Mucho se habló de la pertinencia de traer a un personaje tan extravagante como Deadpool a la pantalla. Subversivo, interesante, completamente fuera de sí, pero sobre todo, inquietante, así es Deadpool, un personaje que encontró en Ryan Reynolds su alter ego ideal.

La segunda parte de uno de los éxitos de taquilla del 2016 promete ser y tener el sello característico del personaje, algo, que adosado por la implecable aparición de Cable  (Brolin) se convierte en un clásico inmediato.