Editoriales

El costo criminal de la austeridad


Texto original por Raymundo Riva Palacio (El Financiero)

El secuestro y asesinato del joven Norberto Ronquillo galvanizó la zozobra en la Ciudad de México por los altos índices de criminalidad. Claudia Sheinbaum, la jefa de Gobierno, ha dicho que las cifras crecientes de violencia se magnifican porque en la anterior administración se habían “maquillado”, y el presidente Andrés Manuel López Obrador salió a arroparla el martes, convirtiéndola en víctima de “grandulones abusivos” –que no identificó–, mientras la sociedad seguía llorando a Norberto. Algo está muy mal en esta díada de la retórica contra realidad, el eterno dilema de la cuarta transformación. Los datos, sin embargo, son alarmantes.

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó que el secuestro, el detonante de la inquietud en la capital federal, bastión de López Obrador, se elevó 271 por ciento en el primer cuatrimestre de este año, superando casi 10 veces el promedio nacional. Vivimos el peor momento desde 2009, al haber subido los secuestros de 1.5 por mes en el primer cuatrimestre de 2018, a 6.5 en el mismo periodo de 2019. Lamentablemente no es el único delito descontrolado.

En la edición de Eje Central que circula a partir de hoy, se registra que de diciembre del año pasado a abril de 2019, las mayores tasas de crecimiento delictivo son robos a transporte público, transporte individual, robos a casas, a negocios y a transeúntes, considerados como robos patrimoniales. Pero en homicidios dolosos, como en secuestros, las tasas son inverosímiles. Las tres alcaldías que más altos índices tienen son Iztacalco, Iztapalapa y Tlalpan, donde el incremento de ese tipo de homicidios fue de 165, 162 y 157 por ciento. En el resto de la capital el aumento fue de 100 por ciento, en promedio.

Sheinbaum tiene un problema con su equipo de seguridad y se anticipan cambios para la próxima semana. Sin embargo, hay otros factores ajenos al fenómeno de la violencia que inciden en la inseguridad. Por un lado, el recorte presupuestal draconiano que impuso el gobierno de López Obrador. Los fondos para seguridad pública en la Ciudad de México se redujeron 53 por ciento, y las alcaldías con mayor disminución, Iztapalapa, Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero, son donde mayor número de secuestros se ha registrado. Por el otro, la coincidencia en el crecimiento de la incidencia delictiva con el nivel de desempleo creciente (5.3 por ciento de diciembre a marzo) y la pérdida de poder adquisitivo, ante la disminución de salarios en la administración pública y los despidos.

Se puede plantear como hipótesis de trabajo que la externalidad de la austeridad republicana impulsada por el presidente López Obrador, ha tenido un alto costo en materia de seguridad y los crecientes índices delictivos. No puede ser asumido como el único factor, porque también existe la larga curva de aprendizaje del equipo de seguridad de Sheinbaum, que llevó a decisiones estratégicas fallidas, como la disminución de patrullajes en la Ciudad de México, la cancelación de unidades móviles de policía –internamente le dijeron a los policías que no servían para nada– y al despido masivo de jefes policiales, bajo la concepción, imbuida desde la Presidencia, que todo el pasado era corrupto y había que erradicarlo.

En cualquier caso el tipo de delito que ha subido exponencialmente es el patrimonial, o secuestros como el del joven Ronquillo, que tiene una tipología que imita el método de un secuestro exprés, que siempre se ha asociado con necesidades económicas en la sociedad. La desaceleración general de la economía ha provocado que las actividades productivas tengan un atorón, por lo que las empresas han tenido que recortar sus costos laborales, añadiendo presión a la tasa de desempleo, al no absorber personal despedido del gobierno central. En el caso de la Ciudad de México, decisiones de la jefa de Gobierno, como parar la industria de la construcción, no sólo impactaron en todo el conjunto de la economía capitalina, sino que provocó desempleo en estados colindantes de la capital.

Luchar contra la corrupción y los excesos es una política necesaria como principio, pero a la luz de los resultados su instrumentación ha sido un desastre. Reducir a rajatabla los presupuestos en materia de seguridad trasciende a la Ciudad de México. La Secretaría de Hacienda recortó 3.8 por ciento el presupuesto dedicado a la seguridad pública en el país, que incluso ya había sido aprobado. La necesidad de ajustar el gasto por todos lados para transferir recursos al plan de rescate financiero de Pemex, sin afectar los programas prioritarios del Presidente –tren maya, Santa Lucía y Dos Bocas–, han llevado al gobierno a una contradicción de la cual no se ve cómo va a salir. Presiones adicionales tendrá en los próximos 45 días al tratar de reducir significativamente el flujo migratorio, con el respaldo de seis mil elementos de la Guardia Nacional desplegados en la frontera sur.

Si en estos momentos esa fuerza significa el 40 por ciento del total de elementos de la Guardia Nacional, ¿qué sucederá en el territorio que vigilaban previamente? Los índices de violencia y crimen seguirán subiendo. La Ciudad de México es el microcosmos que tiene que ver el presidente López Obrador para convencerse de que su política de austeridad sin matices, aunque correcta en concepto y visión, tiene costos muy altos al carecer de una planeación estratégica, lo que ha llevado a la deshidratación del gobierno.

El problema, como se aprecia en la capital federal, es que su intransigencia está costando más vidas, más violencia, más inseguridad, más incertidumbre y más miedo. El camino es equivocado en su diseño y debe modificarlo porque ni él ni el país irán así a ningún lado.

Editoriales

El costo criminal de la austeridad


Texto original por Raymundo Riva Palacio (El Financiero)

El secuestro y asesinato del joven Norberto Ronquillo galvanizó la zozobra en la Ciudad de México por los altos índices de criminalidad. Claudia Sheinbaum, la jefa de Gobierno, ha dicho que las cifras crecientes de violencia se magnifican porque en la anterior administración se habían “maquillado”, y el presidente Andrés Manuel López Obrador salió a arroparla el martes, convirtiéndola en víctima de “grandulones abusivos” –que no identificó–, mientras la sociedad seguía llorando a Norberto. Algo está muy mal en esta díada de la retórica contra realidad, el eterno dilema de la cuarta transformación. Los datos, sin embargo, son alarmantes.

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó que el secuestro, el detonante de la inquietud en la capital federal, bastión de López Obrador, se elevó 271 por ciento en el primer cuatrimestre de este año, superando casi 10 veces el promedio nacional. Vivimos el peor momento desde 2009, al haber subido los secuestros de 1.5 por mes en el primer cuatrimestre de 2018, a 6.5 en el mismo periodo de 2019. Lamentablemente no es el único delito descontrolado.

En la edición de Eje Central que circula a partir de hoy, se registra que de diciembre del año pasado a abril de 2019, las mayores tasas de crecimiento delictivo son robos a transporte público, transporte individual, robos a casas, a negocios y a transeúntes, considerados como robos patrimoniales. Pero en homicidios dolosos, como en secuestros, las tasas son inverosímiles. Las tres alcaldías que más altos índices tienen son Iztacalco, Iztapalapa y Tlalpan, donde el incremento de ese tipo de homicidios fue de 165, 162 y 157 por ciento. En el resto de la capital el aumento fue de 100 por ciento, en promedio.

Sheinbaum tiene un problema con su equipo de seguridad y se anticipan cambios para la próxima semana. Sin embargo, hay otros factores ajenos al fenómeno de la violencia que inciden en la inseguridad. Por un lado, el recorte presupuestal draconiano que impuso el gobierno de López Obrador. Los fondos para seguridad pública en la Ciudad de México se redujeron 53 por ciento, y las alcaldías con mayor disminución, Iztapalapa, Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero, son donde mayor número de secuestros se ha registrado. Por el otro, la coincidencia en el crecimiento de la incidencia delictiva con el nivel de desempleo creciente (5.3 por ciento de diciembre a marzo) y la pérdida de poder adquisitivo, ante la disminución de salarios en la administración pública y los despidos.

Se puede plantear como hipótesis de trabajo que la externalidad de la austeridad republicana impulsada por el presidente López Obrador, ha tenido un alto costo en materia de seguridad y los crecientes índices delictivos. No puede ser asumido como el único factor, porque también existe la larga curva de aprendizaje del equipo de seguridad de Sheinbaum, que llevó a decisiones estratégicas fallidas, como la disminución de patrullajes en la Ciudad de México, la cancelación de unidades móviles de policía –internamente le dijeron a los policías que no servían para nada– y al despido masivo de jefes policiales, bajo la concepción, imbuida desde la Presidencia, que todo el pasado era corrupto y había que erradicarlo.

En cualquier caso el tipo de delito que ha subido exponencialmente es el patrimonial, o secuestros como el del joven Ronquillo, que tiene una tipología que imita el método de un secuestro exprés, que siempre se ha asociado con necesidades económicas en la sociedad. La desaceleración general de la economía ha provocado que las actividades productivas tengan un atorón, por lo que las empresas han tenido que recortar sus costos laborales, añadiendo presión a la tasa de desempleo, al no absorber personal despedido del gobierno central. En el caso de la Ciudad de México, decisiones de la jefa de Gobierno, como parar la industria de la construcción, no sólo impactaron en todo el conjunto de la economía capitalina, sino que provocó desempleo en estados colindantes de la capital.

Luchar contra la corrupción y los excesos es una política necesaria como principio, pero a la luz de los resultados su instrumentación ha sido un desastre. Reducir a rajatabla los presupuestos en materia de seguridad trasciende a la Ciudad de México. La Secretaría de Hacienda recortó 3.8 por ciento el presupuesto dedicado a la seguridad pública en el país, que incluso ya había sido aprobado. La necesidad de ajustar el gasto por todos lados para transferir recursos al plan de rescate financiero de Pemex, sin afectar los programas prioritarios del Presidente –tren maya, Santa Lucía y Dos Bocas–, han llevado al gobierno a una contradicción de la cual no se ve cómo va a salir. Presiones adicionales tendrá en los próximos 45 días al tratar de reducir significativamente el flujo migratorio, con el respaldo de seis mil elementos de la Guardia Nacional desplegados en la frontera sur.

Si en estos momentos esa fuerza significa el 40 por ciento del total de elementos de la Guardia Nacional, ¿qué sucederá en el territorio que vigilaban previamente? Los índices de violencia y crimen seguirán subiendo. La Ciudad de México es el microcosmos que tiene que ver el presidente López Obrador para convencerse de que su política de austeridad sin matices, aunque correcta en concepto y visión, tiene costos muy altos al carecer de una planeación estratégica, lo que ha llevado a la deshidratación del gobierno.

El problema, como se aprecia en la capital federal, es que su intransigencia está costando más vidas, más violencia, más inseguridad, más incertidumbre y más miedo. El camino es equivocado en su diseño y debe modificarlo porque ni él ni el país irán así a ningún lado.

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Norberto Ronquillo: Entre la fantasía y la realidad


Autores, Conciencia social, Editoriales

“Y así como si nada, el mundo sigue girando.”


por Ani Hernández

No sé si a alguien le ha sucedido que cuando pasa por una desgracia tan dolosa como el perder a un ser amado, voltear y observar que el mundo sigue girando pareciera ser un acto de irreverencia a tu dolor, pero luego te das cuenta de que nadie más que tú está viviendo esa desgracia y justificas el momento con esa extraña sensación de poca empatía, después, de a poco va pasando y entiendes la frase de “La vida continúa”

Hoy que leí la noticia del joven secuestrado me sucedió justo lo anterior, no era nadie cercano a mí, pero era un hijo y eso fue suficiente para sentirme profundamente consternada y molesta con lo acontecido.

No puedo ni siquiera suponer el dolor, la impotencia y la rabia por la que están pasando ahora los padres de un ser humano más que ha sido privado de su vida por unos asesinos que al parecer no les importó siquiera pensar que también bien ellos son hijos, hermanos y probablemente padres.

Asesinos que no tuvieron una madre que los guiara, que les mostrara que por difícil que sea la vida hay caminos transitables en donde el trabajo, el empeño, la dedicación, la fortaleza pero sobre todo el anhelo de ser alguien puede dar buenos resultados. No, no hubo una madre ni tampoco un padre que les orientara. No hubo abuelos ni familia cercana. No hubo maestros ni hubo quien les mostrara que los lugares en la vida se ganan, que el amor al prójimo se cultiva en el corazón, que la nobleza vale más que la arrogancia, el odio y la soberbia, que el respeto se gana, que para cosechar hay que sembrar, que lo ajeno no les pertenece. ¡No, no hubo nadie que les acogiera! Fueron hijos de la calle, de la miseria, de la apatía y de la hostilidad, de la pobreza de almas traducida en una inefable obviedad de desamor.

Como madre, lamento profundamente escuchar este tipo de noticias, el corazón se me colapsa de tan sólo imaginar que ésta es nuestra realidad, que ésta es la vida que viven nuestros hijos. No es posible que el miedo y la desconfianza a los de nuestra misma especie se apodere de nuestra libertad.

Es triste irse al fondo de una situación como ésta en una pregunta que sabemos la respuesta ¿el gobierno, quizás la educación o los valores que inculcamos en casa, o quizás todo en conjunto?

“Un buen corazón se hace en casa”

Realmente todo se remite a los valores que se transmiten en casa y es de lo que nuestra sociedad carece evidentemente hoy en día. Tal pareciera que las apariencias fueran el remedio de nuestra austeridad humana, piltrafas de vida preocupadas por encajar en patrones establecidos, dejamos de lado lo realmente importante EDUCAR A NUESTROS HIJOS. Los niños de ahora no conocen la empatía, la honestidad, el perdón y ¡no por ignorantes! Sus adultos responsables no los conocemos tampoco, no podemos exigir que practiquen lo que no saben. Tal pareciera que el hambre voraz de libertad justifica sus acciones y es precisamente en este punto en el que nos encontramos viviendo “quién eres tú para decirme” “achis” “yo llegué primero” “hazlo tu” “tú no me mandas” y así puedo enlistar un sin fin de frases que a lo largo de 20 años como maestra les he escuchado a muchos niños pequeños, ¿preocupante? ¡NO, ALARMANTE!

Es imperativo ubicarnos en el desabasto de valores en el que nos encontramos y observar detenidamente los daños colaterales que provocamos por ser ignorantes en lo más básico y elemental que no hace mucho caracterizaba al ser humano. Las noticias cada vez son más caóticas y lo más lamentable es que nosotros mismos las provocamos.

¡Pongámonos a trabajar en lo importante! Eduquemos en valores a nuestros hijos, enseñemos lo básico: EMPATÍA, HONESTIDAD, SOLIDARIDAD Y PERDÓN.

Deseo de todo corazón que el consuelo de estos padres no sólo sea haber encontrado el cuerpo de su hijo, sino la captura y el castigo terrenal que les corresponde a estos asesinos y que Dios les abrace fuertemente hasta que ellos puedan hacerlo en la eternidad con su bebé.

AMLO-Permanencias-Voluntarias
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Seis meses y el país va en picada por Pablo Iriart


Texto original: El Financiero

López Obrador recibió un país económicamente sólido y ya no lo es.

Recibió un país que renegoció de manera soberana un Tratado de Libre Comercio con Donald Trump, y ahora nos convertimos en el patio trasero de Estados Unidos por la amenaza de aranceles.

Descompusieron México sin tener el pretexto de haber heredado una crisis y sin que el mundo atraviese por una turbulencia.

Hemos perdido la confianza de los inversionistas y todos los indicadores económicos apuntan hacia abajo.

Donald Trump le tomó la medida a López Obrador y le impuso condiciones que hasta hace poco consideraba inaceptables.

López Obrador dijo en campaña que convencería al presidente de Estados Unidos para que baje su fobia antiinmigrante, y el que convenció fue Trump a AMLO.

De acuerdo en recuperar el control de nuestra frontera sur, pero aceptar que los solicitantes de asilo en Estados Unidos esperen en México (donde no quieren estar ni trabajar) no es ser un tercer país, sino un patio trasero.

(El acuerdo alcanzado con el gobierno de EU, sin embargo, tiene aspectos positivos, que veremos mañana).

La calificadora Fitch le recortó la nota soberana a México y Moody’s la puso en perspectiva negativa.

Lo que en buen romance dijeron las calificadoras a la comunidad financiera internacional es que, si le van a prestar dinero a México, háganlo con un interés elevado porque el riesgo es alto. Ven mal el futuro económico del país.

Las fanfarrias de que vamos a crecer al 4 por ciento en el sexenio y este año al 2, nadie las cree.

Con el ritmo que traía el país, aunado al desempeño de la economía de Estados Unidos, los especialistas señalan que, sin mover un dedo, la economía de México debió haber crecido entre 3 y 3.2 por ciento en el primer trimestre.

El problema fue que sí movieron un dedo, y lo hicieron mal.

Durante el primer trimestre del año la economía estuvo bajo cero, y de manera anualizada creció 0.1 por ciento, que es igual a nada.

Por la tozudez de llevar a la práctica proyectos irracionales nos bajaron la calificación soberana, y a Petróleos Mexicanos le quitaron el grado de inversión.

Los bonos de Pemex son denominados “basura”, o “chatarra”.

¿No es momento de que el presidente López Obrador admita que está equivocado, porque vamos mal?

Pues no, no lo admite y arremetió nuevamente contra las calificadoras porque no toman en cuenta su lucha contra la corrupción.

Moody’s, que cambió la perspectiva del país a “negativa”, le respondió al Presidente que la corrupción sí es un factor considerado en los análisis, y que México se sostiene porque el gobierno anterior le dejó “una economía sólida”.

¿Cómo hicieron para transformar una economía sólida en otra que cae en picada? Ocurrencias.

Fitch explicó que Pemex registra una inversión insuficiente “en su negocio principal”, que es la extracción de crudo.

El gobierno insiste en gastarse unos 200 mil millones de pesos en la construcción de una refinería con poca viabilidad financiera, en un lugar inapropiado.

Ni siquiera pudieron poner la primera piedra en Dos Bocas por el tipo de terreno, y pretenden instalar ahí una refinería completa. ¿A qué costo va a ser? ¿Para qué?

Las calificadoras ven eso y simplemente le dicen a la comunidad financiera que no se les ocurra prestarle dinero a Pemex. Y si tienen bonos, el gobierno de México se los convirtió en basura y ya no en una inversión.

Por obsesión ideológica, el gobierno de López Obrador se niega a darle la salida que Pemex requiere: regresar a las asociaciones con empresas privadas (farmouts) y reanudar la reforma energética, pues congelaron las subastas.

¿Cuál es la fobia a la inversión extranjera? Todos los estados del país con crecimiento superior al cuatro por ciento por varios años, han mejorado las condiciones de vida de su población. Y da la ‘casualidad’ de que en esos estados hay fuerte inversión extranjera.

La cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional es otra necedad ideológica que alertó a los inversionistas de que México va por mal camino.

Cambiaron las reglas y se desechó un proyecto necesario, de primer nivel, con inversión privada y que se pagaba solo.

Devolvieron el dinero a los inversionistas y les tuvieron que pagar algunos miles de millones de pesos adicionales para que no demanden. Tiraron el dinero y lo siguen tirando.

En lugar del NAIM, militares van a construir y administrar un aeropuerto en Santa Lucía, sin viabilidad técnica, rechazado por las aerolíneas y todos los organismos aeronáuticos prestigiados del mundo. Va a salir más caro hacer algo chiquito y lejos que terminar Texcoco.

Esas ocurrencias han tirado la confianza.

Crece el empleo informal y cae el crecimiento del empleo formal. La industria de la construcción decrece. Las manufacturas también se contraen. El consumo privado cae. La inversión fija bruta (pública y privada) también cae. La confianza de inversionistas y consumidores va para abajo.

Hay desabasto de medicinas. Por primera vez tuvimos desabasto de gasolina (dicen que con el combate al huachicol bajó el robo de combustibles, pero las ventas formales han caído, lo que desmiente tal éxito). Se recorta el presupuesto a hospitales de especialidades. Le bajan el sueldo (de tres mil 600 pesos a mil 800) a los médicos pasantes que atienden más de dos mil comunidades de alta marginación. Le impiden viajar a los científicos sin permiso del Presidente (para ahorrar). Van a quitar los estímulos individuales del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), porque no hay dinero. Tampoco hay dinero para pagar a las enfermeras por honorarios, que trabajan por parte de las universidades en comunidades, y las corren. Despiden a personal capacitado por “austeridad republicana”. Le entregaron las decisiones en educación pública a la CNTE.

En seis meses descompusieron al país.

AMLO-presidente-permanencias-voluntarias
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Señor Presidente, ¡pórtese bien! por Raymundo Riva Palacio


Texto original: El Financiero

Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump son dos presidentes que hacen de la política un juego de símbolos para acomodar la realidad a su favor y construir consensos de gobierno. Es más exitoso López Obrador que Trump, porque no tiene de rodillas al Congreso o al Senado, ni doblada la Suprema Corte de Justicia o amedrentadas a las instituciones. Pero Trump tiene más recursos de presión porque México depende en 80 por ciento de la economía de Estados Unidos, y para Estados Unidos, aunque su aparato productivo está muy integrado con nuestro país y Canadá, romper esos puentes no significaría el Armagedón.

En esta realidad se fincó la negociación para evitar la imposición de aranceles a México partir de hoy, donde se habló de migración y seguridad, y de nuevas concesiones comerciales a Estados Unidos. Por lo que se conoce, se puede concluir que México cedió ante las presiones de Trump y entregó más de como llegó a Washington, a cambio de evitar la represalia económica. En consideración de algunas voces en México y la opinión generalizada en la prensa internacional, ajena a pasiones y manipulaciones, Trump ganó la partida porque obtuvo lo que deseaba: concesiones absolutas.

El nombre del juego fue el pragmatismo. ¿Se puede criticar a López Obrador por haber claudicado y aceptado lo que exigía Trump? Frente al escenario económico de lo que supondría una guerra comercial, no. Su decisión fue apegada a la realidad. Las asimetrías con Estados Unidos son enormes en todos los sentidos, y los principios, hoy en día en esta materia, sólo son para los discursos y las masas, sin cabida en la real politik. Como él mismo lo dijo el sábado en Tijuana, su responsabilidad es como jefe de Estado para con todo un país.

La imposición de aranceles habría significado una devaluación del peso, que según los expertos habría alcanzado 21 unidades por dólar. Esto para empezar. La disrupción en las cadenas de valor se habría afectado, y ante la respuesta mexicana de represalias recíprocas, la respuesta habría sido más aranceles. Eso lo sabe López Obrador. Cuando se reunió con Jared Kushner, yerno y asesor de Trump, en marzo, el ejemplo sobre la forma agresiva de negociar de su suegro era China, donde a cada respuesta por imposición arancelaria, respondía con más aranceles. China lo puede enfrentar –aunque perdió 30 por ciento de mercado–, pero México no.

En las negociaciones, México fue más allá de lo que acordaron el 17 de marzo entre las secretarias de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y de Seguridad Interior –ya cesada–, Kirjsten Nielsen, en Miami, cuyos detalles se revelaron en este espacio en abril. Ahí México accedió a que quienes pidieran asilo en Estados Unidos que tuvieran visas humanitarias, fueran regresados no sólo a Tijuana, como acordaron en diciembre, sino también a Mexicali y Ciudad Juárez, y que la cifra crecería hasta llegar a nueve mil por mes a finales de año, para permitir que se fuera preparando México para ese nuevo influjo de personas. La semana pasada se amplió el alcance del Acta 235 para que esperen solución sobre asilo en todos los puertos fronterizos y se aceleró el número de personas en espera; para este mes serán ocho mil, casi los nueve mil acordados para dentro de seis meses.

La reunión de Miami produjo también el entendimiento de que se instrumentarían medidas policiales y financieras para frenar la migración. Aunque el gobierno mexicano incrementó el número de deportaciones, continuó otorgando visas humanitarias y fue omiso en acciones financieras. La amenaza de los aranceles provocó que el fin de semana antepasado el Ejército empezara con redadas en Tapachula, en busca de inmigrantes indocumentados y que la Unidad de Inteligencia Financiera actuara contra presuntos responsables del tráfico humano. Para reforzar, comprometieron el envío, a partir de hoy, de seis mil miembros de la Guardia Nacional a la frontera sur. Esto significa que el 40 por ciento de la fuerza que estará en operación este mes, estará dedicada a deportar inmigrantes, y que en el mediano plazo, será el 10 por ciento el que se dedicará a esa tarea.

La delegación mexicana fue en desventaja a Washington para cabildear que Estados Unidos no impusiera los aranceles, provocado por la negligencia o incluso omisiones en cumplir con los acuerdos de Miami, lo cual debilitó la posición mexicana y los llevó a aceptar imposiciones que no habían sido antes puestas sobre la mesa, como el incremento de compras agrícolas –de productos que se encuentran en las zonas de mayor apoyo electoral de Trump- a Estados Unidos, cuyos pormenores no ha sido dados a conocer.

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien abrió el mitin en Tijuana, dijo que la gran experiencia de esta semana es que tienen que trabajar para que en el futuro estén mejor preparados para cualquier contingencia. El mensaje es importante. Hacia el interior del gobierno, el presidente López Obrador tiene que poner orden en su equipo, porque parte de las concesiones que se tuvieron que hacer fue por la falta de coordinación, o sabotajes involuntarios entre las secretarías de Gobernación, Hacienda y Relaciones Exteriores, que impidieron cumplir los acuerdos bilaterales.

La política hacia Estados Unidos debe estar alineada, porque lo que se vio es lo que vendrá. Lo escribió el domingo el presidente Trump en Twitter: “Si por alguna razón desconocida no hay (cooperación), podemos volver a nuestra posición anterior y muy lucrativa de (amenazar) con aranceles”. Dijo que no creía que será necesario. A portarse bien, entonces. O, para evitar humillaciones públicas de esta naturaleza, a dejar las improvisaciones en México y actuar con menos romanticismo e hígado, y con más profesionalismo.

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ABC: El infierno en la tierra por Edel López Olán


Perder a un hijo es probablemente el peor momento en la vida de un padre. El materializar esos terrores nocturnos, intentar encontrar en el silencio la respuesta y mantener la mente ocupada para perder de vista la ausencia, se convierten en la desdichada vida de una persona que entiende que la justicia en México es tan lenta como su agonía sin el ser amado.

Para ser padre nadie te entrena y para dejar de serlo tampoco. Nadie te dice qué hacer con grito ahogado en el pecho, nadie te dice cómo debes encontrar consuelo, nadie te dice ni te enseña a recoger las piezas de ti, de tu historia, de tus recuerdos.

La mañana del 5 de junio de 2009 el destino, Dios o en lo que ustedes crean, tenía destinada una dura prueba para los padres de 49 niños en Hermosillo Sonora; en el predio ubicado en la esquina de las calles Ferrocarrileros y Mecánicos, de la colonia Y Griega; para los padres de la Guardería ABC.

Era una mañana normal, una mañana que pocos sabían que sería la última. Una mañana donde el correr, las prisas, el cansancio, el tedio, todos esos factores inmersos en la cotidianidad, probablemente los alejaron de lo importante, de abrazar a su ser amado, sonreírle, soñar con él, porque nunca sabemos cuándo será la última vez, nunca conocemos el capricho del destino.

En esa mañana cálida, la inconsciencia, la negligencia, la terrorífica indiferencia ante la seguridad de otros se volcaba sobre unos pequeñitos que reían, jugaban, dormían o simplemente, observaban cómo el caos y la desesperación se apoderaba de todo su alrededor.

Un ángel, por que así se le puede llamar a esas personas que actúan sin reparar en ellos para salvar a los demás, se estrella en contra de una de las paredes de la guardería ABC. Las llamas, el calor, el dolor eran perceptibles en el ambiente. Un hombre corre con un pequeño moribundo en brazos. Sus lágrimas ruedan sobre su rostro mientras sus piernas tratan de acelerar todo lo que pueden. El pequeño llora con su último aliento. El hombre se detiene y cae de rodillas mientras esas lágrimas que bañaban su rostro caen sobre el cuerpo convaleciente de un niño que podría estar brincando, jugando, sonriendo.

Sí el infierno existe, estaba ahí, se había apoderado de esa mañana

Decenas de mujeres e improvisados rescatistas se lanzan sobre los cuerpos de los pequeños y comienzan a repartirlos a los diferentes centros de salud. Al llegar al hospital general una enfermera se acerca un residente de psiquiatría y le susurra: Esto es horrible, me tuve que tomar un calmante, nunca nos entrenaron para esto. El mismo dolor había rebasado la academia, había rebasado el entendimiento, había rebasado a todos.

Una mujer grita al fondo. Otra más intenta abrazar a su pequeño. Otros padres intentan consolar a otros. El caos. La desesperación. El silencio.

México es un país sin ley o una ley a modo cuando desafortunadamente no se tiene nada que aportar. De un total de 19 funcionarios involucrados inicialmente según la Suprema Corte de Justicia Mexicana (SCJN), nadie, ni uno solo estuvo bajo proceso judicial por el hecho, ya que todos habían sido exonerados, hasta que posteriormente por las presiones sociales han sido condenados 19 de 22 inculpados de la guardería ABC

24 niñas y 25 niños, todos murieron por asfixia y quemaduras graves en todo su cuerpo. Cerca de 70 sobrevivientes fueron hospitalizados, todos con enormes traumas marcas de por vida.

Vi a los niños así muertos, calcinados, víctimas de una muerte horrible. Después tuve una reunión con amigos pediatras del Hospital de Morelos y me dijeron que esa muerte (asfixiado y calcinado) era una muerte muy dolorosa y muy lenta que era una de las dos muertes más dolorosas que existían. Llegué a mi casa, un contraste muy duro. Había mesas puestas con manteles largos, flores, globos y lo que había quedado de una fiesta sorpresa que no fue hecha, mi familia estaba esperándome con los ojos abiertos, era mi cumpleaños, pero no pude hablar esa noche, solamente les dije: si el infierno existe acabo de ir y ver, no creo que haya algo peor que eso en la vida. Hasta ese  momento no había llorado, me metí en mi cuarto puse el seguro y comencé a llorar mucho, mucho, mucho, no pude dormir, los cuerpecitos de los niños y las reacciones de los papás me daban vueltas en la cabeza. Cuenta Olga González, una psicóloga de Hermosillo, Sonora, quien atendió a familiares de las víctimas de la guardería.

A diez años de este terrible acontecimiento, las familias de los pequeños que perdieron la vida aún siguen clamando justicia en un país que hace oídos sordos ante el clamor del dolor.

Hoy,  14 padres reunidos frente a las instalaciones del Seguro Social instalaron 25 zapatitos de bronce, réplicas fidedignas de los últimos pares de zapatos de 25 pequeños que perdieron la vida e  insistieron que estos zapatitos quedarán aquí instalados y les recordarán de manera permanente a las autoridades federales y estatales que tienen una deuda de justicia y que deben tranquilidad a las familias de los niños de la Guardería ABC.

“Este sitio para nosotros, padres y madres, representa la memoria convertida en denuncia, hecha objeto imposible de evadir y es un recordatorio para hablarles a futuras generaciones, a quienes les pedimos que no olviden, que volteen hacia atrás para que la desgracia no se repita”.

Así es la justicia en México. Una justicia indiferente, solamente con el compromiso con un cierto sector de la sociedad que observa, con la conciencia putrefacta que hoy, 5 junio, es un día triste para México, un día donde 49 luces se apagaron en el firmamento, un día condenado a nuestra conciencia, nuestra vida, nuestra historia.

Descansen en paz.

Hasta la próxima