“Gasolina: La nueva guerra” por Edel López Olán

Huachicoleo-Permanencias-Voluntarias

¿Recuerdan la película de Mad Max? ¿Ese filme australiano protagonizado por Mel Gibson donde bandas rivales de degenerados morían por la carretera en un mundo post apocalíptico? ¿Recuerdan cuál era el recurso más preciado? ¿No?, bueno, ese recurso preciado para esas bandas rivales era nada más y nada menos que: La gasolina.

Pero no nos asustemos, no. El gobierno federal sustenta que el pánico no debe darse y que todo es parte de un complot (como siempre, según ellos) de un pequeño grupo de personas que quieren hacer negocio “con la desgracia”, sin embargo, la realidad del petróleo y la gasolina en México va más allá de un simple discurso y una película apocalíptica.

México es un país privilegiado, su geografía, sus recursos naturales, su interesante y paradójico posicionamiento comercial, hacen del país un paraíso en muchos sentidos. Desde antaño, la estructura gubernamental se ha interesado en promover una industria de explotación de recursos que una sustentabilidad en la planeación del uso y re uso de dichos recursos naturales, por lo tanto, el petróleo, ha sido un increíble negocio que ha enriquecido a sindicatos, gobiernos, particulares y ahora, el crimen organizado.

El país cuenta con reservas probadas de 12 millones de barriles de petróleo, ocupa el lugar 14 del mundo en cuanto a reservas de petróleo y se calcula que dichas reservas únicamente durarán 11 años, algo que debería preocuparnos más allá de refinerías y discursos de campaña.

Desde que el presidente Lázaro Cárdenas descubrió una evasión fiscal de más de 150 millones de pesos de las compañías Él Águila, subsidiaria de Shell Royal Dutch y Standard Oil Company, hoy Exxon Mobil fue más que evidente que el petróleo se convirtió en un botín para propios y extraños ante la mirada inclemente de políticos que dejaron de lado los sentimientos nacionales de aquel 18 de marzo. La creación un día después de Petróleos Méxicanos (Pemex) se convirtió en el epitafio del progreso del país.

Poder, identidad, negocio, eso es lo que significa el petróleo en México.

Hacia 1979, cuando comenzó la explotación de Cantarell, de importar 6,000 barriles, México comenzó a exportar 37,000 unidades diarias. México se convirtió en el séptimo productor mundial de petróleo fortaleciendo de mala manera, al partido hegemónico en ese momento: El PRI.

La investigadora de la Universidad Panamericana,  Miriam Grunstein, aseguró que la dependencia económica al petróleo, se convirtió en la “fortuna y desgracia” del país, donde, un pequeño movimiento en el precio del petróleo, afectaba directamente a todo México, como sucedió a principios de los 80´s con el desmoronamiento de los precios del barril.

Y así, después de varias administraciones fallidas y decenas de intentos por convertir a PEMEX en una empresa de calidad, la vida del petróleo del país se vio sojuzgada a cambios solamente de forma y no de fondo, donde, sindicatos y gobierno, se ignoraban mutuamente y dejaban de lado lo realmente importante: La producción de riqueza que ya tenía una gran deuda como techo.

La apertura con la Reforma energética por parte el gobierno de Peña Nieto a la iniciativa privada, intentó, sin ningún tipo de éxito, la creación de una nueva política de desempeño y reactivar el increíble rezago por años de una empresa que solo ve pasar administraciones sin ningún tipo de éxito, sólo en los últimos tres meses del 2017, la empresa ya había perdido 352 mmdp por conceptos de explotación e importación.

Huachicoleo: La nueva amenaza.

El Huachicoleo ha sido un golpe mortal a las aspiraciones de Pemex de encontrar ese balance que necesita como empresa.

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El diccionario del Español de México sustenta que cuachicol o huachicol, es una “especie de pértiga con canastilla utilizada para bajar fruta” también, Huachicolero, entonces, es la persona que se dedica a cosechar la fruta con el aparato antes mencionado, por lo tanto, su adopción no es precisa y, desdibujando los conceptos actuales, se hace énfasis más en lo ilícito sustentado por un regionalismo sin fecha exacta. También, según Héctor Aguilar Camín, la palabra se deriva de testimonios de choferes de pipas que observaban como los cantineros mezclan alcohol con otras bebidas de baja calidad y así, el cantinero, tenía una ganancia neta a bajo costo de producción.

Palabras más, palabras menos, el huachicoleo en México es un problema grave que adolece a la agenda nacional desde el sexenio de Peña Nieto, con una pérdida de 30 mil millones de pesos para la empresa y la economía del país.

Hace unos años el robo de combustibles era una actividad secundaria de carteles de narcotráfico, especialmente para abastecer sus flotillas de camionetas y aeronaves. En algunos casos como Los Zetas la persecución militar virtualmente desactivó sus redes de tráfico de drogas, y les obligó a conseguir recursos en el saqueo de ductos de Pemex, donde, en la guerra por el control de la región, muchos grupos de población crearon sus propias bandas con una violencia expedita utilizando como escudos humanos a los pobladores de la región que se encuentran amenazados tanto por las bandas de Huachicoleros como por el crimen organizado, algo, que ya se salió de control en muchas regiones del país.

El robo de combustible es uno de los problemas de seguridad más graves de México, es una actividad donde participan comunidades enteras en algunos estados, como Puebla o Guanajuato, pero que también involucra a empresarios, militares, policías, alcaldes y empleados de Pemex.

Por ejemplo, este martes López Obrador informó que se investiga a quien fue subdirector de Salvaguarda Estratégica de Pemex en el gobierno de Enrique Peña Nieto, el general Eduardo León Trauwitz. El militar era responsable de vigilar la red de ductos de la empresa y combatir el robo de combustibles. El área donde participaba León Trawitz es una de las que fueron intervenidas por el Ejército ante la sospecha de que desde allí se permitía el “huachicoleo”.

De la mano con los Huachicoleros (presuntamente ligados a cárteles más poderosos como El Cártel Jalisco Nueva Generación y los Zetas) la violencia y las ejecuciones por el control de los ductos de Pemex se acrecentaron en muchas zonas del país, teniendo, dentro de las víctimas, personal de Pemex, así como ajustes de cuentas entre miembros de bandas rivales dedicadas a la ordeña de ductos y personas de las mismas comunidades que son utilizadas para el “acarreo” de dichos galones de gasolina como parte de su función de escudos humanos.

Con la entrada del nuevo gobierno y la inminente llegada de la Guardia Nacional a las calles, la presión que existe ante un problema tan grave como el Huachicoleo donde, el actual presidente asegura que la mayor parte de la “ordeña” de ductos, provenía de las oficinas centrales de Pemex y al momento de cerrar todas las vías de acceso desde la paraestatal puede activar nuevas células delictivas que, ante la falta de cómplices institucionales, acrecientan la violencia a lo largo y ancho del territorio nacional por el control de las rutas de pipas de distribución.

El desabasto de gasolina y la guerra que viene.

Las acciones realizadas por Felipe Calderón en su famosa “Guerra contra el narco” provocó muchas muertes a lo largo y ancho de país y evidenció de nuevo la poca organización de un gobierno con buenas intenciones y un grave desatino al momento de ejecutar sus planes.

Con el “Plan contra el Huachicoleo” los cierres de 3 de los 14 ductos de Pemex y la distribución del hidrocarburo a través de pipas, enciende los focos rojos de un país que desafortunadamente ve, de nuevo, como las acciones de un gobierno pueden incrementar un clima de violencia en muchos estados como Guanajuato, donde, la tasa de ejecuciones por Huachicoleros aumenta a 8 ejecuciones por día.

Dentro del plan de acción, el gobierno federal tratará de impulsar de una forma interesante y mediática que el congreso autorice a la también polémica Guardia Nacional que coadyuvará a las acciones del gobierno contra los huachicoleros, algo, que a pesar de no estar aprobada por el congreso, ya se encuentra visualizada en las acciones futuras contra este mal que sigue creciendo y que hoy, al lanzar decenas de bombas de tiempo a las calles, convierten a la gasolina como ese preciado recurso que retribuye la causa delictiva de unos cuantos degenerados, sí, así como en la película de Mad Max.

Hoy, el gobierno federal ha declarado una guerra que al parecer no ha colocado frente al espejo calderonista, donde ahora, una probable guerra por el control del país, el robo de los hidrocarburos y el intercambio (por qué no decirlo) de intereses aún entre algunas esferas del gobierno, colocan al país en un nuevo jaque que, probablemente, sea una pequeña mutación de una guerra contra el narco que aún no ha terminado y que es tan volátil como la gasolina misma.

Hasta la próxima

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Escrito por

Edel López Olán Escritor. Columnista. Apasionado del cine, el fútbol, la lectura, los videojuegos y la lucha libre. Director de Permanencias Voluntarias. Locutor del programa de radio "Sin daños a terceros"

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