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Jalisco: ¿Tierra de nadie?


Texto original: Aldo Mejía (The Huffpost)

“Desde 2013 había una incidencia media en delitos en Jalisco, nos reunimos con el gobierno para advertir del problema y desvalorizaron nuestras advertencias”, comenta Francisco Rivas, director general del Observatorio Nacional Ciudadano, quien asegura que Jalisco siempre ha sido una entidad que padece de manera velada la delincuencia organizada y sigue “luego de Sinaloa, Jalisco es una tierra de grandes capos. Un día se estableció el Cártel de Jalisco y es a través de la violencia que sientan su control.”

“Nunca se mencionaba la delincuencia del orden común, pero había magnicidios, que es asesinar a gente que ostenta un puesto del orden público o en el sector seguridad, y esto tiene la connotación de la necesidad del ejercer el poder por parte del delincuente”, explica en entrevista para el HuffPost.

La tarde del lunes 21 de mayo, el actual secretario del Trabajo, Luis Carlos Nájera, sobrevivió a un atentado en su contra. Mientras estaba reunido con un líder sindical en un restaurante del centro de Guadalajara, relató Nájera al periodista Luis Cárdenas, un par de hombres entraron al recinto para ubicar entradas y salidas. Nájera, quien fue exfiscal del estado de Jalisco entre el 2012 y el 2015, reconoció entre los hombres a uno perteneciente al Cártel de Jalisco Nueva Generación.

Dos jovencitas resultaron heridas por los disparos y enfrente del restaurante quedaron más de 300 casquillos de arma larga.

Luego de la reunión entre el ONC y el gobierno, en la que desestimaron las advertencias por la creciente inseguridad, el viernes primero de mayo de 2015 hubo una serie de narcobloqueos por toda la ciudad en la que participaron al menos 250 sicarios. “Esa fue la confirmación de lo que habíamos presentado a los funcionarios”, sentencia Rivas.

El primer atentado

Nunca ha sido un secreto la gran afluencia de narcotraficantes que tiene el estado de Jalisco y el ONC no ha sido el único que quiso alertar acerca de esta situación creciente en las últimas décadas. En mayo de 1993, el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo fue asesinado, presuntamente, por haber tenido la intención de denunciar la relación que tenían políticos mexicanos con el narcotráfico de Bolivia, Colombia y Perú.

Trato de alertar de esta situación al expresidente Carlos Salinas de Gortari. De acuerdo con José Antonio Ortega Sánchez, abogado contratado por el arzobispado de Guadalajara, el gobierno intentó silenciar al cardenal y, al no lograrlo, recurrieron a asesinarlo.

Otras versiones señalan que el atentado contra el cardenal se debió a que fungió como confesor de varios integrantes del cártel de los Arellano Félix cuando fue obispo de Tijuana. Esa fue la primera vez que se cometió un magnicidio contra alguien relacionado con la iglesia.

Insistencia en la negación

“Los cárteles cambian constantemente”, comenta Francisco Rivas, “pero las autoridades insisten en negar que la violencia es uno de los mecanismos de control que puede ejercer el crimen organizado para establecer su poderío. Maneras de controlar a un próximo gobernador hay muchas: mediante la coacción con dinero o con el miedo. Ellos están buscando un gobierno a modo, quieren autoridades complacientes.”

El exfiscal Nájera ha decidido que no va a dejar el estado y que espera que las autoridades den con los responsables, pues él ya confirmó que los responsables son del CJNG; el atentado en su contra, atribuyen algunos, se debió a que respondía a un grupo criminal antagonista: La Resistencia o el Cártel de Sinaloa.

“No se va a cristalizar el problema pactando con los delincuentes, pactar no es viable”, sentencia el director del Observatorio Nacional Ciudadano.

Un diagnóstico a futuro

Durante la última década, el Cártel Jalisco Nueva Generación cobró relevancia y, como menciona Francisco Rivas, su forma de imponer su poderío en el estado ha sido mediante la violencia. En lo que va de la administración de Aristóteles Sandoval, quien llegó al cargo por el PRI, han sido asesinados 105 servidores públicos, incluido el secretario de Turismo, el alcalde de Ayutla y el exdirigente del PRI estatal.

Además, las fuerzas públicas también han resentido la violencia. En abril de 2015, fueron emboscados un grupo de agentes de la Fuerza Única Regional y 15 de ellos fallecieron; luego vino el bloqueo en Guadalajara, el primero de mayo, y uno de los objetivos fue un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana y tres soldados de élite perecieron.

“Jalisco hoy padece las consecuencias de autodiagnósticos benevolentes y parciales en lo que a seguridad se refiere”, explica Francisco Rivas, “se sigue centrando en los poderes ejecutivo y legislativo, pero se olvidan del judicial y tenemos que pedir cuentas a los jueces, tienen que rendir resultados y procurar la paz.”

El director general del ONC lamenta que en nuestro país no haya una visión que diferencie entre gobierno y administración pública, pues no hay elaboración de planes transexenales que den continuidad.

“Tiene que haber una depuración de las fuerzas públicas, tanto de los policías como de las autoridades ministeriales y la actuación tiene que ser inmediata, con lo que se tiene, pero con una visión de futuro.”

“Pero primero tienen que reconocer que tienen un problema”, concluye.

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