El inquietante caso de la vacunación en Israel… y las lecciones para México


Por Enrique Quintana (El Financiero)

Israel se ha convertido en el paradigma de la vacunación exitosa.

Al 29 de enero, el porcentaje de su población que había sido vacunada alcanzó el 53.8 por ciento y se ha convertido por amplio margen en el país que más ha avanzado en este proceso.

Aunque el volumen de contagios en Israel ha caído ya, y el propio 29 de enero fueron ya sólo 6 mil 423, todavía se encuentran por arriba del nivel máximo al que llegó durante la primera ola y que ocurrió el 27 de septiembre cuando se contagiaron 6 mil 276 personas.

El máximo de contagios fue alcanzado el pasado 17 de enero con un nivel de 8 mil 624 personas y a partir de entonces se presentó una tendencia a la baja.

Esto quiere decir que fue necesario que Israel alcanzara poco más del 30 por ciento de su población vacunada para que se empezaran a revertir los contagios.

Los primeros resultados mostraron niveles de eficacia menores a los previstos al aplicarse la primera dosis de la vacuna de Pfizer, que es la que están aplicando en ese país.

Sin embargo, al aplicarse la segunda dosis, los resultados, por el contrario han sido mejores que los esperados.

Esto implica que un nivel alto de inmunidad va a requerir -al menos en este caso- de la doble aplicación.

No sabemos si ese patrón de comportamiento vaya a seguir en otros lugares, pero si así fuera, probablemente se necesitarían las dos aplicaciones para generar una inmunidad más amplia.

En el caso de México, alcanzar el 30 por ciento de la población implicaría vacunar a 37.8 millones de personas, lo que representa 75.6 millones de dosis.

No se ve como pueda alcanzarse esa meta en el corto plazo. Creo que sería realista pensar que esta cifra puede alcanzarse después de la primera mitad de este año, no antes.

Aunque la estrategia de vacunación que se está aplicando en México sigue las recomendaciones de la OMS, comenzando por los adultos mayores, que se consideran la población más vulnerable, esto no dará como resultado el control de los contagios, si no en todo caso, una reducción del número de fallecidos, pues es la población de menos edad la que más propaga el virus y también la que más se contagia.

No tenemos aún suficiente información para definir con claridad cuál va a ser el impacto de la vacunación en la normalización de la vida social y económica. Sabemos, eso sí, que a la larga, la inmunidad que las vacunas van a propiciar es el camino ineludible para salir de la pandemia.

Lo que ignoramos es la forma y el ritmo en el que se va a dar, y tampoco tenemos la certeza de que, como ha ocurrido en el pasado, los procesos de reapertura no generen nuevamente otra oleada.

Algunos expertos consideran que no debe descartarse la posibilidad de una cuarta ola si la normalización de la vida social rebasa el ritmo del proceso de inmunidad.

En el caso de México, el desafío es enorme. La aceleración de los contagios se hizo manifiesta a partir de la última semana de noviembre y adquirió su mayor impulso después de las fiestas decembrinas.

Sin embargo, no sabemos a ciencia cierta, qué porcentaje de los nuevos contagios derivó de las cadenas de transmisión que se dieron en diciembre y si ya hay alguna presencia relevante de algunas mutaciones del virus que propicien un mayor contagio.

En este contexto, es factible que los procesos de normalización económica se hagan más lentos de lo que prevé la mayoría en este año.

El caso más evidente es el de la actividad turística. Con las nuevas restricciones, por ejemplo la impuesta por Canadá, habrá un nuevo golpe a la actividad turística por lo menos durante la primavera. Sin embargo no debe descartarse que estas medidas se extiendan hasta el verano.

El proteccionismo sanitario, como por ejemplo la decisión de la Unión Europea de controlar la exportación de vacunas producidas en la región, es también un mal augurio para los países que no tienen capacidad de producir sus propias vacunas.

En fin, el cuadro que se observa dibuja una situación más compleja para la normalización de la vida social y económica en el curso de este año.

Regresando al caso de Israel, todo indica que será el primer país que logre vacunar a más del 80 por ciento de su población, como es su meta para el mes de mayo.

Ello, teóricamente permitiría la llamada ‘inmunidad de rebaño’.

Tendremos que observar ese caso con cuidado para aprender las lecciones que puedan ser aplicables en México.

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