” sin mucho dinero pero con amor en abundancia. Hoy es una firme aliada de la comunidad LGBTI+.

Trabaja desde que tiene memoria, y empezó en la adolescencia para complementar los pocos ingresos familiares. Su primera experiencia fue en una panadería, y después repartió revistas. Cuando se recibió del secundario, en el 2004, trabajó como cajera para solventar sus estudios en la Universidad de Tampere, en donde se graduó como licenciada en Ciencias Administrativas en 2012. Es la primera en su familia en obtener un título universitario.

Junto con la ex canciller alemana Angela Merkel en Berlín, el 27 de octubre del 2021 (REUTERS/Hannibal Hanschke)Junto con la ex canciller alemana Angela Merkel en Berlín, el 27 de octubre del 2021 (REUTERS/Hannibal Hanschke)

El ministro del Interior de Estonia se burló de su trabajo como cajera antes de volcarse a la política, llamándola “vendedora” y cuestionando su capacidad para dirigir el país. Marin se sorprendió por este “insulto”: ¿qué joven no había trabajado en un puesto de bajo sueldo mientras estudiaba? ¿Por qué ese hombre lo consideraba algo degradante?

Marin obtuvo una maestría en Ciencias de la Administración en 2017. Su tesis, titulada Finlandia, un país de alcaldes, analizaba el proceso de profesionalización del liderazgo político en las ciudades finlandesas. Ya en el 2015, había sido elegida para el Parlamento -era su primera candidatura- y como segunda líder adjunta del Partido Socialdemócrata.

El 6 de junio de 2019 se convirtió en ministra de Transporte y Comunicaciones. Duró poco tiempo en el puesto porque el 8 de diciembre de ese mismo año, luego de que Antti Rinne renunciara a su cargo como primer ministro, fue designada como candidata para reemplazarlo.

Sanna Marin amamantando a su hija EmmaSanna Marin amamantando a su hija Emma

Como evidencia el comentario de DavosMarin se ha enfrentado al sexismo desde que asumió el cargo. El mismo año, se la criticó por no ponerse corpiño debajo de un blazer en una sesión de fotos para una revista.

Pero logra acallar las voces cuando sus ambiciones se reflejan en logros: se ganó elogios por su liderazgo decisivo durante la pandemia (según una encuesta, el 82% de los finlandeses cree que la primera ministra la ha gestionado bastante bien o muy bien) y por asegurar el próximo ingreso de Finlandia a la OTAN. Fue elegida por la BBC y Forbes entre las cien mujeres más influyentes y poderosas del mundo en 2020

Los valores ambientales son una parte intrínseca de las motivaciones de su gobierno: “El cambio climático y la pérdida de biodiversidad son algunos de los mayores problemas de nuestro tiempo. Abordarlos requiere una fuerte voluntad política y determinación”. Ha prometido que Finlandia será cero emisiones netas para 2035.

Junto con Volodymyr Zelensky (Ukrainian Presidential Press Service/Handout via REUTERS)Junto con Volodymyr Zelensky (Ukrainian Presidential Press Service/Handout via REUTERS)

Los derechos de las mujeres también son parte de la agenda. En febrero de este año, el gobierno presentó un proyecto de ley para reformar el código penal en lo que respecta a los delitos sexuales: redefine la violación como sexo con cualquier persona, independientemente de su edad, que no haya indicado su consentimiento verbal o no verbal. Amnistía Internacional había condenado a Finlandia por no tener una definición de violación basada en el consentimiento: para probar la violación, se debe demostrar que fue amenazado con violencia o que fue víctima de violencia.

En el ámbito de los derechos laborales, después del nacimiento de su hija Emma en 2018,ella y su pareja Markus Räikkönen (casados desde el 2020) dividieron su licencia parental en partes iguales (seis meses cada uno) y cuando llegó al gobierno anunció planes para otorgar a madres y padres la misma licencia parental.

Cuando fue elegida primera ministra, en principio se negó a mudarse a la residencia oficial, optando por permanecer con Markus y Emma en su discreto apartamento que bien podría pertenecer a cualquier otro millennial, con su sofá rosa y su abundancia de plantas. Pero al explotar la pandemia, fue forzada a mudarse para poder manejar mejor la crisis sanitaria.

El departamento en el que vivía antes de ser obligada a mudarse a la residencia oficial por la pandemiaEl departamento en el que vivía antes de ser obligada a mudarse a la residencia oficial por la pandemia

En sus redes comparte fotos dando la teta, cocinando y haciendo ejercicio como cualquier otra mujer de su generación. Cálida, alegre y suelta, en privado se muestra como no lo hace en su vida profesional, en la que se la ve protocolar, atenta y cauta.

La semana pasada aparecieron en las redes sociales videos de Marin en una fiesta con celebridades finlandesas, que fueron publicados por medios de todo el mundo. Fue un festejo privado y en su tiempo libre. Debió someterse a un test de drogas para despejar sospechas. Dio negativo, como ella había adelantado. Más tarde se vio obligada a pedir disculpas cuando salió a la luz -en otra fiesta privada- una imagen en la que aparecían dos conocidas influencers besándose y cubriendo sus pechos desnudos con un cartel de “Finlandia”, pero esta vez desde la residencia oficial.

“En estos tiempos oscuros, yo también necesito un poco de alegría, luz y diversión. Y eso implica todo tipo de fotos y videos que no me gustaría ver, y sé que no les gustaría ver”, dijo días más tarde al borde de las lágrimas y con la voz algo entrecortada, en un acto socialdemócrata en la plaza del mercado de Lahti, donde fue aplaudida: “No he faltado ni un solo día al trabajo, ni a una sola tarea, y nunca lo haré”.

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