Más allá de los típicos clichés, hoy tengo la suerte de poder decir que en mi equipo cada una de las personas es consistentemente más inteligente que yo en alguna o varias de las dimensiones clave del negocio.

Lo anterior no siempre fue así. En el 2014, cuando comencé Caaapital con el objetivo de crear la mayor plataforma de inversión para proyectos de energía renovables en mercados emergentes, tenía gente muy motivada, pero con muy poca experiencia, ya que eran practicantes o recién egresados de la universidad, por lo que yo era siempre el que más sabía de cada área. Fue un proceso del que tengo excelentes recuerdos ya que me dio el privilegio de poder entrenar a gente joven de mucho talento como fue mi primer empleado, Guillermo von Kretschmann.

Sin embargo, hace ya dos años se sumó a mi equipo Javier Mozó, una de las personas más humildes e inteligentes con las que he tenido el gusto de trabajar y ser socio. Él marcó un punto de inflexión donde ya éramos dos dirigiendo. Luego, al abrir la oficina en México, se sumó Carlos Escutia, un banquero de inversiones que recientemente había regresado de Wall Street y estaba en busca de una nueva aventura, claramente la encontró y hoy también es socio de Caaapital.

Finalmente, hace un año, Shanghai VC nos invitó a hacer un joint venture 50/50 para crear DG Energy Capital, el primer fondo de inversión en México dedicado a energía solar distribuida (en techos) donde ambos equipos se integraron en uno sólo. Éste fue el punto clave, en el nuevo equipo todos éramos socios, todos senior, con mucha experiencia y perfiles complementarios. Alberto Fabio, chairman de Shanghai VC, es uno de los asesores tributarios más respetados de México; Agustin Medina, CEO de Shanghai VC, una de las mentes financieras más privilegiadas que he visto en mis años de banca de inversiones (además de ser bilingüe en japonés); y Cristina Feuchter quien he visto analizar 200 contratos en dos semanas.

Para contextualizar la complejidad y escala de la industria en la que opera DG Energy Capital, de acuerdo al estudio de Mercedes García del departamento ambiental de la ONU “el mercado potencial en México de energía solar distribuida ya alcanza los 29 mil millones de dólares” y la capacidad instalada de paneles volvió a crecer a más del 100% el 2016 en base a los datos de CRE (Comisión Reguladora de Energía). Tal vez el dato más impactante es que en los últimos años México pasó de tener sólo unas cuantas empresas instaladoras de paneles solares a las ya más de mil 800 registradas en CFE.

Lo interesante fue lo que pasó al juntar estos dos equipos en un entorno tan demandante:

  • Naturalmente se tendió a la especialización, donde cada integrante tenía claro qué parte del trabajo era su responsabilidad, lo que generó una fuerte cultura de accountability y casi nula supervisión.
  • La especialización rápidamente fue seguida por la excelencia, ya que se generó un espiral ascendente donde todos quieren mantener el estándar de trabajo de los demás, lo que hace que este estándar suba constantemente.
  • Nos convertimos en una organización muy plana donde hay coordinadores de acuerdo al tipo de trabajo, si es ingeniería lo lleva Javier, si es finanzas lo lidera Agustín, si es estructuración de vehículos financieros lo hace Alberto y si es desarrollo de negocios lo llevamos Carlos y yo.
  • La magia o cros-polinización que se da cuando se juntan expertos de distintas áreas comprometidos a solucionar un mismo desafío. Lo que sucede en ese caso es que el experto del área lidera, pero se apoya en todos los demás del equipo a medida que lo va necesitando. Por ejemplo, Javier desarrolló un modelo técnico, pero se apoyó en Agustín para refinarlo financieramente y en mi para tener feedback de mercado. Ninguno de los tres por separado lo hubiera podido lograr un modelo tan bueno, ya que cada uno por separado no posee el conocimiento suficiente de cada área.

Este año con este equipo de rockstars ha sido una experiencia que me ha vuelto más humilde, agradecido de la vida y experimentado en coordinar equipos de alto desempeño. Aquí va una breve lista de lo que estas personas y situación me han enseñado:

  • Asegúrate de estar en una sala donde siempre haya alguien más hábil que tú en prácticamente todas las dimensiones clave del negocio.
  • Asegúrate de tú ser el más hábil en alguna dimensión clave.
  • Evita la redundancia a menos que sea en un área que requiera de muchas horas hombre. La redundancia hace que no haya claridad sobre quién es el responsable final y eso no permite tener la coordinación de un equipo SWAT, quienes atacan coordinadamente casi sin tener que hablar.
  • Confía en tu equipo, no tienes que hacer todo tú. Si eres emprendedor seguramente tiendes a querer hacerlo todo y delegar poco. Eso es un error caro para ti y los demás. Si tienes un buen equipo lo más probable es que en la mayoría de los casos haya alguien mejor que tú para hacerlo. La clave está en que exista accountability, sin ello no funciona.
  • Dile a cada persona lo afortunado que te sientes de trabajar con gente como él o ella. Muchas veces tus compañeros no están conscientes de lo buenos que son en lo que hacen porque para ellos es normal, aunque sean fenomenales en lo que hacen. Destacarlo es bueno y además acelera el proceso de especialización y alto desempeño.
  • Pide ayuda. El ego puede tentarnos a no pedir ayuda, en especial cuando admiras a tus compañeros de trabajo y no quieres que vayan a pensar que eres incompetente. Sin embargo, cuando todos piden ayuda a los demás se distribuye mejor el trabajo en base a competencias y se construye camaradería, lo que termina convirtiéndose en una red de apoyo que no permite que el balón caiga.
  • Compite contigo, no con tu equipo. Cuando se genera equipos donde cada uno destaca en un área es ilógico competir con tus pares, lo que debes hacer es ser el más hábil en la dimensión clave que te toca.
  • Comunica, comunica, comunica. Al ser de distintos perfiles muchas veces no todos entienden lo mismo ante la misma información. Es clave que quien coordine se asegure de hablar constantemente con todos los integrantes y establezca instancias formales de coordinación. En mi equipo como estamos distribuidos entre México, Chile y USA, tenemos un llamada corta cada mañana para priorizar, asignar responsables y pedir ayuda.

En resumen, ver a un equipo de alto desempeño es como ver jugar a un equipo de futbol profesional. Ahí cada rol es claro y hay un experto. Cada posición es clave para la siguiente si quieren ganar el partido. Si el delantero se queda en la defensa no hay quien meta goles, y si el defensa se va a la delantera nos meten goles. Es tan sencillo como pensar “¿qué prefiero, dos jugadores medio buenos para defender y atacar, o un excelente defensa y un excelente atacante?”.

Texto original | Franco Capurro Soler |Forbes México

Anuncios