La peor crisis de los Lakers


Por Andrés Aragon (BBC mundo)

Los Angeles Lakers ganaron la NBA 2020 arropando a LeBron James Anthony Davis con veteranos que cubrían las necesidades básicas, tiro y defensa. Nada sugerente, pero efectivo. Llevaban seis temporadas sin meterse en playoffs y fueron campeones. Desde entonces esas certezas, pocas pero rotundas, se han desvanecido, y lo que parecía el inicio de otra edad dorada fue solo un paréntesis en el peor momento de su historia. Con la derrota ante Minnesota (111-109) suman cinco derrotas en cinco partidos y el ruido está disparado. Razones hay muchas, pero diana solo una: Russell Westbrook.

Westbrook llegó a los Lakers hace un año por deseo de LeBron y Davis. Fue la respuesta desmedida, como todo en la franquicia, a una temporada que había empezado muy bien y descarriló por las lesiones. No había una estrella que encajara peor con James; ni más terca, menos propensa a cambiar para adaptarse, y mucho menos aceptar un rol menor. Pero hablaron antes del traspaso y se prometieron intentarlo. El resultado es desastroso, y quien fuera MVP de 2017 es hoy el símbolo de la caída en desgracia de los Lakers. No hay nada más peligroso que los buenos propósitos.

La apuesta salió tan mal que este verano se dio por hecho que Westbrook estaba fuera. Pero los Lakers no encuentran a nadie que se haga cargo de los 47 millones que cobrará este año, el tercer contrato más alto de la NBA. La frustración ha desbordado en esta primera semana, cuando se ha visto que su nivel es todavía más bajo y su desconexión con el equipo, aún mayor. Pero Russell Westbrook no es la única razón de que los Lakers hayan perdido todos sus partidos. Es solo una diana fácil. El reflejo más visible de una plantilla mal diseñada.

EL PEOR ATAQUE DE LA LIGA

El manual para construir un equipo alrededor de LeBron James o Russell Westbrook ha pedido siempre buenos tiradores. Abrir el campo y generar espacios por dentro para que dividan la defensa. Pero si algo falta en los Lakers son jugadores con buena mano. Los angelinos están anotando un 23,7% en triples, el peor acierto de cualquier equipo de la NBA en los últimos 30 años.

El problema llega a tal punto que los rivales les conceden el tiro de tres. Lo que sería un pecado capital en el baloncesto moderno es solo una manera de ahogar un poco más el ataque de los Lakers. Sin amenaza exterior la defensa no se abre. Y sin espacios no hay oxígeno.

Quedó claro en el primer partido ante los Warriors, donde encestaron solo 10 de los 40 triples que intentaron. «No es que tengamos aquí un montón de gente con mirilla láser», concedió LeBron. Lo paradójico es que es una de las voces con más peso en la franquicia a la hora de decidir fichajes. Más de la mitad de la plantilla pertenece a Klutch Sports, la agencia de su amigo íntimo y compañero de negocios Rich Paul.

Los Lakers han apostado por jugadores jóvenes y atléticos para subir el ritmo de partido. Choca también con el estilo más habitual de LeBron, más dado a bajar una marcha para diseccionar al rival. Pero es un atajo para hacerse la vida más fácil: evitan jugar a media pista para no encontrarse la defensa ya colocada. Pero ni así mejoran. Según datos de Inpredictable, los Lakers son el peor ataque de la NBA después de canasta rival (0.92 puntos por posesión).

EL DILEMA WESTBROOK

La situación de Westbrook guarda cierto parecido con la de Cristiano Ronaldo en el Manchester United. El californiano construyó una carrera brillante en base a un estilo que no encaja en los Lakers, y que probablemente su cuerpo no pueda respaldar con casi 34 años. También impulsado por esa misma convicción irracional que ahora le hace difícil dar un paso al lado.

Cuando fue quedando claro que sería difícil encontrarle un destino antes de empezar la temporada, los Lakers fueron suavizando el tono con Westbrook. Hasta el punto de que al anunciar que probarían con él de suplente el nuevo entrenador, Darvin Ham, negó que fuera una degradación sino «una reestructuración del equipo».

Westbrook fue suplente en el último partido de pretemporada y acabó lesionado. Según él, por falta de costumbre a salir desde el banquillo. «Llevo 14 años [siendo titular] y no sabía lo que hacer antes del partido para calentar», dijo. Por si alguien creyó que sería fácil apartarlo.

El base es solo uno de los problemas de unos Lakers con demasiadas limitaciones en ataque para ser candidato a nada. Pero su presencia las lleva al extremo. No hay un jugador al que los rivales traten con más desdén, defendiéndolo a metros de distancia con un pívot que apenas se aleja del aro. Y cada tiro es caer en la trampa. Como esta jugada ante los Blazers que resume tantas cosas.

Al fondo puede verse la reacción de LeBron, más incrédulo que sorprendido. El fallo dejó el partido en manos de Portland, y los Lakers, que a falta de dos minutos ganaban por siete puntos, volvieron a perder. En el partido anterior había fallado sus 11 tiros (aunque destacó en defensa). Este sábado fue por fin suplente y hubo una levísima mejora. Pero el resultado, esta vez sin Davis, fue el mismo. Derrota.

UNA ESPERANZA Y UNA SALIDA

La única nota positiva de este inicio de los Lakers ha sido la defensa, que sí está a un nivel aceptable, aunque la falta de tamaño en las alas promete ser un problema más adelante. Están entre los diez equipos que más pérdidas provocan (15.2%) y menos puntos conceden en la pintura (43.6). Pero no se ganan 17 anillos con esas limosnas.

Los Lakers siguen buscándole una salida a Westbrook. Su mejor baza para endulzar un traspaso son las primeras rondas del draft de 2027 y 2029, sus últimas ‘palancas’, pero se resisten a usarlas si no es por algo que mejore el diagnóstico para este curso: pelear por meterse en playoffs, y si acaso llegar lo más lejos posible. No aspirar al título. Si no lo han hecho aún es porque no ven un escenario en el que eso sea posible. Un pecado con LeBron James a punto de cumplir 38 años.

La derrota contra los Nuggets, sin Westbrook, recordó que los problemas de los Lakers van más allá del base californiano. Pero la situación es cada vez más tensa. La temporada empezó con el debate de si debía ser suplente y ya hay quien se pregunta si lo mejor no es apartarlo del equipo hasta que se le encuentre una salida.

Westbrook no es el único problema, pero sí el reflejo de una plantilla que vuelve a estar desequilibrada. Los Lakers no han cubierto las necesidades básicas (tiro y defensa en las alas), y cada vez cuesta más pensar que James y Davis sanos bastan para apuntar al anillo. Y con LeBron a punto de cumplir 38 quizá no sobren las balas.

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