La pandemia dispara la pobreza


Por Enrique Quintana (El Financiero)

Era inevitable. Hay más pobreza en México.

El Coneval presentó el viernes pasado su estimación respecto a la llamada ‘pobreza laboral’ en el tercer trimestre de este año.

De acuerdo con los datos de este organismo, que es el oficialmente calificado para hacer las mediciones de pobreza en México, el porcentaje de personas que tienen un ingreso laboral inferior al valor de la canasta alimentaria aumentó de 35.7 por ciento a 44.5 por ciento entre el primero y el tercer trimestre de este año.

La razón de este incremento es la caída en el ingreso laboral real, sobre todo por efecto de la pérdida de ocupaciones y empleos.

Uno de los objetivos explícitos de este gobierno es combatir la pobreza y la desigualdad. Paradójicamente, como resultado del mal desempeño económico que tendremos en 2020 y de la falta de apoyos a la población que está experimentando los efectos de la pandemia, tendremos un aumento de ambos.

Al mismo tiempo que hay un porcentaje más alto de personas en condición de pobreza laboral, tenemos la otra cara de la moneda en la que una parte de la economía y del empleo logró salir con un menor costo de esta crisis.

De acuerdo con los datos del IMSS correspondientes a octubre, el salario promedio de cotización al instituto aumentó en 7.7 por ciento, considerando una inflación cercana a 4 por ciento, existe un alza de 3.5 por ciento en el salario real del sector formal de la economía.

La caída del empleo al mismo mes fue de 4.0 por ciento, por lo que la masa salarial real del sector formal cayó en apenas 0.5 por ciento en octubre.

Una radiografía de la pérdida de empleos revela que son los segmentos de más bajos ingresos los que más padecen y por lo tanto son los más proclives a caer en una condición de pobreza.

Se trata sobre todo de una pérdida de empleos en las pequeñas y microempresas, y, de acuerdo con los datos del Inegi, también en la economía informal.

Así que es muy probable que cuando se mida la desigualdad a partir de la Encuesta Nacional de Ingreso-Gasto de los Hogares que levanta el Inegi, lo que observemos sea, además de una mayor pobreza, un incremento de la desigualdad en el país.

Un adelanto de esa desigualdad lo ofrece una medición de Coneval que da cuenta de la forma diferente en que la pandemia afectó a la gente. En el tercer trimestre de 2019, la diferencia entre el 20 por ciento de la población con los ingresos más elevados y el 20 por ciento con los ingresos más bajos fue de ‘sólo’ 34 veces.

En el tercer trimestre de este año, ese factor de desigualdad había aumentado a 146 veces.

La desigualdad también tiene que ver con la geografía. Las entidades en las que la pobreza laboral aumentó más en términos relativos fueron Quintana Roo, Baja California Sur, Sonora y la Ciudad de México. Las dos primeras, por su alta dependencia al turismo, mientras que en el caso de la Ciudad de México, por su elevada concentración de los sectores comerciales y de servicios, que fueron los que más padecieron.

No va a ser fácil recuperar los niveles de ocupación y de ingreso que se perdieron en este año. Las perspectivas de una actividad económica que en el 2021 avanzará de manera moderada implican que terminaremos el próximo año probablemente por abajo de los niveles que teníamos en 2019, y habrá que esperar –en el mejor de los casos– hasta 2022 o 2023 para regresar a los niveles de 2018.


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