Editoriales

Sin crecimiento


Por Ezra Shabot (El Financiero)

El bajo crecimiento promedio de la economía mexicana durante las últimas décadas, rondando el 2.0 por ciento, ha sido el resultado de una combinación perversa entre el centro-norte, vinculado a una economía moderna exportadora, y el sur-sureste, hundido en la improductividad, la monoproducción agrícola y una estructura caciquil inmersa en un sistema corrupto reproductor de pobreza como forma de mantener la riqueza de pocos a cambio de la miseria de muchos. La imposibilidad de que el norte productivo jalara al sur atrasado, no sólo partió al país en dos realidades diametralmente opuestas, sino que impidió el desarrollo integral de una nación dividida al menos en dos polos opuestos.

Frente al crecimiento constante de estados como Querétaro y Aguascalientes, a tasas por arriba del 4.0 por ciento, los números negativos de Tabasco, Oaxaca y Chiapas nos llevan a la cifra promedio del 2.0 por ciento, insuficiente para reducir significativamente la pobreza, pero más aún en una demostración de esos dos países que se alejan cada vez más en la calidad de vida que proporcionan a sus habitantes. Y si estos números nos daban para ir trasladando trabajadores de la informalidad al empleo formal en forma incipiente, un crecimiento por debajo del 1.0 por ciento, como el que se prevé para este año, podría revertir esta tendencia y agudizar las diferencias entre las regiones del país.

Hoy, el único motor prendido de la economía mexicana es el de la exportación ligada al TLCAN aún vigente, con una economía norteamericana que sigue creciendo a pesar de los vaticinios de una pronta recesión en el futuro cercano. La parálisis de la inversión nacional deviene de la misma causa por la que las calificadoras han emitido las señales de alarma sobre la economía mexicana: falta de certeza jurídica e incertidumbre con respecto a la viabilidad de los proyectos de infraestructura del gobierno federal.

Tanto el tema del aeropuerto como el del futuro inmediato de la industria energética, han sido suficientes para desalentar a la inversión nacional, pero por supuesto también a la extranjera. Las promesas que en el exterior venden Romo, Ebrard, Urzúa y sus respectivos funcionarios, chocan con la realidad de un presidente que insiste en volver al desarrollo estabilizador, que pretende imponer restricciones y controles inaceptables para aquellos dispuestos a arriesgar su capital, ya sean nacionales o extranjeros. No existe ninguna razón proveniente de los mercados internacionales de capitales para explicar la falta de confianza en un país como México, menos cuando a pesar de todo se espera la aprobación del TMEC en el Congreso de Estados Unidos en las próximas semanas.

Los compromisos de superávit primario y finanzas públicas sanas serán imposibles de cumplir si, como consecuencia de un magro crecimiento, las cifras de recaudación fiscal disminuyen y la presión social aumenta para que el gobierno cumpla sus obligaciones en seguridad, educación y salud. Los márgenes de maniobra se reducen por el tema Pemex y su inviabilidad económica, así como la insistencia en descalificar a las calificadoras, cuya consecuencia inmediata será sacar a México de los países con grado de inversión y abrir la puerta a la fuga de capitales.

Las medidas económicas que intentan cambiar el modelo de desarrollo van en contra del propio interés de la administración morenista. La austeridad salvaje la deja sin brazos para actuar y la ausencia de una política coherente en materia de inversiones y garantías para el sector privado le cierran camino del crecimiento por debajo del promedio del 2.0 por ciento. No se puede avanzar en un clima de polarización y enfrentamiento, y el costo de no entenderlo será altísimo para todos.

 

Editoriales

¿México alcanzará a combatir la evasión fiscal?


AMLO-Permanencias-Voluntarias
Editoriales

¿Existe un complot de columnistas en México?


AMLO-presidente-permanencias-voluntarias
Editoriales

Revisen cuentas


Texto original: Macario Schettino (El Financiero)

Le comentaba la semana pasada del programa “Jóvenes construyendo el futuro”. Se trata de una beca de un año, que incluye seguro médico del IMSS, para que jóvenes de entre 18 y 29 años de edad se incorporen a alguna empresa o institución (pública o del sector social) en calidad de aprendices. Cada joven que se incorpora implica un compromiso de gasto del gobierno por 50 mil pesos anuales, que no parece mucho, hasta que uno multiplica.

En esta semana el número de jóvenes en este programa superará 750 mil. A grandes números, se acumulan 40 mil cada semana, aunque al inicio el ritmo era menor. Con los que hoy ya están inscritos, el compromiso del gobierno asciende a 37,500 millones de pesos. Si en lo que queda del año se mantiene el ritmo actual, se sumará poco más de un millón de jóvenes, que implican un gasto de 50 mil millones de pesos más. Suponiendo que ahí se mantenga el total, y nada más se incorpore una cantidad equivalente a los que tendrán que retirarse al término de sus doce meses, el gasto anual comprometido será de 89,500 millones de pesos.

El límite anunciado en el programa es todavía mayor, como usted sabe: hasta 2.3 millones de jóvenes, que elevarían el gasto a 110 mil millones de pesos anuales. Eso equivale a todo el presupuesto de programas sociales sujetos a reglas de operación durante 2018: 46 mil millones de Prospera, 39 mil millones de adultos mayores, 4 mil de estancias infantiles, 3 mil de comedores comunitarios, y varios otros con menores cantidades. No sé si quede claro ahora por qué todos esos programas desaparecieron o fueron mutilados.

Cabe aclarar que Prospera tiene presupuesto de tres ramos: desarrollo social (el mencionado arriba), educación y salud. Sumando los tres, son cerca de 83 mil millones de pesos. El Seguro Popular, que también ha sido mutilado, costaba menos de 70 mil millones. Para que sea todavía más claro: todo el presupuesto de la Secretaría de Desarrollo Social en 2018 es menos de lo que costará “Jóvenes…”. El de la Secretaría de Salud, completo, es apenas un poco superior a eso.

Terminar con programas sujetos a reglas de operación para sustituirlos por una beca anual sin realmente ninguna planeación ni objetivo, parece un absurdo. Más cuando considera uno que los programas mutilados realmente van a quienes más lo necesitan, mientras que el nuevo se destina a jóvenes que, en principio, uno supondría que no están en el grupo de más necesitados, en su mayoría.

A menos que exista alguna documentación seria, sigo sin imaginar cómo podría un programa que consiste en colocar cientos de miles de jóvenes en decenas de miles de establecimientos, tener un impacto real en el futuro del empleo o la productividad. No hay duda de que un programa de vinculación y aprendizaje dirigido puede tener gran utilidad, pero requiere planeación, objetivos claros, mecanismos de evaluación y ajuste, y es imposible de aplicar de manera masiva. Mucho menos si inicia 45 días después de la toma de posesión del nuevo gobierno, y en 24 semanas incorpora 750 mil personas para ubicar en casi 140 mil establecimientos.

Sin esa planeación, documentación y evaluación, la única conclusión a que se puede llegar es que se trata de un programa clientelar, que consiste en regalar 40 mil pesos a cada joven, y darle unas semanas de adoctrinamiento, para que no olvide a quien le debe. Para alcanzar este objetivo, han destrozado la política social construida en 30 años, y reconocida a nivel internacional.

O, en sus propios términos, le están cargando el costo del clientelismo electoral, “primero a los pobres”.

Editoriales

Riviera Maya…¡see you never!


Texto original: José Antonio Flores Vargas (Palabras Claras)

Editoriales

Michael Jackson: Rey, acusado, demonio…¡leyenda!


Por Edel López Olán

Cantaba como los grandes a pesar de un tono de voz pequeño y sutil. Su desarrollo sobre el escenario se convirtió en un increíble desafío a la razón, la física y la magia. Sí. Hablar de Michael Jackson siempre será un sinónimo de admiración, controversia, dolor, magia, ritmo y estilo.

El 25 de junio del 2009 se apagó la estrella del cantante y comenzó la leyenda del ícono. Nacido en Gary, Indiana, el séptimo de 9 hijos comenzó lentamente una carrera ascendente desde los 11 años junto a sus hermanos  los Jackson five dónde éxitos como Want you back y ABC se convirtieron en la sensación de la radio a finales de los años 60´s dejando claro que sus bases en el soul clásico serían las letras que lo llevarían a lo más alto del pop en los Estados Unidos y en el mundo entero.

Su niñez se convirtió en un martirio por las constantes disputas entre los hermanos Jackson y su interminable dependencia al talento y voz de Michael, que lentamente fue dejando la agrupación con un inquebrantable récord de 100 millones de copias vendidas bajo la tutela de Diana Ross.

La fama mundial le llegó con su carrera como solista que inició en 1979 con el disco Off The Wall, que incluía éxitos como Don’t Stop ‘Til You Get Enough y Rock With You. Su segundo álbum, Thriller, de 1982, es el disco más vendido de la historia y fue uno de los principales pilares en la carrera de Jackson que con sus posteriores trabajos como Bad (1987), Dangerous (1991) y History (1995) fueron suficientes para que una carrera se convirtiera en historia, en leyenda.

Su estilo lo convirtió en una celebridad, su personalidad en un constante blanco de críticas y su música lo convertían en el ídolo que conquistó masas enteras de fans que darían la vida por cualquiera de sus conciertos.

Su labor humanitaria lo convirtió en la punta de lanza de muchas acciones en pro de la niñez, su rancho en Santa Monica, Neverland, (llamado así por su afición a la historia y legado de James M. Barrie) se convirtió en el punto de encuentro de decenas de fans que esperaban año con año ser los elegidos para pasar noches o semanas enteras en la propiedad del ídolo de todos.

Neverland, ubicado en Los Olivos, California, cuenta con una extensión de terreno de 10, 300 km cuadrados.

Sin embargo, la fantasía duró muy poco en un cuento de hadas diseñado desde la perversidad de los demonios de la mente.

El cantautor fue acusado dos veces en la década de los 90´s por acoso sexual y abuso de menores: la primera en 1993 por la que no fue juzgado debido a la falta de pruebas y la segunda en el 2005 por la que fue juzgado y absuelto por una corte federal, desde entonces su vida giró en torno a la polémica al punto de quedar en una probable bancarrota e intentar vender su rancho para poder enfrentar un adeudo de más de 100 millones de dólares.

Leaving neverland, de Dan Reed, se convirtió en uno de los documentales más polémicos de los últimos años. Transmitido por HBO, la cinta relata a través de una compilación de diferentes testigos y víctimas del cantante como, por citar algunos ejemplos, Michael dormía con varios niños en una sola cama con consentimiento de sus padres o el como varias de las víctimas declaran como se encontraban fotos y videos pornográficos regados por toda la casa o la forma en cómo el cantante utilizaba a los niños como mercancía sexual y luego los cambiaba por un nuevo miembro del “séquito” como le sucedió en alguna ocasión a Macaulay Culkin el protagonista del éxito taquillero “mi pobre angelito” y por el cual Michael tenía una extraña y patológica obsesión.

Para reivindicar su nombre, Michael se puso manos a la obra para obsequiar a sus fans con lo que mejor sabía hacer: cantar y bailar. Jackson ensayaba coreografías y preparaba un espectáculo que prometía dejar a todos con la boca abierta. Siguiendo de cerca sus ensayos estaban sus hijos con los que disfrutaba del tiempo que el trabajo le dejaba libre. Sin embargo una intoxicación del anestésico propofol en combinación con otros medicamentos suministrados por su médico personal Conrad Murray acabó con su vida el 25 de junio de 2009,dejando a medias la última gran actuación de su vida.

Excéntrico hasta el final, Michael Jackson se las arregló para ser el centro de la polémica hasta el final de sus días. Las esporádicas apariciones públicas, un último concierto donde evidentemente se encontraba presa de dolor y su repentina muerte, fueron los últimos momentos de una de las leyendas vivas de la música y que, a pesar de la muerte, sigue aumentando ceros a su cuenta que se ha dividido entre su madre, sus hijos y obras de caridad.

Así, la estrella sigue viva. Su incomparable moonwalk y su increíble forma de controlar el escenario, la voz y su extraña vida privada, fueron los puntos esenciales de un hombre que nació para cantar, se convirtió en leyenda, se transformó en demonio y que hoy, a diez años de su muerte, sigue siendo el rey del pop

Hasta la próxima.

Editoriales

Una semana más


Por Macario Schettino (El Financiero)

Hoy lunes se conocerá el comportamiento de la economía durante abril. Es posible que cuando usted lea, ya se haya publicado el Índice Global de Actividad Económica, IGAE. El miércoles habrá datos acerca del empleo, para profundizar en la información del IMSS de hace unos días, y el jueves conoceremos la balanza comercial de mayo.

También hoy lunes se conocerá el fallo de la licitación de medicamentos, que deberán entregarse en unos pocos días (dice Paco Garfias, en Excélsior). Este proceso ha sido muy diferente a otros años, porque se bloqueó la participación de tres de las cuatro grandes distribuidoras del ramo, debido a la convicción presidencial de que ahí había corrupción. Aunque esa convicción puede tener fundamentos, la forma en que se busca resolver el problema puede no ser la mejor.

En México, la forma en que funciona el sector de la salud ha llevado a que ni las instituciones públicas, ni las farmacéuticas, tengan un sistema de distribución propio, de forma que dependen de las distribuidoras. Porque distribuir medicamentos y material médico no es como repartir refrescos o panes, donde también tenemos ejemplos de cómo la distribución resulta la gran ventaja competitiva de ciertas empresas. Si alguien quisiera derrotar a Coca Cola o Bimbo en la distribución de productos, de verdad tendría que pensarle un rato, diseñar un plan a prueba de todo, e implementarlo con eficiencia. Ahora imagine hacer lo mismo, pero para productos frágiles.

La manera en que se alteró el sistema de salud en estos días podría convertirse en un problema serio: entiendo que las farmacéuticas entregarán los productos en esta misma semana en un puñado de lugares, desde donde se distribuirán a los miles de puntos en los que son necesarios. Pero nadie tiene la estructura para hacer esa distribución, salvo las empresas excluidas. Como siempre, espero que la información que tenemos sea equivocada, y todo funcione bien, pero sobran las dudas.

Es curioso que justo hace unos días el Centro para el Desarrollo Global (CGD, por sus siglas en inglés) presentó su reporte final acerca de este tema, intitulado ‘Enfrentando la triple transición en procuración de salud global’. En ese trabajo se analiza con todo detalle el problema de las compras y distribución de medicamentos, y se proponen soluciones que, como es frecuente, enfatizan la promoción de la competencia económica como el mejor mecanismo para evitar abusos. La comisionada de Cofece, Alejandra Palacios, escribía en estos días en esa misma lógica.

Sin embargo, no todo precio elevado es sinónimo de abuso. En un ejemplo ficticio, pero representativo, el CGD muestra que un medicamento más que duplica su precio de producción debido a los diversos elementos propios de la compra y distribución. En el mejor de los casos, el costo final es del doble del costo de producción; en el peor es cuatro veces. Identificar los excesos para cada uno de los miles de productos puede ser una pesadilla burocrática, pero evitar eso haciendo tabla rasa, cercenando especialistas en las compras, puede resultar en una pesadilla de salud. Precisamente por eso ninguna de las dos opciones es recomendable.

Las ideas fijas de personas con poco conocimiento de los temas parece ser el gran problema del gobierno. Cancelar el NAIM, para inventar un aeropuerto imposible; provocar desabasto de gasolina y ahora de gas natural, queriendo hacer una refinería absurda; complicar el sector salud, sin planeación ni idea; hundir la imagen de México defendiendo a un dictador impresentable, humillándose frente al fanfarrón, mencionando a Hitler y sus “barbaridades”.

Sería cómico si no fuese trágico. Insisto en lo que esta columna ha planteado desde hace meses: lo único que sabe hacer López Obrador es acumular poder en su persona, y eso seguirá haciendo. Los funcionarios que lo ayudan, a costa de destruir la capacidad de gobierno de este país son corresponsables.