Isabel Cabanillas, activista número 22 en el gobierno de AMLO


La joven activista dio constancia en sus redes sociales haber sido atacada antes de su muerte.

La muerte de Isabel Cabanillas fue un acto artero. Un proyectil en el craneo cegó la vida de la joven de 26 años según la Fiscalía Especializada de la Mujer /FEM)

A través de un comunicado, la FEM precisó que la mujer fue encontrada sin vida en la vía pública el pasado 18 de enero, aproximadamente a las 3 horas, por personal de la Unidad de Homicidios de Mujeres Por Razones de Género que recibió un llamado a través de un radio operador.

Isabel Cabanillas de la Torre dejó testimonio de una agresión (empujón) que habría tenido por parte de una mujer, poco antes de ser asesinada, según un mensaje publicado en su  perfil personal de Facebook.

La publicación se habría realizado minutos antes de que vecinos de la zona centro de Ciudad Juárez escucharan dos detonaciones por arma de fuego, según relataron a medios locales.

En tanto, la Fiscalía General del Estado de Chihuahua aseguró que la notificación del crimen a la autoridad se realizó a las 03:00 horas del sábado pasado.

El mensaje en redes, de la defensora de derechos humanos y en contra del feminicidio en Juárez, ha generado varios comentarios en su perfil público, así como en el que utilizaba para comercializar sus productos de manufactura artesanal, principalmente ropa con sus pinturas.

Fuente: Aristegui Noticias.

INSABI: Un problema de matemática básica


El #rapidín por Edel López Olán

Prometer no empobrece. Pero prometer siendo pobre es la fórmula del fracaso. El #SeguroPopular nació como un programa alterno para quitarle presión a los servicios de salud del estado (#IMSS e #ISSSTE) y creó, desde una infraestructura “prestada”, una red de atención para las personas de escasos recursos a lo largo y ancho del país.

Pero como siempre sucede en este país, el mayor problema del Seguro Popular fue la corrupción. 7 mil millones de pesos son los recursos que hasta el momento se encuentran en un limbo administrativo. Nadie sabe qué paso. Nadie sabe en donde están y todo está, obviamente, fuera de la ley; por lo tanto, el concepto fundamental del Seguro Popular se desdibujó al convertirse en la caja chica de gobernadores en estados solapados siempre por la administración federal en turno.

Y aunque la oposición (culpables al 100% de lo sucedido con el Seguro Popular) haga berrinches, su desaparición es justificada administrativamente hablando, pero, dato importante, todo lo que se termina en el gobierno debe comenzar en otro con mejoras substanciales y crear las bases de un sistema real y de mejora continua.

A partir del primero de enero, el seguro popular involucionó en el Instituto de Salud para el Bienestar (#Insabi) pero, la falta de reglas de operación, recursos financieros insuficientes y promesas vacías de un funcionamiento optimo, se han convertido en el desafortunado inicio de otra improvisación más de la #4T.

Para entenderlo mejor:

El Seguro Popular atendía con 10 manzanas a 50 personas, hoy, con el Insabi, se pretende atender con las mismas 10 manzanas a más de 200 personas sin tener dinero para comprar manzanas.

Sí. El problema principal del nuevo instituto son funcionarios sin conocimiento del dos más dos.

La presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, la morenista, Miroslava Sánchez Galván, aseguró que el nuevo instituto debe colocar de forma clara las bases específicas de funcionamiento y no prometer servicios gratuitos cuando el mismo instituto no tiene los recursos suficientes para su operatividad del primer año y su deficit será, de no solucionar los huecos administrativos, mayor que el del Seguro Popular en los años subsecuentes.

Para entenderlo un poco mejor.

En México se estima que aproximadamente el 10% de la población, es decir 12 millones de personas presentan diabetes, por lo que el gasto directo en salud para la atención de este grupo de población está por el orden de los 19 mil millones de pesos, lo que representa hasta el 30% del presupuesto destinado a salud. El Insabi contará con 112,538 millones de pesos para 2020, 64% de los fondos provienen del Seguro Popular y 36% del Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud, sin embargo, para atender a las personas sin seguridad social (adosados al nuevo sistema) se requieren 792,620 millones de pesos; una cantidad que es siete veces superior al presupuesto actual, eso sin contar sueldos y servicios administrativos de cada entidad, todo esto de acuerdo con un informe del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), publicado en el último trimestre de 2019.

Todo mal.

México enfrenta otro berrinche presidencial. Un berrinche que juega con lo más importante de la sociedad, la salud, todo esto mientras el presidente promete todo gratis pretendiendo ganar votos para una administración que presumía tener conocimiento de todo
y desconoce completamente de matemática básica, y eso, es lamentable.

Hasta la próxima.

Sin alcohol, sin sexo, sin redes sociales: ¿El nuevo ayuno del alma?


El cerebro necesita dopamina para múltiples tareas, relacionadas con la memoria, la motivación, la recompensa, el aprendizaje, la atención y los estados de alerta, hoy, con tantos distractores la Dopamina se ha convertido en prácticamente una droga para el organismo.

“Aislarse” se ha convertido en la nueva forma de combatir el “exceso” de satisfacción, algo que ha promovido altos niveles de frustración en la sociedad.

Texto original: Kristin Suleng (El País)

Silicon Valley es conocido por su papel de polo mundial de desarrollo tecnológico y los millones de dólares que generan sus gigantes digitales. Pero el paraíso geek por excelencia también es el lugar donde se fraguan tendencias de salud de lo más extravagantes, generalmente ligadas al aumento de la productividad personal. Los ejecutivos de San Francisco han puesto de moda la dieta del ayuno intermitente, la de beber agua cruda de la lluvia y depósitos sin tratar, la de consumir microdosis de LSD para rendir mejor en el trabajo… y ahora llega la de alejarnos de todo aquello que produce placer– desde la alimentación, el alcohol y el sexo hasta las redes sociales y las nuevas tecnologías. La práctica se conoce como ayuno de dopamina, un término acuñado por el psicólogo e inversor tecnológico Cameron Sepah al que se le atribuyen las bondades de “reiniciar” y mejorar la eficiencia del cerebro. O sea, como una manera de librarnos de los “vicios” que nos impiden alcanzar nuestras mentas y potenciar la productividad. ¿Vale la pena intentarlo?

Contra la hormona del deseo y la motivación

El hecho de que se libere dopamina en el cerebro cuando sentimos algún tipo de satisfacción o bienestar por actividades como leer un libro, salir con los amigos, viajar o practicar sexo, hizo que durante mucho tiempo se creyera que esta molécula era la responsable del sentimiento del placer. Ahora se le conoce como el neurotransmisor del deseo y la motivación. “Al liberar dopamina sentimos unas enormes ganas de buscar el placer, cuando lo encontramos nos lo hacen sentir las endorfinas o encefalinas. El deseo hace buscar el placer, y el placer también hace aumentar las ganas de buscar el deseo”, explica Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia de la Universidad Autónoma de Barcelona.

La dopamina también está unida a la sorpresa, por lo que cuanto más inesperado resulta un acontecimiento, más dopamina se libera. “Es como cuando alguien está tranquilamente sentado en una cafetería tranquilamente y de repente se le aparece un amigo al que no ve hace muchos años”, sostiene Morgado, autor del libro Deseo y placer, la ciencia de las motivaciones (Ariel). Entonces, ¿qué tiene de malo? ¿Para qué iba alguien a desear bloquear su producción?

Los vínculos con la adicción y la depresión

La gracia de la propuesta es que el ayuno de dopamina se basa en la renuncia a los comportamientos pocos saludables que impliquen abusar del placer. Puede entenderse como una especie de estrategia para huir de situaciones que distraen la atención de otras más productivas, o como una “terapia de desintoxicación” de lo que nos aleja de lo verdaderamente importante. Sin embargo, “el organismo la regula para que no sea escasa ni excesiva. Es difícil concebir una posible regulación a la baja por controlar voluntariamente aspectos relacionados con la producción de dopamina”, explica Marín.

Para Morgado sí existe la manera, aunque es poco atractiva: “Si uno se encierra en casa, no recibe llamadas y no ve la televisión, impide que su cerebro libere dopamina de forma natural. No sabemos en qué circunstancias debe aplicarse el ayuno ni cómo debería ser, pero se dirige a la vida cotidiana y nos llama a todos abusones de la vida, como una homilía de domingo”, recalca. El neurocientífico es partidario de la idea del ayuno, pero como vía de investigación en sustancias inhibidoras para casos de adicción, cuando la sobrecarga de los sistemas de recompensa deteriora el cerebro. “No es un tratamiento terapéutico para cualquier persona, reducirla solo es bueno en casos de exceso exacerbado de algo dañino para el organismo y que impide hacer una vida normal”, subraya el catedrático.

Y es que la dopamina está ligada a las adicciones, cuando el cerebro solicita la recompensa de forma insistente. En estos casos, juega una mala pasada. “Produce la sensación permanente de desazón y desasosiego en ausencia del premio, así como de cubrir esa necesidad para subsistir aunque seamos conscientes de que una práctica nos perjudica”, aclara Marín, que pone el ejemplo del café de las once de la mañana. “Ningún estudio científico demuestra que sea fundamental para sobrevivir, sin embargo, muchas personas sienten que no pueden funcionar sin él”, dice la neurocientífica.

El director de la sección de Neurociencia cognitiva del Centro de Evolución y Comportamiento Humano de la Universidad Complutense de Madrid, Manuel Martín-Loeches, advierte de que “no hay forma de restablecer algo que está en continuo cambio desde antes de nacer, como es el cerebro. Si restringimos la dopamina con el ayuno ocurriría algo parecido a los efectos a la larga de una adicción: la falta de satisfacción, que suele llevar a una depresión”.

Paradójicamente, solo el hecho de plantearse semejante opción también aumenta el nivel de esta molécula. “Reducir las horas de conexión a redes sociales, eliminar el consumo de fármacos o cambiar la alimentación con pautas más saludables es algo altamente aconsejable para una mejor salud cerebral, una mayor capacidad de concentración, una mejor sensación de recompensa frente a umbrales más bajos de estímulos y una mejor sensación de autoestima. Pero, en sí misma, la decisión de hacer este pseudoayuno de dopamina también estimula la producción de dopamina”, recalca Marín, autora del libro Pon en forma tu cerebro (Roca Editorial).

Cambiar la cerveza de la tarde por media hora de gimnasio

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Los expertos están de acuerdo en que, desde el punto de vista neurocientífico, el ayuno de dopamina es algo inimaginable. “Son demasiados los parámetros fisiológicos y psíquicos que regulan su producción”, afirma tajante la neurocientífica. Sin embargo, que no se pueda controlar el nivel del neurotransmisor en multitud de funciones no impide realizar acciones conscientes para controlar las prácticas que estimulan su síntesis. “Si se consiguiera disminuir la producción de dopamina en las zonas concretas del cerebro implicadas en las adicciones, es probable que pudiéramos sentirnos más capaces de controlar hábitos dañinos. En algunas investigaciones en animales ya se ha conseguido reducir el antojo por el dulce”, recuerda Marín.

La científica propone crear ambientes con menos estímulos para la dopamina, como cambiar la rutina de la cerveza diaria de las siete de la tarde por media hora de gimnasia o apagar los dispositivos electrónicos cuando estamos almorzando. “Los cambios de contexto que implican eliminar el consumo de estupefacientes benefician al cerebro en el medio plazo, por la misma razón por la que nos sentimos físicamente mejor al dejar de consumir dulces a diario”, insiste.

Sin embargo, la idea de rendir mejor en el trabajo gracias al ayuno de dopamina está cuestionada por la relación positiva que existe entre la molécula, los estados de ánimo positivos y la creatividad. “Pueden no ser convenientes para ciertas tareas, como la contabilidad, ya que se cometen más errores. Pero para la mayor parte de las funciones laborales y personales, la dopamina sería muy recomendable”, apunta Martín-Loeches. Y en contextos más románticos también, recuerda Marín: “No todo es perjudicial en la sobreproducción de dopamina. La necesitamos también para enamorarnos. Sin esta maravillosa molécula es muy probable que no pudiéramos nunca sucumbir al amor”, concluye. ¿Y quién quiere renunciar a esas mieles?

T-Mec: ¿La próxima semana?


Los demócratas de la Cámara de Representantes planean votar tan pronto como la siguiente semana el Tratado entre México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC), de acuerdo con comentarios realizados por Nancy Pelosi a legisladores de su partido.

La finalización de la negociación del acuerdo comercial, que se ha prolongado más de un año, será una victoria política para el presidente Donald Trump y podría resolver parte de la incertidumbre que se cierne sobre la economía estadounidense de cara a la elección presidencial del próximo año.

Ahora, el Congreso estadounidense se encuentra prácticamente listo para votar por el nuevo acuerdo que sustituirá al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), luego de que se realizarán cambios a temas ambientales, laborales y otros relacionados con la industria farmacéutica que exigían los demócratas.

“Estamos listos para darle hacia adelante”, mencionó Henry Cuellar, representante demócrata de Texas. “Estamos confiados, tenemos los números”.

Pelosi mencionó a los reporteros que espera que el voto para aprobar el T-MEC se lleve a cabo “antes del fin de la sesión”, que será antes del receso del Congreso para las fiestas decembrina que arranca el 20 de diciembre.

Fuente: El Financiero

Feminicidios: Un mal que devora a todas


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