Una de las mayores preocupaciones de la comunidad científica en el mundo es el combate a la degradación de la Capa de Ozono en la zona del Ártico. A principios del año, la capa de Ozono en la zona se había diluido lo suficiente para poner encender de nuevo las luces de alarma que se acrecentaba con el aumento de la temperatura del planeta.  Ahora, según la vigilancia del Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copérnico (CAMS), podemos respirar aliviados. Ha sanado de nuevo.

Sin embargo, el evento de este año se destaca como un verdadero récord. La mayor parte del ozono que se encuentra a unos 18 kilómetros de altura se desvaneció por completo, lo que generó preocupación sobre si los cambios en el clima de nuestro planeta podrían dar lugar a agujeros aún más grandes y duraderos en el futuro.

El fenómeno fue impulsado por sustancias que agotan la capa de ozono que aún se encuentran en la atmósfera y un invierno muy frío en la estratosfera, la capa de la atmósfera terrestre que se encuentra entre 10 y 50 kilómetros sobre la tierra, informó la portavoz de la OMM Clare Nullis , en una reunión informativa de la ONU en Ginebra.

Después de firmar el Protocolo de Montreal en 1987, 197 países acordaron eliminar gradualmente productos químicos como los clorofluorocarbonos para proteger el ozono de daños adicionales, lo que ha contribuido a una disminución en el tamaño del agujero sobre la Antártida.

Sin esas regulaciones, el agujero de ozono en el Ártico este año podría haber representado una amenaza para los habitantes de la Tierra.