Texto original: Arturo Ordaz Díaz

La ley sobre prohibición de uso de bolsas de plástico que entró en vigor el pasado 1 de enero en la Ciudad de México fue un buen inicio en materia ambiental, sin embargo al permitir los artículos compostables fomenta la basura ecológica, explicó Miguel Rivas, coordinador de la campaña Plásticos de Greenpeace México.

Desde el primer día de 2020 quedó prohibida la “comercialización, distribución y entrega de bolsas de plástico al consumidor, en los puntos de venta de bienes o productos, excepto si son compostables. En el caso de las cápsulas de café de un solo será a partir del 1 enero de 2021″, de acuerdo con la legislación capitalina.

Esta medida ayuda a la vida de los rellenos sanitarios, recude los tiraderos clandestinos y a que haya menos plásticos en la naturaleza, explicó el experto, sin embargo es preocupante que se permita este tipo de plástico porque la descomposición de estos productos no ocurre de manera casera, sino que que se necesita un proceso industrial.

“(Este proceso) requiere de cierta temperatura y presión, que equivale más a un tipo de composta industrial. Estas compostadoras industriales no existen, no se han construido una y necesitan de tiempo”, refirió el doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Por lo tanto, el tiempo que permanezcan este tipo de bolsas en el ambiente será “basura ecológica”, igual que el plástico, por lo que la problemática continuará. Aunque esta denominación hace que el consumidor se sienta más cómodo y lo hace pensar que es responsable con el medio ambiente, entabló.

Biodegradable no, compostable sí

La legislación prohíbe las bolsas de plástico biodegradables, pero las compostables estarán exentas de esto, confirmó la titular de la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México, Marina Robles García en un comunicado.

El documento legal define compostable como un “material susceptible a biodegradarse como mínimo al 90 por ciento en 6 meses, si es sometido a un ambiente rico de dióxido de carbono o en contacto con materiales orgánicos, al cabo de 3 meses la masa del material debe estar constituida como mínimo por el 90% de fragmentos de dimensiones inferiores a 2 milímetros”.

En términos más sencillos, las bolsas compostables significa que se puede hacer composta con ellas, explicó Miguel Rivas, es decir aquel conjunto de materiales orgánicos que se pueden utilizar como abono, aunque insistió que el resultado de estos los materiales biodegradables no son compatibles con dicho material orgánico.

Biodegradable es un término “muy manoseado” en materia legislativa; lo que significa es que el artículo pierde sus característica o forma original. Aunque en el caso de los productos oxo biodegradables, aún cuando son fragmentados, el contaminante persiste, abundó el representante de Greenpeace.

¿Bolsas ecológicas?

No se puede comparar una bolsa de plástico tradicional con una de las ecológicas que venden en los supermercados, ya que si se equipara la huella ambiental de cada una, el plástico sería el “ganador” por ser “reciclable”, por tanto deben de debe confrontar el número de usos que se le da.

El impacto ecológico de las famosas bolsas verdes es mayor que el de una hecha de plástico, aunque la de algodón tendría utilizarse más de 131 veces para compensar el daño al ambiente por su creación, pero muchas de las comercializadas son de muy mala calidad, acusó el experto.

Todo esto es proceso cultural, por lo que invitó a la población a “dar un paso más allá”, a utilizar recipientes para guardar los alimentos comprados, así como no generar resistencia por este cambio y ver por los beneficios que traerá consigo.

“El plástico fue acostumbrado a ser un servicio al cliente, que incluso lo exigen, son actitudes que esperemos que cambien”, refirió.

¿Y los empacados?

Autoridades de la Sedema confirmaron que se permitirá seguir utilizando productos de plástico en el embalaje o cuando haya contacto con alimentos, por cuestión de higiene, lo cual es contraproducente, según indicó Miguel Rivas.

Insistió en que se necesita tanto una legislación en la materia a nivel nacional como un cambio en el sistema de producción de consumo, así como un mayor compromiso de la industria a reducir los niveles de plástico en sus productos.

En el caso de la Central de Abastos de la Ciudad de México (CEDA), la autoridad ambiental capitalina explicó a los comerciantes que podrán utilizar bolsas de plástico cuando esté la sanidad de por medio, aunque los invitaron a usar opciones como cartón, papel o material reciclable, de acuerdo con un comunicado de la mayorista.

Los vendedores expusieron casos donde los productos de cosecha de grandes cantidades llegan en plásticos y son comercializados de esa manera a los tianguis, mercados y tiendas de autoservicio, a lo que la Sedema explicó que están exentos de la norma, aunque insistió en encontrar opciones de embalaje, explicó la CEDA.