Los apicultores en Estados Unidos no han visto algo semejante en años. Las abejas están muriendo por miles a los largo de la costa este de los Estados Unidos y el causante:  “el avispón asesino”.

Con reinas que pueden crecer hasta 5 centímetros, el avispón asiático gigante, Vespa mandarinia, puede usar sus mandíbulas en forma de puntiagudas aletas de tiburón para acabar con un panal de abejas en cuestión de horas: las decapita y se aleja volando con el tórax de estas para alimentar a sus crías. En víctimas de mayor tamaño, el potente veneno y aguijón del avispón (con la longitud suficiente para atravesar un traje de apicultor), conforma una combinación insoportable que las víctimas han comparado con un metal caliente que les atraviesa la piel.

En Japón, los avispones matan hasta 50 personas al año. Ahora, han aparecido en Estados Unidos por primera vez. Desde entonces, los científicos se han lanzado a una caza a gran escala de los avispones, preocupados de que los invasores puedan diezmar la población de abejas en Estados Unidos y establecer una presencia tal, que se pierda toda esperanza de erradicación.

“Esta es nuestra oportunidad para evitar que se establezcan”, afirmó Chris Looney, entomólogo del Departamento de Agricultura del estado de Washington. “Si no logramos hacerlo en los próximos años, quizá no podamos hacerlo”.

Además de su tamaño, el avispón posee una apariencia característica: tiene un rostro caricaturescamente feroz, con ojos en forma de gota como los del Hombre Araña, rayas naranjas y negras que se extienden por su cuerpo como si fuera un tigre y alas largas y delgadas como las de una pequeña libélula.

En noviembre, se vio a un solo avispón en White Rock, Columbia Británica, a unos 16 kilómetros de distancia de los que se descubrieron en el estado de Washington, probablemente demasiado lejos para que los avispones pertenecieran a la misma colonia. Incluso antes, se había descubierto una colmena en la isla de Vancouver a través de un estrecho que probablemente era demasiado ancho para que el avispón lo hubiese cruzado desde el territorio continental.

Fuente: The New York Times