La estrategia y Barbosa


Por Javier Risco (El Financiero)

Confío en las autoridades de Salud de este país. Confío en la capacidad del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, el Dr. Hugo López-Gatell; no hay ningún especialista en este país que no valore su experiencia y su conocimiento. Desde los medios tienes la oportunidad de escuchar todo el tiempo voces y situaciones en otros países, distintas estrategias de gobierno y mensajes para detener esta crisis mundial. Esto permite comparar e investigar. En nuestro país, desde hace varias semanas, se ha explicado hasta el cansancio a lo que le ha apostado el gobierno de López Obrador. La estrategia del gobierno para hacer frente al Covid-19 parte de las predicciones de un modelo matemático con el cual se asume que NO SE PUEDE DETENER la pandemia, pero sí se puede ADMINISTRAR para que dure más, de esta manera se evita un colapso al sistema de salud y no se hunde la economía del país, sobre todo de los que viven al día. Ahí está el planteamiento. Para explicarlo mejor han dicho que lo que quieren es “aplastar la curva”. Incluso ayer, el Dr. Juan Luis Mosqueda, director general del Hospital del Bajío y uno de los voceros del gobierno ante la crisis, ha señalado que si funciona esta estrategia de contención, la reclusión en nuestro país durará mucho más, podría llegar hasta agosto –estamos a cinco meses de esto–. ¿Funcionará? Hoy nadie lo sabe, cualquier mexicano, estoy seguro, reza porque así sea, porque las autoridades logren administrar esta epidemia y que México se convierta en un caso de éxito, que este país le dé una lección al mundo, ojalá suceda… si no también habrá tiempo para señalar a los responsables de los errores y omisiones.

Para lograr “aplastar la curva”, están en marcha varias medidas propuestas por el gobierno: la jornada nacional de sana distancia, la suspensión de clases a nivel nacional, la suspensión de eventos y reuniones de más de 100 personas, y la suspensión de actividades laborales que requieran movilización. En resumen, es el aislamiento, permanecer en casa la mayor cantidad de tiempo posible, salir a la calle sólo a lo indispensable.

Mientras las autoridades se quiebran la cabeza para comunicar esto con campañas que incluyen a la heroína ‘Susana Distancia’ y dan todos los días una conferencia a las 19 horas, hay voces irresponsables e ignorantes que, dada su importancia, podrían tener eco en una población que está expuesta a todo tipo de mensajes sin filtros. Me refiero a la declaración hecha ayer por el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa: “¿Quiénes están contagiados ahorita? Seguramente hay mucha gente de las 40 personas, algunos son padres de familia, sí, la mayoría son gente acomodada, eh, ¿sí lo saben o no? Si ustedes son ricos tienen el riesgo, si ustedes son pobres, no; los pobres estamos inmunes”. Qué peligroso es gobernar desde la ignorancia. Dar declaraciones como ésta puede tirar todo un proyecto de comunicación responsable. Podría sonar absurdo, pero las autoridades nacionales deben salir a desmentir estas declaraciones y advertir la ignorancia en las palabras del gobernador de Puebla.

Sigamos escuchando las voces de los especialistas que todos los días a las siete de la noche tratan de resolver una crisis que apenas comienza en este país. Ojalá funcione la estrategia, tomarán más tiempo las medidas, pero no se colapsará el sistema de salud; pronto sabremos si fue la mejor decisión. En tanto, señalemos a esos funcionarios públicos, empresarios y gobernadores que han usado sus plataformas para engañar e irresponsablemente mal informar en tiempos donde lo más valioso es poner en la primera fila a científicos y especialistas.

El Waterloo de Napito


Por Darío Celis (El Financiero)

El lunes por la tarde hubo un intenso jaloneo en la Cámara de Senadores entre Napoleón Gómez Urrutia y su grupo de cuatro senadores de Morena, con la presidenta de la mesa directiva, Mónica Fernández.

La tabasqueña, aliada con Ricardo Monreal, fue muy clara con el líder minero: “si no cambias tu dictamen para modificar el 15-A de la Ley Federal del Trabajo y no respetas los acuerdos con el Ejecutivo, los sindicatos y los empresarios, el dictamen no pasa al Pleno”.

‘Napito’ ya había convocado a las comisiones unidas de Trabajo y Puntos Constitucionales para una reunión el martes por la tarde, pero ante el enfrentamiento con la presidenta del Senado, la Junta de Coordinación Política y la mayoría de los senadores de estas comisiones le hicieron vacío y lo dejaron solo.

El senador plurinominal no tuvo más remedio que aplazar la reunión, culpar a “fuerzas oscuras” y frenar la iniciativa sobre la casi desaparición del outsourcing y sus ocho millones de empleos.

Muchos miembros de la Junta se preguntan ¿por qué Napoleón se empecina en sacar adelante un dictamen parcial que ya fue rechazado, no obstante que ese mismo órgano le habían pedido modificarlo e incluir las conclusiones del Parlamento Abierto y del grupo de expertos?

Más de un senador dijo que el verdadero interés del ‘Napito’ es hacer una ley a modo para que sea su sindicato y otros dirigentes sindicales quienes ofrezcan el esquema de subcontratación en las plantas maquiladoras, sobre todo en la industria automotriz.

La controversia entre Gómez Urrutia y Fernández se dio cuando la presidenta del Senado conoció el ‘nuevo’ dictámen con el que aquél quería sorprender al Pleno presentando casi el mismo dictámen aprobado por la Comisión del Trabajo que él preside, pero rechazado por los partidos de oposición y por el líder de los senadores de Morena.

Las “fuerzas oscuras” que detuvieron el madruguete de ‘Napito’ tienen nombre y apellido: la Secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde; el director del IMSS, Zoé Robledo; la Secretaría de Hacienda, de Arturo Herrera; la CTM, de Carlos Aceves del Olmo; y los organismos empresariales aglutinados en el Consejo Coordinador Empresarial, que preside Carlos Salazar, entre otros.

En la Junta de Coordinación Política y en el Senado en general hay un grupo de legisladores que saben que ‘Napito’ no va a detener sus sueños de grandeza de utilizar su curul para pasar leyes que fortalezcan el tipo de sindicalismo antidemocrático que representa, aún por encima de los trabajadores.

En las vísperas de la ratificación del T-MEC entre los gobiernos de Andrés Manuel López ObradorJustin Trudeau y Donald Trump, quiere lograr por la puerta de atrás del Senado lo que nunca ha podido ser por la buena: un dirigente sindical que parezca demócrata.

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Ya no le hagamos caso


Por Raymundo Riva Palacio (El Financiero)

Por segundo día consecutivo, el presidente Andrés Manuel López Obrador se abstuvo de limpiarse las manos con líquido antes de iniciar su comparecencia en Palacio Nacional. Tampoco se mantuvo la distancia de un metro mínimo entre personas, como sugiere el estándar de distanciamiento social.

Todo esto, 24 horas después de que se recomendara, en el mismo foro, que eso tendría que hacerse. Las palabras sí se las lleva el viento. El presidente ocupó 56 palabras en el arranque de su comparecencia para hablar en general del Covid-19, y dedicó 381 para hablar de su agenda, de sí mismo y de lo que hace para no dar pie a sus ‘adversarios’.

Una vez más, como lo reitera siempre, antepuso la fe a la ciencia –y respaldó ampliamente al subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, que en la víspera sacrificó el conocimiento para rendirle tributo a las creencias presidenciales. “Vamos a salir adelante”, dijo López Obrador en su comparecencia del martes.

“Hay que tener fe en nuestro pueblo y actuar de manera consciente (sin) caer en la desinformación”. La fortaleza está “en nuestro pueblo y en su cultura”. Nada de reforzamiento sobre las medidas de prevención. No son necesarias. Dijo que estamos en la primera etapa de la pandemia, lo que es cierto, y actuando con “serenidad y no dejarnos manipular”. En pocas palabras, actuarán para evitar el contagio cuando el contagio ya esté dentro.

La reacción tardía del gobierno de López Obrador, que resiente y critica el Presidente, no es observada y cuestionada en México sólo, sino en el mundo. Él no va a cambiar. El subsecretario a modo que tiene en Salud, le hace segunda. ¿Qué se puede hacer? Sólo una cosa: ya no le hagamos caso.

Hagamos caso a quienes en la comunidad científica actúan sin estar cuidando su empleo o buscando promoción, a lo que están diciendo las autoridades en la materia en el mundo y a reflexionar críticamente sobre el porqué los gobiernos –salvo Brasil y México– están alineados en sus medidas para romper la cadena de contagios. López-Gatell dice, a contracorriente del mundo, que las medidas que han tomado no sirven para nada. Tal para cual.

El lunes pasado, el Imperial College de Londres, que tiene un Equipo de Respuesta y asesora al gobierno británico, dio a conocer un informe sobre el Covid-19 (https://www.imperial.ac.uk/media/imperial-college/medicine/sph/ide/gida-fellowships/Imperial-College-COVID19-NPI-modelling-16-03-2020.pdf), con nueva información sobre la pandemia en Italia, que concluyó que las medidas limitadas que impusieron en un principio, podría resultar en un “mucho mayor número de muertes”. López Obrador está convencido de que la pandemia es una exageración y que el manejo de la información sobre ella es político. No es así.

La información se sustenta en análisis matemáticos o el procesamiento de estadísticas –como se hizo en el caso italiano–, para poder hacer proyecciones que ayuden a formular políticas públicas.

“El mundo está viviendo la crisis de salud pública más seria en generaciones”, dijo el profesor Neil Ferguson, jefe del Equipo de Respuesta y director del Instituto Abdul Latif Jameel para Enfermedades y Análisis de Emergencia (http://www.imperial.ac.uk/news/196234/covid-19-imperial-researchers-model-likely-impact/). El informe estudió las razones por las cuales el virus se salió de control y saturó los hospitales, donde han muerto más de dos mil 200 personas y arriba de 28 mil están infectados, aunque la cifra probablemente sea “considerablemente” más alta. Esto obedeció a que la estrategia para aplanar la curva de crecimiento de contagios y controlar la pandemia, fue muy optimista.

“Utilizamos las últimas estimaciones de severidad para mostrar que las estrategias políticas que buscan mitigar la epidemia, podrían haber reducido a la mitad las muertes y reducido el pico de la demanda de atención médica en dos tercios, aunque no sería suficiente para prevenir que los sistemas de salud se saturen”, agregó el doctor Ferguson. “Intervenciones más intensas y socialmente disruptivas tendrían que ser requeridas para suprimir la transmisión a bajos niveles. Probablemente tales medidas, principalmente un distanciamiento social a larga escala, se necesitaría llevar a cabo por meses, quizás hasta que una vacuna está disponible”.

López Obrador ha dicho que México está preparado para la pandemia. La información que le han dado no es totalmente correcta. López-Gatell ha dicho en las reuniones en Palacio Nacional que se tiene capacidad hospitalaria suficiente para la etapa dos, con la experiencia de la influenza estacional. No le han explicado al Presidente la duración de la influenza, que en la temporada 2019-2020, hasta finales de febrero, tuvo cuatro mil casos positivos. En diciembre, por ejemplo, encontrar una cama para neumonía, que es la patología de la influenza y el Covid-19, demoraba cuando menos 10 días. Otra mentira que ha dicho el subsecretario de Salud, es que existen 35 hospitales desplegables, cuando en realidad hay cinco en el gobierno federal.

La desinformación de que se queja el Presidente encuentra un foco claro dentro de Palacio Nacional. Le han dicho que tienen los insumos para enfrentar la pandemia, pero no hay respiradores porque no se compraron. Apenas en la última semana comenzaron a adquirir medicamentos para aplicárselos como refuerzo a doctores y enfermeras en la primera línea de combate al virus. El Presidente descalifica pero, como admiten con resignación colaboradores, no escucha recomendaciones que puedan ir en contra de sus fijaciones. Pelearse con sus ‘adversarios’, que en los últimos días parecen encontrarse en los medios, podrá ser una gran victoria, aunque pírrica. Sus cruzadas públicas no asustan ni frenan el coronavirus. Este debía ser la preocupación de todos.

NOTA: El embajador de Estados Unidos, Christopher Landau, desmintió que funcionarios de alto nivel hayan hablado del coronavirus en una reciente reunión en la Ciudad de México. La información fue proporcionada por personas que participaron en ese encuentro. Se entiende la insólita energía con la que reaccionó, proporcional a la gravedad de lo que sucedió en esa reunión.

A la distancia


Por Macario Schettino (El Financiero)

Ya usted sabe que las bolsas de Estados Unidos cayeron 10% ayer, mientras que las europeas lo hicieron en 12%. El dólar FIX cerró en 22.15 pesos, y el barril de petróleo de la mezcla mexicana, en 25 dólares. La combinación de la pandemia de coronavirus y la guerra comercial petrolera ha devastado los mercados financieros.

Conviene agregar que los refugios tradicionales también se vinieron abajo. El oro perdió -5%, y el bono del gobierno estadounidense a 10 años, -7%. Refugios novedosos, como Bitcoin, perdieron más de 20%. En pocas palabras, nada dentro de los mercados es atractivo.

Esto significa que no tenemos una crisis originada en esos mercados, sino externa. Creo que las caídas de ayer se explican por el mensaje de Donald Trump del miércoles por la noche, con medidas absurdas, discurso confuso y lenguaje no verbal que transparentaba nerviosismo. Justo lo que no debe hacer un líder en estas circunstancias. Para sumarle, Christine Lagarde tuvo dos intervenciones ayer, ambas malas, que profundizaron el nerviosismo.

La pandemia de coronavirus fue atendida tarde y mal. Debió declararse mucho antes, y debió ser tomada en cuenta con seriedad por los gobiernos. No hacerlo ha significado un crecimiento en casos y en fallecimientos, que no debieron ocurrir. En Italia, pero también en España, Francia, Alemania y en Estados Unidos. México ha actuado posiblemente peor que todos ellos, porque prácticamente no se han aplicado pruebas para saber cuántos casos enfrentamos.

En cualquier caso, la pandemia no fue contenida, y ahora es un asunto de administrar el crecimiento lo mejor posible y esperar el contagio de proporciones muy elevadas de personas, tal vez entre la mitad y tres cuartas partes de los seres humanos.

Impedir que esto sature los servicios de salud implica políticas de distanciamiento social, que obligadamente van acompañadas de menor actividad económica. Eso es lo que los mercados están descontando, en exceso por sus dudas sobre la capacidad de liderazgo actual. En el mejor de los casos, hay que considerar que durante el próximo mes debemos reducir significativamente nuestra comunicación con otras personas. Si hacemos las cosas bien, tal vez regresando de Semana Santa podamos iniciar el proceso de normalización de la vida, que tardaría otro mes.

Esto significa que por una sexta parte del año, si todo sale bien, la actividad económica global estará a medio vapor. Eso es una recesión, aunque se le puede poner otro nombre, porque esa palabra los espanta mucho. Todos creceremos menos de lo esperado, México seguramente tendrá una contracción. El Presidente, mentiroso como es, ha dicho que la pandemia nos tomó en momento de crecimiento. No es así, nos tomó vulnerables gracias a las decisiones absurdas de su gobierno. Pero no tiene mucha importancia.

El otro golpe en los mercados, la guerra comercial petrolera, debe durar mucho tiempo más. Si Arabia Saudita y Rusia están intentando derrumbar al fracking estadounidense, debemos esperar al menos un año de precios bajos. Si, además, tienen visión estratégica y están considerando el fin del petróleo como combustible, esto durará mucho más tiempo.

Con esas perspectivas, lo mejor que podríamos hacer en México es olvidarnos de los sueños guajiros del gobierno actual y regresar a la reforma energética, promoviendo el cierre de Pemex lo más pronto posible y la transición acelerada a tecnologías limpias. Convendría, adicionalmente, tomar en serio las finanzas públicas. Esto significa recaudar más y mejor, pero también orientar el gasto de forma más inteligente. El sistema de salud ya fue pauperizado por este gobierno, y temo que durante el crecimiento de casos de coronavirus, tengamos serias dificultades.

Es trágico que en estas circunstancias tengamos presidentes como Trump o López Obrador.

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Hasta que pasó…


Por Salvador Camarena (El Financiero)

En México no pasa nada, hasta que pasa. El viejo aforismo renueva por estos días la plenitud de su vigencia. Y lo que ha ocurrido, no dejará de pasar.

La verdad es que las cosas de las que hemos estado hablando, con las que nos hemos emocionado domingo y lunes, ésas han venido ocurriendo desde hace muchos meses. Así que esto no nació la semana pasada, ni en este año, ni mucho menos con esta administración (y menos, a pesar del nervio paranoico del tabasqueño, en contraposición a la misma).

El movimiento feminista tiene fuerza inédita, quizá, pero razón de ser –por desgracia– añeja: la desigualdad y la violencia que padecen las mujeres de México es secular.

Pero esto que ha pasado en las últimas semanas conjuga muchos elementos, complejidades y sutilezas que desbordan medios y redes. Mas serán ellas –como ocurre desde hace semanas en tiempo real o en textos que resistirán el paso del tiempo– las que croniquen mejor que nadie estas luchas.

Los reclamos de las mujeres llevan décadas, pero cristalizan de forma inédita, a partir de las redes sociales, de la creatividad de académicas y activistas, y de un despertar masivo que quizá –igual y me equivoco– rompió una barrera sin retorno cuando miles de voces, en abril de 2016, contaron y denunciaron con el hashtag #MiPrimerAcoso el salvajismo que han padecido.

Fue una de las primeras caras de esta ola feminista de gran proporción y cuyas aguas atestiguamos en un paro sin precedentes, como el de este lunes, o en las marchas, igualmente nones, del domingo.

El término histórico se inaugura demasiado a menudo en México, pero quizá en esta ocasión sea apenas una definición justa para las decenas de miles de voces que en múltiples lugares de la nación manifestaron su hartazgo y demostraron su fuerza. Que se saben con la razón y que degustan el empoderamiento que han ganado.

En un país que entregó todo el liderazgo a un movimiento que, paradójicamente, se ha achicado ante el reclamo feminista, estas mujeres son las únicas que detectan que no hay tiempo qué perder, ni legitimidad en aquellos que les piden que aguarden a que otros, y no ellas, sean quienes definan los pasos a seguir.

Se ha dado un peculiar contraste. Decenas de miles gritan en las calles en demanda, antes que nada, de establecer la verdad que no se ha querido poner en el centro del debate: que lo que han padecido por su sola condición de género debería ser aborrecido por toda la nación, y que esa agenda ya no será más un tema ni de cada año ni de algunas dependencias satelitales de presupuestos raquíticos. Adiós a las cuotas y a las simulaciones.

El contraste es peculiar porque el titular del Ejecutivo cree que le reclaman a su gobierno. El mandatario que estaba llamado para grandes cosas no atina a comprender que, si lo advirtiera, le están regalando legitimidad e impulso.

Si comprendiera que la fuerza de ese movimiento debe ser atendida y conducida –sin tutelar ni sobajar–, López Obrador sumaría para su causa la grandeza de haber comprendido los tiempos que no eligió.

Pero AMLO, como cualquiera que adopte esa posición de que atestiguamos una expresión pasajera y acaso interesada, quedará exhibido por su cortedad de miras y raíz conservadora.

Apenas hemos visto unos primeros episodios de esta nueva ola feminista, que se conjuga en primera persona del femenino, y que no sólo no ha pasado, sino que va a seguir pasando. Y por una vez el gerundio es el mejor de los tiempos.

Datos raros


Por Macario Schettino (El Financiero)

En el mes de enero, de acuerdo con la información oportuna del comercio exterior, tuvimos un incremento de exportaciones no petroleras de 2.5%, contra enero de 2019. El mayor impulso provino de exportaciones de la industria automotriz, debido a que enero del año pasado no fue muy bueno. De hecho, la tasa de crecimiento anual acumulado de exportación en la industria automotriz se encuentra ahora un poco arriba de 5%, frente al 15% que se tenía hasta octubre de 2018.

En las importaciones, tenemos una caída más. Las no petroleras caen -3.6%, resultado de contracciones en todos los tipos de bienes: consumo, con -0.7%; intermedios, con -2.4%, y bienes de capital, con -13.6%. Si comparamos los últimos doce meses contra el año que terminó en octubre de 2018, la caída en importaciones de bienes de consumo es de -3%, intermedios no cambia, y bienes de capital caen -10%. Es decir, las decisiones de inversión se detienen bruscamente a partir del mes referido, y desde entonces no se recuperan. Paulatinamente, el impacto se ha trasladado al ingreso de las personas, que consumen cada vez un poco menos (de bienes importados), pero la integración global de nuestra industria no sufrió mucho.

Si no quiere comparar con el mes de octubre de 2018, porque no se convence del impacto gravísimo de la cancelación del aeropuerto, hagámoslo por años. El año que termina en enero de 2019 mostró un crecimiento en importaciones de bienes de consumo de 8.5%, el que terminó en enero de 2020, una caída de -2.4%. En bienes intermedios, las cifras son 9.9% contra -1.7%. Y en bienes de capital, pasamos de 10.8% a -10.4%. Diez puntos de crecimiento perdidos en bienes de consumo, 12 en bienes intermedios, y más de 20 en bienes de capital.

El comportamiento de enero apunta a que tuvimos una ligera contracción en la economía en ese mes, continuando con la inercia que hemos visto en los meses previos. No sería raro porque ya habíamos visto que para ANTAD hubo un crecimiento en ventas de 7%, y en Walmart, de 4.2%, a tiendas totales, que si bien no es muy malo, sí es uno de los resultados más bajos en el último año.

En esta ocasión, no nos ayuda la información de las finanzas públicas, porque se reportan crecimientos espectaculares en todos los impuestos, salvo el especial de la gasolina. La recaudación de ISR fue de casi 179 mil millones de pesos, y es la más alta registrada, con la excepción del mes de abril pasado (que es cuando se entregan declaraciones anuales). En el IVA, la recaudación fue de 113 mil millones de pesos, que implica un crecimiento de 25% frente a enero pasado, y es un récord absoluto. De hecho, es la primera vez que se recaudan más de 100 mil millones de pesos en este impuesto. Finalmente, aunque el especial de gasolina no recaudó más, los otros impuestos especiales tuvieron un incremento de más de 100%.

Comparando con la recaudación promedio de 2019, en enero el ISR creció 27%, el IVA 45%, y los IEPS distintos de la gasolina, 145%. No tengo idea de qué explique este comportamiento, pero no es el funcionamiento de la economía. Tal vez Hacienda ha logrado convencer o espantar a los contribuyentes, y por eso estos aumentos increíbles. Será muy importante que expliquen lo que ha ocurrido, porque después de la contabilidad creativa con que cerraron el año pasado, estas cifras lo requieren.

En cualquier caso, estamos hablando de datos del mes de enero, antes de que empezara el impacto serio del coronavirus, que para febrero ya fue muy serio, según los pocos datos internacionales que tenemos. Los iremos analizando.

 

Escasez de medicinas en hospitales públicos


Por Luis Pazos (El Financiero)

Es injusto afirmar que la escasez de medicinas en el sector salud del gobierno se inició con López Obrador, pero sí se agravó. La posición de los funcionarios va desde negar que hay escasez de medicinas e instrumental médico, hasta culpar a directores y personal de los hospitales por la falta de esos insumos básicos. Hay robo hormiga de instrumental por personal en algunos hospitales, que ha existido por años, pero actualmente el problema es que no llegan muchas medicinas porque supuestamente no hay presupuesto para comprarlas.

Otros culpan al desorden administrativo en la asignación de presupuestos para la compra de medicinas. La razón que dan los responsables es que los anteriores proveedores vendían a sobreprecios, lo que puede ser cierto, pero “el remedio resultó peor que la enfermedad”. Como alternativa el gobierno propuso la concentración de todas las compras en una sola dependencia federal, pero entre son peras o manzanas muchos enfermos se quedaron sin medicinas.

El gobierno se ha dedicado a evadir su responsabilidad más que a encontrar soluciones.

Un hecho que causó enojo en la comunidad médica es el despido arbitrario del director del Instituto de Neurología, investigador, reconocido a nivel internacional por sus aportaciones a la cura de enfermedades neurológicas. Lo acusaron de generar la escasez de la que en realidad es víctima. La causa real de su despido fue su oposición a las condiciones que pretende imponer el gobierno al Instituto y su denuncia de la falta de recursos para comprar medicinas e instrumental.

Ese despido causó malestar en la comunidad médica. Ya circula en redes sociales un llamado a un paro de doctores al que titularon “un día sin médicos”.

Hasta ahora los altos funcionarios del gobierno federal más que resolver el problema de la escasez lo han agravado, al considerar enemigos del régimen a quien difiere o cuestiona alguna de sus decisiones.

Esa posición, además de generar descontento en la comunidad médica, lo crea en miles de pacientes de los hospitales, a quienes no les entregan las medicinas que necesitan por falta de dinero, mientras el gobierno destina innecesariamente cientos de millones en la construcción de un aeropuerto en Santa Lucía, que de haber permitido que los empresarios privados terminaran el de Texcoco, se hubieran utilizado esos recursos fiscales en la compra de medicinas en el sector salud.