Cañonazos: Quesque no éramos iguales


Por Enrique Quintana (El Financiero)

Martí Batres ha acusado a sus compañeros senadores de Morena de haber recibido sobornos.

Cañonazo es soborno. Y al perder la posibilidad de reelegirse en la presidencia de la Mesa Directiva del Senado, Batres publicó el lunes en Twitter: “Quiero agradecer a los 29 senadoras y senadores de #Morena que, resistiendo todo tipo de presiones, amenazas, chantajes y cañonazos, votaron por mí para seguir presidiendo el Senado de la República”.

La frase encendió la polémica. Al día siguiente, Ricardo Monreal, líder de la bancada de Morena y de quien Batres pide la renuncia al acusarlo de “ser un factor de división”, le conminó a denunciar los presuntos sobornos.

Por eso la prensa cuestionó en varias ocasiones este martes al senador Batres sobre qué hará en torno a los cañonazos.

Una reportera le preguntó: “¿Habrá una denuncia de tipo penal o, lo que le decía, a qué tipos de amenazas se refiere, físicas, si los cañonazos son de dinero de a cómo eran?”

El senador Batres contestó: “No me interesa penalizar el tema y cada quien conoce las historias y cada quien en su momento contará su historia. Eso lo dejo ya al ejercicio de cada uno de los compañeros y compañeras. Lo que me hayan comentado a mí, tampoco estoy yo autorizado para reproducirlo, entonces ya cada quien tendrá que decir cuál es su experiencia. Eso formará parte ya del proceso histórico”.

Al ser cuestionado de nueva cuenta, al pedirle pues que aportara pruebas de “los cañonazos”, Batres agregó: “No me retracto de lo que he dicho. Cada una de las cosas que he dicho las he dicho por alguna razón, porque así se dio este proceso, porque así lo viví, porque así se dio. Ahora bien y, por otro lado, no hay que impacientarse. Todos los procesos históricos salen a flote, no hay que impacientarse”.

En las conferencias mañaneras, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha insistido en que su movimiento es un parteaguas, en que los de Morena en el poder no son iguales a la clase política del alicaído trío opositor; que compararlos con lo de antes incluso le molesta (“eso sí calienta”, es su frase habitual en ese tema).

Y si en un tema se quiere distinguir el Presidente frente al pasado, es en el de la integridad. AMLO ha llegado a decir que para él privilegia, a la hora de elegir un colaborador, la honestidad por sobre la capacidad.

Cañonazos es corrupción. Al verse derrotado, Batres soltó una acusación que contradice en lo fundamental el compromiso del presidente López Obrador de ser y comportarse de manera honesta: en Morena, siguiendo la lógica de Martí, los legisladores son “como los de antes”, se doblan en votaciones gracias a dinero, que es, como se sabe, el más barato de los recursos en la mala política.

En el Senado, siguiendo a Martí, no sólo tilda de corruptos a decenas de senadores que son algo más que sus compañeros de partido: los representa en actos oficiales y a nombre de ellos habla en su calidad de presidente. El presidente de senadores maiceados.

¿Por qué ensuciar a todos y todo? Si tan seguro está de que hubo corrupción, ¿no sería mejor puntualizar con denuncias específicas que embarrar a media bancada con la sospecha del peor pecado para el credo lopezobradorista?

Rara la manera en que procede Martí. Quiere quedarse en la presidencia de un Senado –de hecho se aferra a la idea de que es la única solución a esta minicrisis morenista– plagado de –según él– senadores morenistas corrompidos. Quesque eran diferentes, decían.

Anuncios

Fondos buitre contra López Obrador


Por Raymundo Riva Palacio (El Financiero)

A los flancos abiertos que tiene el presidente Andrés Manuel López Obrador, uno enorme, con potencial devastador, está tomando fuerza. Lo paradójico es que no fue generado por él ni por sus adversarios. Esa batalla, que se libra en tribunales de Nueva York, comenzó antes de sentarse en la silla presidencial. Dos demandas presentadas en los tribunales por más de mil 700 millones de dólares fueron emprendidas por Gonzalo Gil White y la empresa que dirigía, Oro Negro. Pero Gil White, miembro de una familia de alcurnia, fue más allá y decidió jugar con todo. Vendió la demanda mayor a una sociedad secreta con lo que abrió la puerta para un litigio de fondos buitre, largo, oneroso en extremo, si se pierde el pleito.

AMLO-Pemanencias-Voluntarias

En el mundo binario que tanto le gusta a López Obrador, esta es una batalla entre el poder viejo y el poder nuevo, que arranca en 1990, cuando Gil White y su primo José Antonio Cañedo White, fundaron Grupo Axis, el primer escalón de una red de contactos, apoyados por las relaciones familiares, que les dio acceso al capital global y les permitió lucrar de las modificaciones en el Código Fiscal instrumentadas en el último año del gobierno del presidente Vicente Fox, por el entonces secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, padre de Gil White, que detonaron su fugaz crecimiento en el sector.

Los conflictos de interés y el respaldo de Gil Díaz a su hijo y su sobrino, no fueron cuestionados. México era otro México, y en el mundo de los símbolos y los signos, eso era combustible que aprovecharon los jóvenes para crear empresas para créditos corporativos en el sector energético, que obtenían respaldo de fondos de inversión internacionales. Gil White utilizaba el efectivo a futuro de los contratos de Pemex, su único cliente, para convencer a fondos, inversionistas y Afore de inyectarle capital y para endeudarse.

La historia de Gil White y Oro Negro es un mapa de poder y privilegios, de conflictos de interés y protección que se extiende durante tres gobiernos. Aunque su primera empresa arrancó en los 90, en la agonía del sexenio de Fox se establecieron los cimientos que los harían despegar espectacularmente. Su primer director fue Luis Ramírez Corzo, a quien llevó Gil Díaz en la dirección de Pemex durante el gobierno de Fox, bajo el cual nació Oro Negro en 2012. En el gobierno de Felipe Calderón, durante la gestión en Pemex de Juan José Suárez Coppel, uno de los alumnos preferidos de Gil Díaz en el ITAM, que fue su coordinador de asesores en Hacienda, la empresa de Gil White obtuvo el registro como proveedor de plataformas petroleras, y 10 días antes de terminar el sexenio, le asignaron sus primeros dos contratos. Oro Negro iba a ser una mina de dinero.

Cinco meses después de llegado el gobierno de Enrique Peña Nieto, bajo la dirección de Emilio Lozoya, Pemex le otorgó a Oro Negro otro contrato de arrendamiento de otras dos plataformas marinas, en el inicio de una serie de asignaciones durante los primeros tres años de esa administración que les generó más de mil millones de dólares. Oro Negro y los primos Gil White y Cañedo White, eran poderosos y su apellido pesaba. Los tribunales mexicanos les dieron la razón cuando dos fondos extranjeros los demandaron por la forma unilateral de tomar decisiones corporativas en detrimento de ellos, y soslayaron las exigencias de sus accionistas para robustecer el gobierno corporativo de Oro Negro.

Cuando el mercado petrolero se colapsó en 2015-2016, y los precios cayeron de más de 100 dólares el barril a alrededor de 40, Gil White se negó a renegociar con Pemex tarifas y contratos, con lo que comenzaron sus problemas con la empresa y los tenedores de bonos. Oro Negro no pudo pagar los créditos porque el ciclo de flujo diseñado por Gil White perdió volumen y la burbuja que creó se reventó. Los bonistas le ganaron un concurso mercantil, obteniendo la posesión y propiedad de las plataformas, y el 13 de junio pasado declararon en quiebra a Oro Negro.

Gil White debió verlo venir. Junto con Oro Negro, demandó una semana antes a acreedores, inversionistas y a personas relacionadas con su defensa, por daños y perjuicios por mil millones de dólares en el Juzgado Federal del Sur en Brooklyn, que lleva los casos más importantes de Estados Unidos, acusándolos de coludirse con Pemex para quitarle Oro Negro. Al mismo tenía la demanda contra el gobierno mexicano al amparo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Gil White, además, hizo algo que puede resultar una calamidad para México.

El 7 de junio, un día después de demandar en Nueva York, firmó un contrato con una empresa constituida un mes antes en Delaware, CM Squared ON LLC, para venderle la demanda de mil millones de dólares, por lo cual recibiría un anticipo, con lo que abrió la puerta para una demanda tipo fondos buitre, que son aquellos donde prefieren alargar un juicio que creen ganado, porque más dinero les van a pagar, que fueron el principio de la debacle financiera Argentina.

El caso está abierto y los primos son prófugos de la justicia desde julio, buscados por administración fraudulenta y abuso de confianza por la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México. Gil White se encuentra en Coconut Grove, al sur de Miami, moviendo sus piezas y sus relaciones, que confía le alcancen para ganarle a todos. Mucha soberbia sin duda, pero si las partes en conflicto no actúan correctamente, les puede ganar la partida. Esto, sin duda, sería un desastre para México.

El berrinche de Martí Batres


Fiel a la cruz de su parroquia, el todavía presidente del Senado, Martí Batres, desconoció una votación en la cual perdió y muy a su pesar deberá ceder el cargo a su compañera de partido Mónica Fernández Balboa.

No fue “un golpe” contra Batres. Cada año se renueva la mesa directiva de la Cámara de Senadores y en esta ocasión él quería reelegirse.

Perdió la votación y no aceptó el resultado. Nada nuevo.

Alegó que en el proceso de elección, que por cierto contó con urnas transparentes, hubo “presiones, chantajes y cañonazos”.

Mónica Fernández Balboa venció a Martí con 33 votos contra 29. Hasta ahí todo claro. Pero…

Batres acusó que hubo un complot en su contra y se lanzó a la yugular de su también compañero de partido y líder de la bancada, Ricardo Monreal.

Con su actitud Martí nos recuerda que en Morena no saben perder.

Un año en la presidencia del Senado era bastante honroso, y luego el relevo tradicional.

Batres confirma también que en su partido ningún cargo les satisface si es transitorio.

Ni con el poder se conforman, si hay que dejarlo cuando lo indican las tradiciones institucionales.

Al ser derrotado –no antes–, Martí Batres acusó a Monreal de que “ensució el proceso interno del grupo parlamentario de Morena a lo largo de todas estas semanas, y con una maniobra de último momento, al dejar votar a legisladores que no eran de Morena”.

En efecto, en la elección interna votaron los senadores del PES, por dos razones muy sencillas: porque son de Morena, y porque siempre han participado y votado en las plenarias de ese partido, su partido.

Una de ellas, la senadora María Antonieta Cárdenas Mariscal, fue entrevistada y dijo por quién votó: “quiero que sepan que yo voté por Martí Batres”.

El propio Monreal hizo público su voto: lo anuló.

¿Cuál complot? ¿Cuáles presiones?

Martí Batres perdió la votación y tal como han hecho morenistas desde que estaban en el PRD, desconoció el resultado porque hubo otra persona que obtuvo más votos.

No es mala noticia que haya perdido la corriente reeleccionista dentro de Morena.

Uno de los apoyadores del senador Batres, el sacerdote Alejandro Solalinde, expresó en redes sociales: “El senador @MartiBatres ha jugado un papel muy importante como presidente del Senado. Es pieza clave de la 4 Transformación, un aliado de las mejores causas de México. Es indispensable que siga al frente de la conducción del Senado para que continúen y se profundicen los cambios”.

Lo primero que salta a la vista es qué tiene que hacer un sacerdote impulsando a un candidato dentro de un partido. Eso viola la ley.

Pero hay algo más importante: el lenguaje reeleccionista.

“Es indispensable que siga al frente de la conducción del Senado para que continúen y se profundicen los cambios”.

Ese argumento, con las mismas palabras, lo volveremos a oír en un par de años con la única salvedad de que en lugar de Senado dirá país.

Lo que ocurrió ayer en la plenaria de Morena en el Senado es nacionalmente importante por eso: fue derrotado el candidato de la reelección.

Y personajes como Solalinde –que en sexenios pasados daba de comer al migrante y abogaba por él, y en éste aplaude que le echen encima el Ejército–, mostraron hasta dónde llega el impulso reeleccionista en Morena.

Batres, hecho una furia ante la evidencia de su derrota, estalló: Monreal “logró exhibirse como un político faccioso incapaz de encabezar un amplio movimiento. El riesgo es que regresemos a las épocas del cacicazgo y el poder de un solo individuo”.

Lo escribió en Twitter, por lo que no sabemos si al poner esa última frase se mordió la lengua o no.

Su berrinche sirvió, eso sí, para decirnos que independientemente de colores partidistas, la reelección no es bien vista en México.

Lo intentarán, pero no pasará.

‘El viernes ocurrió algo muy importante’


por Raymundo Riva Palacio (El Financiero)

Una semana de ira creciente por las declaraciones de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, al acusar de “provocación” actos violentos desatados por la frustración de que los feminicidios crezcan tanto como la impunidad, tuvo un primer colofón el viernes, con una marcha vespertina que se salió del control de las propias organizadoras, reflejada en los medios de manera crítica el sábado, y de abundante reflexión este lunes, donde la prensa se llenó de explicaciones sobre el porqué había razones objetivas en el sedimento de la explosión.

El debate se abrió en diversas tribunas. Un pensamiento que invita a decodificar y entender el momento apareció en la página en Facebook de Conversa Mujeres Mx, un proyecto colectivo de mujeres para dialogar y reflexionar:

“El viernes vivimos emociones muy fuertes. Nos miramos entre nosotras y nos descubrimos las unas a las otras… enojadas, rabiosas, desesperadas, unidas. Tanto, que juntas perdimos el miedo. Aunque fuera por unos instantes. Es interesante pensar sobre esto. Por unas cuantas horas, de verdad, no sentimos miedo estando en la calle. ¿Cuántos momentos al día pueden estar fuera de sus casas sin tener la alerta puesta? ¿Cuándo pueden estar en la calle sin estar pendientes del potencial peligro en algún lugar de su inconsciente?

“El viernes, por unos breves momentos, la calle fue nuestra. Descubrimos que juntas somos muy fuertes. Descubrimos en la otra la rabia de una, y eso nos hizo sentir menos solas. Vimos en los ojos de desconocidas sentimientos que conocemos perfectamente. Sentimientos que nos acompañan allá donde vamos.

“Me pregunto, hermanas, quiénes se creen que somos aquellos que comentan con tanto odio hacia nosotras. De dónde creen que salimos, qué creen que buscamos para que discursen así. Quizá no sepan que somos mujeres normales, de su día a día. Somos su vecina, su prima, su amiga, su alumna o su maestra, somos la becaria, la panadera, la trabajadora de la limpieza, la que trabaja en su propia casa, la que abrió un negocio, la que despidieron ayer que te caía tan bien, la que te atiende en el hospital cuando te enfermas, la que te vende boletos en la taquilla del cine, la que hace las películas que ves en el cine, la que trabaja en recursos humanos de tu empresa, la que te lleva en Uber…

“No, no somos alienígenas buscando joderles la ciudad ni tampoco terroristas, no somos un grupo de mujeres despechadas, no somos un grupo de mujeres vengativas, no somos un grupo de mujeres incoherentes (somos muchas, eso debería darte una pista), no somos un grupo de narcos ni mujeres que quieren hacer dinero vendiendo cuerpos de hombres, ni tampoco un grupo de locas. Somos las mujeres de sus vidas. Aunque no lo soporten.

“Ojalá miraran a su alrededor, en sus escuelas, sus trabajos, sus familias, en sus redes sociales… a sus amigas y les dieran, al menos, el beneficio de la duda. Ojalá se preguntaran: ¿Qué será tan grave como para que un grupo inmenso de mujeres desconocidas entre sí, se organicen para vandalizar mi ciudad? ¿Qué nos quieren decir con tanta rabia que han llegado a ese nivel? ¿Qué les molesta tanto que se han expuesto así? ¿Cuánto tiempo llevaban intentando hacerse escuchar? ¿Cuántas marchas pacifistas, cuántas peticiones al Gobierno, cuántas organizaciones, cuántos comunicados?

“Me pregunto si podrán hacerse una idea de la valentía que supone enfrentarse a todos para luchar por nuestras vidas. Porque 10 feminicidios al día suponen, literalmente, un genocidio silencioso. Me pregunto, compañeras, si se han percatado que este también es un problema de clase. Porque, claro, David, el estudiante de Comunicación de la Ibero, no empatiza con este problema, porque sus amigas no han desaparecido; incluso Daniela, tu compañera de trabajo que dice que ni machismo ni feminismo, no ha entendido que este problema también le afecta a ella, porque no tiene amigas que se fueran un día a la escuela y no regresaran. Porque son 10 mujeres al día menos, pero en la prensa hacen eco como dos al mes. Quizá es que ninguno de ellos se da cuenta de que esa cifra no es sólo una cifra. Son 10 vidas menos, pero de cuerpos que tienen menos valor que los suyos. Tan poco valor que nadie está haciendo nada. Tan poco valor que les parece escandaloso vandalizar una ciudad o quemar una comisaría por exigir que se detenga la masacre.

“Quizá ellos no tengan miedo y ellas achaquen su miedo a cosas individuales. Pero el viernes, hermanas, ocurrió algo muy importante que no debemos dejar que nos arrebaten. El viernes nos descubrimos las unas a las otras, poderosas. Y si perdemos ese sentimiento, si nos olvidamos de lo que vivimos el viernes, vamos a volver atrás. Y no podemos permitirlo. El viernes descubrimos que hay mujeres que están dispuestas a llegar a donde haga falta por nosotras. ¿Y qué hay más hermoso que eso? El viernes hubo tanto pinche amor que nos descubrimos y ahora no podemos volver a cubrirnos.

Spread the word. Ahora más que nunca. Júntense. Hagan colectivos, organícense. En sus escuelas, en sus barrios, en sus casas. No nos van a proteger ellos, no nos van a cuidar, no nos van a salvar. Nos tenemos que salvar nosotras y el viernes entendimos que sí podemos hacerlo. Si la guerra es por la vida, estamos dispuestas a hacerla. Porque sin guerra, las que morimos somos nosotras. La paz sólo es paz para algunos privilegiados que se enfurecen porque una vez al año sintieron la rabia que sentimos nosotras a diario. Y eso que lo que tocamos fue un monumento”.

Pensemos. Aprendamos. Entendamos.

De lo sublime a lo ridículo.


Por Edel López Olán (@permanenciasvoluntarias)

El deporte transforma cualquier sociedad e invertir en el deporte siempre dará a un país una perspectiva diferente en sus calles, en sus ideas, en su futuro. Transformar desde el deporte se convierte en una obligación para cualquier administración y al mismo tiempo, en un compromiso con la sociedad de impulsar en los jóvenes esas ganas de triunfar, de trascender, de poner el nombre de nuestro país en alto.

Ana Gabriela Guevara fue una de las mejores atletas mexicanas de los últimos tiempos. Nadie en este país podrá negar la emoción que sentimos al verla romper el viento, al ver como su cuerpo se desplazaba por la pista en contra de todo pronóstico, luchando codo a codo contra las mejores, poniendo el ejemplo para miles de jóvenes que, inspirados en ella, entrenaron hasta desfallecer para conseguir la gloria de un logro personal y nacional.

Pero la vida y las perspectivas cambian de otro lado del cheque.

La lamentable actitud de la ex deportista se ha convertido en el punto de polémica desde el día uno de su administración. Para muchos, el sufrimiento burocrático sufrido por Guevara (y que la hicieron correr de la mano de la iniciativa privada) serían suficientes para mostrar el camino y las herramientas a los jóvenes para encontrar ese balance necesario, nulo en en México desde hace muchos años, entra la administración, el deporte y los patrocinadores para triunfar.

Pero no fue así.

La naciente administración de Ana Gabriela Guevara sigue demostrando que llegar al poder en #México siempre será un reducto para revanchas personales, enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias y corrupción a gran escala dejando de lado lo más importante: El bien común, la sociedad

Hace unos meses, la directora de la CONADE declaró que los deportistas mexicanos darían una actuación pobre en la justa celebrada en Lima, Perú, y hoy, con un tercer lugar en el medallero, los deportistas mexicanos siguen demostrando que ni siquiera es necesario el impulso desde una oficina, sino las ganas, el apoyo de los entrenadores y sus familias y el eterno compromiso a su país, sus logros, su realidad; en una cachetada con guante blanco que hoy deben aceptar con una sonrisa entre discursos vacíos y demagogia pendeja.

El deporte mexicano sigue en manos de depredadores políticos que se benefician de los logros, se cuelgan medallas que no merecen y son serviles a una administración fuera de proporción, que, a pesar de que no hicieron nada por lograr un objetivo conjunto, aceptan una medalla con una sonrisa cínica, sin mérito alguno.

El deporte transforma y puede convertir a un simple ser humano en un Dios por unos segundos mientras la política puede convertir a un deportista consagrado en una ridículo fantasma de lo que siempre combatió.

De lo sublime a lo ridículo.

Hasta la próxima.

Lo bueno, lo malo, lo peor


Por Edel López Olán

Lo bueno:

México: Tercer lugar panamericano

La distancia se mide en metros. El tiempo se mide en segundos. Pero el coraje no puede medirse con nada.

Los deportistas mexicanos llegaron a la justa panamericana como dicen en nuestra tierra “con una mano adelante y una atrás” La falta de apoyo a los deportistas y la eterna burocracia rica en pretextos y desplantes de nuevo dejo en el olvido a una delegación que no tuvo ni siquiera el uniforme digno para la inauguración.

Pero, como dicen las abuelas, la “cachetada con guante blanco” duele más que cualquier otra acción en contra.

37 medallas de oro. 36 de plata y 63 de bronce fueron la cosecha de cientos de jóvenes qué, con pundonor, dejaron el nombre de México en alto en un interesante y destacado tercer lugar en el medallero; la mejor cosecha de una delegación mexicana en el extranjero desde Mar del Plata en 1995.

Palabras más o menos, los atletas mexicanos deben ser reconocidos únicamente por el pueblo de México, un pueblo que sonríe ante su presencia y les dice: ¡Gracias! Por su esfuerzo, por su esperanza, por su dedicación, por demostrarnos de nuevo que México es un país donde su gente, a pesar de todo, sigue brillando, creyendo, ilusionándose con que algún día, desde la tempestad, podamos encontrar ese equilibrio entre el discurso y la realidad y ver en los resultados la objetividad de los hechos.

Hoy más que nunca estamos orgulloso de ustedes y los acompañaremos a la siguiente frontera: Tokio 2020.

¡Enhorabuena

Lo malo: AMLO y su falta de honestidad.

AMLO-Permanencias-Voluntarias

La honestidad es un valor que se inculca desde pequeño y debe ser una obligación inculcarlo desde el seno familiar, apuntalándose en la conciencia toda la vida.

La “cuarta transformación” (Según ellos) se convirtió en un estandarte específico de moralidad y buenos valores. Su portavoz, dueño y líder moral, Andrés Manuel López Obrador, acuñó como canto de batalla  que la honestidad sería ese faro que dictaría el destino de una transformación que parece más una involución de ideas y pensamientos, un más de lo mismo.

Ana Gabriela Guevara, Directora de la comisión nacional del deporte (CONADE), entregó una medalla conmemorativa al presidente de la república por su “apoyo” a la delegación mexicana de los Juegos Panamericanos en Lima, Perú, 2019, en un acto que nadie, hasta el momento, ha podido entender ni explicar su significado.

Con la “austeridad” los atletas mexicanos se vieron afectados con un recorte al presupuesto del 24% (1519 millones de pesos) algo que obviamente afecta a delegaciones, entrenadores, atletas y familias en general; por otro lado, el presidente de la república anunció la creación de la Oficina de presidencia para la promoción y desarrollo del Beisbol en México (ProBeis) al cual le asigno de forma arbitraria 350 millones de pesos para consolidar un deporte que ni siquiera figura en el medallero de ninguna justa deportiva.

Y no es menospreciar el beisbol, para nada, pero desde hace muchos años en el país se han perseguido los grandes capitales asignados “bajo el agua” al fútbol, y hoy, de forma descarada, el presidente de la república convierte un deporte en asunto de estado, en un país ávido de soluciones a largo y mediano plazo y que sigue sin entender como una inversión sin pies ni cabeza (también se aprobó la compra de dos estadios por más de 1000 millones de pesos) podrá ayudar al país.

Entonces…¿Debe AMLO aceptar una medalla por no impulsar nada?

La honestidad de un hombre no se puede medir, se hace tangible mediante los hechos y afirmaciones frente y detrás de la gente, y hoy, es más que evidente que tanto su medalla, como su cínica sonrisa, carecen de honestidad.

Lo peor: La violan y nadie hace nada

 

Una joven fue violada por cuatro policías preventivos de la Ciudad de México. Fue violada confiando en que cuatro policías cumplirían su función de ayudarla y protegerla. Fue violada, y de nuevo, no paso nada.

Durante la madrugada del pasado sábado 3 de agosto en la Colonia San Sebastián, de la alcaldía Azcapotzalco, según los hechos, una joven, después de una fiesta, fue acompañada por un amigo que la dejó a dos cuadras de su casa, ahí, de una forma extraña, un par de policías se le acercaron y le ofrecieron llevarla a su domicilio. La joven, desesperada y al no poder huir de la propuesta tocó la puerta de un domicilio, pero no recibió respuesta; los policías la subieron a la parte trasera de la patrulla, la obligaron a desnudarse y la violaron entre cuatro elementos.

Al saber de los hechos, Ernestina Godoy, procuradora capitalina, informó que asuntos internos dio con los responsables (según la declaración de la joven) pero al parecer, ante una falta de identificación de la víctima no se pueden imputar ningún delito.

Jesús Orta Jiménez, secretario de seguridad ciudadana, aseguró que los elementos siguen en funciones y en la calle, y que ante la falta de seguimiento al caso, no pueden hacer absolutamente nada.

La pregunta que se lanza al aire en este tipo de casos es:

¿Las autoridades no saben que hacen sus policías?

¿En cuántos casos se ha visto que los mismos policías han amenazado a las víctimas para no ejercer la denuncia para no continuar el proceso?

¿En qué país viven las autoridades?

En México, uno de los países donde la justicia hacía las mujeres es mínimo, cualquier foco rojo debe ser tomado en serio por cualquier autoridad. Tan solo en el gobierno de Mancera desaparecieron 342 mujeres entre 12 y 22 años, según el Registro Nacional de datos de personas desaparecidas, y a pesar de las cifras, las autoridades capitalinas decidieron ignorar las cifras y seguir con el famoso: “Todo está bien”

En una consecuente represalia, el Colectivo Feminista reclamó la mala conducta y la impunidad de los policías implicados y la increíble forma en como las autoridades han ignorado todas las pruebas en contra de los elementos de seguridad pública dados por la joven, que, por miedo, decidió no continuar con el proceso por presuntas filtraciones de datos personales.

El método podrá no parecernos a todos, pero para muchos en este país la reacción de este Colectivo se ha convertido en la expresión de impotencia de miles de personas en este país, que ve como Claudia Sheinbaun, acusa a este colectivo como un grupo de personas que quieren provocar a las autoridades en lugar de hablar de lo que se debe hacer para salir del grave problema de seguridad que sigue avanzando cada día en la CDMX.

Así corren los días en un país que sigue navegando entre la ineficacia de las autoridades, el estigma de la sociedad a las víctimas y la burla a una lucha que hoy, nos parezca el método o no, tiene una gran causa justa por la cual luchar: La dignidad de las mujeres y su búsqueda de justicia

Hasta la próxima

Antídoto contra López Obrador


Por Raymundo Riva Palacio (El Financiero)

Estaba tan cantada la victoria de Alejandro Moreno en la elección para presidir al PRI, que se percibió como un hecho irrelevante. No generó expectativas ni inyectó ánimo. La carga negativa que arrastra el partido habría perjudicado a cualquiera que ganara, porque el lastre va más allá de las personas. Por lo mismo, Moreno tiene una enorme posibilidad y oportunidad para convertir la crisis en la que está el PRI a una etapa de vida, o será quien termine de enterrar al partido cuya hegemonía él vio en su fase terminal. Lo que tiene que hacer es aquello por lo que los gobernadores priistas le dieron su apoyo, al considerar que el partido requería de una cara diferente que tuviera, sobre todo, ganas de encabezarlo.

Moreno lo dejó entrever varias veces durante su campaña, cuando sus adversarios cambiaban su sobrenombre Alito por Amlito, dada la forma como el entonces gobernador de Campeche trataba al presidente Andrés Manuel López Obrador. En su defensa recordaba las declaraciones que hizo durante la campaña presidencial donde lo confrontó, buscando comprensión por la condición en que se encontraba y la necesidad que tenía para impedir castigos presupuestales. Eso ya acabó, y ahora deberá probar que ni es un apéndice de López Obrador, ni el PRI será un partido satélite de Morena.

Alito lo necesita hacer rápido y que la gente lo note. Requiere ganar espacio y credibilidad para recuperar votos y que en las elecciones intermedias de 2021 no se evapore el PRI. Necesita hacer espuma y que López Obrador se enganche con sus provocaciones –porque sólo con provocaciones podrá captar la atención– y, dependiendo de cómo lo ejecute y gestione, ganará credibilidad en su liderazgo y construirá expectativas para el PRI. De otra forma quedará sepultado por el PAN, y eventualmente será rebasado por Movimiento Ciudadano, cuya tendencia va al alza.

La única forma como puede hacerlo es aplicar la receta que siguió López Obrador cuando fue jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal y quería atraer la atención de los capitalinos para mostrar que estaba atento y resolviendo los problemas de la ciudad, y después, al ver el peso de su palabra, marcar agenda para construir su primera candidatura presidencial. Es decir, necesita crear una contramañanera. Si el Presidente ha hecho de su mañanera la forma de gobernar, el mismo formato debe ser empleado para ser oposición. Lo tradicional quedó obsoleto y huele a rancio. La mesa está servida.

Hasta ahora, López Obrador tiene a la sociedad de rehén a lo que pueda hacer o decir en las mañaneras. Sus interlocutores son pasivos, expectantes y temerosos de que puedan ser objeto de consideraciones negativas. Salvo en los medios de comunicación, nadie lo ha confrontado con hechos y en dichos. Moreno no tiene que imaginarse y diseñar la forma como va a ser líder en la oposición, sino aplicar la fórmula exitosa de López Obrador. ¿Lo logrará?

No es lo mismo López Obrador que Moreno. De hecho, el único antídoto perfecto contra López Obrador sería tener como cuña al propio López Obrador. En la visión de los gobernadores priistas, Alito es lo más cercano que tienen a ese ideal. En el ideal de Alito, eso es exactamente lo que desea. La traducción operativa de ello sería esa contramañanera que podría tener diariamente, una hora después de que el Presidente terminara su comparecencia pública, sólo para refutarlo, mostrar sus contradicciones, imprecisiones o falsedades. Sus posibilidades de atraparlo en las propias trampas que construye el Presidente son inmensas. De acuerdo con SPIN Taller de Comunicación Política, hasta ayer lunes, López Obrador llevaba 175 mañaneras –contadas únicamente de lunes a viernes–, en su joven sexenio, donde produce 245 afirmaciones “no verdaderas” por semana, de las cuales seis son claramente falsas.

Si López Obrador ha hablado en promedio 89 minutos durante esas mañaneras y controla de manera centralizada el mensaje, el discurso y el protagonismo, los márgenes de equivocación son enormes. Y algunos de esos errores son monumentales, como cuando dijo que había imprenta en México desde hacía 10 mil años, cuando en realidad Johann Gutenberg la inventó hasta 1452 en Alemania. Este lunes afirmó, como explicación del porqué el equipo mexicano había tenido tan alto rendimiento en los Juegos Panamericanos de Lima, que las cosas ya habían cambiado, que el ánimo estaba en alto y había desaparecido, salvo en pequeños grupos, el mal humor social. ¿Cómo midió el Presidente el humor social? El cuestionamiento podría ser directo, inclusive con bromas y provocaciones: ¿el humor social lo mide el índice de la felicidad del Presidente?

Moreno no tiene que ser grosero con el Presidente, pero sí presentar el contraste con sentido del humor y trabajo sofisticado, que le dé rapidez y profundidad para poder responderle casi en tiempo real a López Obrador. Su trabajo sería el equivalente a lo que en el Reino Unido es el “gabinete en la sombra”, que opera dentro del sistema parlamentario donde un grupo de expertos de la oposición, bajo el liderazgo del presidente de la Cámara de los Comunes, forman un gabinete espejo para analizar las políticas y acciones del gobierno. La oposición en San Lázaro y el Senado no se atrevieron a poner en práctica esa iniciativa, pero Moreno tiene la mesa puesta para ello.

Prominencia, reflectores, empatía y credibilidad es lo que necesita Moreno para ser un buen dirigente en tiempos extraordinarios, por las características políticas y mediáticas de López Obrador. Sin embargo, no tiene mucho espacio para dónde moverse, si quiere el nuevo líder del PRI trascender, ser relevante, significar algo en la política y, sobre todo, ser un dirigente digno de oposición y no un palero del régimen, que son las disyuntivas a las cuales se enfrentará.