Ceres: ¿La nueva tierra?


Los 8 planetas que orbitan alrededor del Sol no son los únicos objetos que forman parte del Sistema Solar. Además de los asteroides, cometas, satélites y el polvo cósmico, existen al menos otros cinco mundos menos masivos conocidos como planetas enanos por la Unión Astronómica Internacional (UAI): Ceres, Plutón, Eris, Makemake y Haumea.

De los cinco planetas enanos conocidos hasta el momento, Ceres es el único que podría reunir las condiciones para albergar vida en su interior.

A diferencia de los demás planetas enanos, Ceres mantiene una órbita respecto al Sol que se ubica a medio camino entre Marte y Júpiter en el cinturón de asteroides, del cual ocupa el 33 % de su masa total.

Con 945 kilómetros de diámetro, este planeta es cuatro veces más pequeño que la Luna y a pesar de que fue descubierto en 1801 y su denominación ha cambiado durante siglos, hace apenas 5 años conocimos más de este mundo por primera vez.

En 2007, la sonda espacial Dawn de la NASA inició un largo camino hasta el cinturón de asteroides con el objetivo de conocer más sobre los cuerpos más grandes, entre ellos Ceres. Siete años más tarde, Dawn alcanzó la órbita y tomó las fotografías más detalladas de este mundo hasta ahora.

Sin embargo, el hallazgo más importante de la misión fue la presencia de compuestos orgánicos en distintos cráteres de la accidentada superficie de Ceres, compuesta de rocas y hielo. La naturaleza de estos materiales y su concentración, particularmente rica en la cercanía de algunos cráteres, permitió saber que su origen no se debía a impactos de asteroides o cometas.

Posteriormente, el descubrimiento de distintas zonas con manchas brillantes en la superficie del planetoide elevó aún más las sospechas de que este mundo congelado poseía agua en estado líquido.

Ceres
Cráter Haulani de 34 kilómetros de longitud, captado por Dawn. Foto: NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA

Esta hipótesis se confirmó recientemente con los últimos datos enviados por Dawn antes de finalizar su misión, que permitieron conocer que las áreas brillantes de Ceres son en realidad depósitos formados por carbonato de sodio y con toda probabilidad, “provenían de un líquido que se filtró a la superficie y se evaporó, dejando una costra de sal altamente reflectante”.

“Los científicos de Dawn han llegado a la conclusión de que el líquido provenía de un depósito profundo de salmuera o agua enriquecida con sal”, explicó la NASA a principios de agosto de 2020, además de informar sobre la actividad geológica presente en distintos cráteres del mundo de roca y hielo, dos requisitos esenciales para la vida tal y como la conocemos.

De ahí que en los próximos años, Ceres se sume a la lista de candidatos en el Sistema Solar para convertirse en el primer sitio donde se confirme la existencia de vida extraterrestre junto con Marte, Europa (luna de Júpiter) y Titán, la luna más grande de Saturno.

Fuente: Muy Interesante

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