Economía y Finanzas

Si gastas más…¿Impuesto?


Texto original: Sin Embargo.com

Expertos piden tener cuidado con el uso de tarjetas de crédito, ante el anuncio de la Secretaría de Hacienda, ya que dicen que el Servicio de Administración Tributaria en realidad busca ver si existen más gastos que ingresos declarados para concluir que la diferencia es causa de Impuesto Sobre la Renta.

Hace unos días, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Asociación de Bancos de México (ABM), anunciaron un acuerdo con el cual comenzarán a emitir facturas instantáneas a aquellas personas que realicen pagos con tarjeta de crédito o débito.

“Se emite el presente requerimiento de información para fines fiscales, sobre los pagos realizados por sus cuentahabientes a las diversas tarjetas de crédito con las que cuenten, con el objeto de planear y programar actos de fiscalización”, dice el oficio enviado por la Administración Central de Planeación y Programación de Auditoría Fiscal Federal del SAT.

Margarita Ríos-Farjat, jefa del SAT y Luis Niño de Rivera, presidente de la ABM, indicaron que el objetivo de esto es facilitar a los contribuyentes la generación de facturas.

“Próximamente el proceso de pago y el de facturación estarán integrados en las terminales de punto de venta, las tarjetas contarán con la información fiscal del contribuyente y se generará la factura” dijeron en una conferencia de prensa.

La información solicitada por el SAT incluye nombre del cuentahabiente, RFC, CURP, límite de crédito en la tarjeta al 31 de diciembre y montos de los pagos mensuales realizados, sin importar la forma de pago y desglosados por mes.

La disposición ya provocó la inconformidad de Banco Azteca, que promovió una demanda de amparo para impugnar el oficio enviado por el SAT el pasado 17 de enero, en el que se le dio hasta el 29 de febrero para entregar prácticamente todos los datos del manejo de cuentas de sus tarjetahabientes.

“La información se solicita”, justificó, “para corroborar que los datos sean consistentes con las declaraciones de los contribuyentes y, en su caso, determinar si es necesario realizar una acción de control”.Sin embargo, Hamlet González, experto en cuestiones de carácter fiscal de la emisora de radio Central FM Equilibrio, menciona que otro de los objetivos de este convenio es tener un control exhaustivo sobre las operaciones realizadas con tarjeta de crédito y débito.

De esta manera, el SAT podrá detectar en las personas físicas las “discrepancias fiscales”, que es cuando realizas más compras con tu tarjeta de crédito en comparación con los ingresos que tienes declarados ante la autoridad.

¿Pero qué pasa cuándo un mexicano tiene una tarjeta de crédito internacional emitida en otro país? La terminal de punto de venta no podrá emitir la factura instantánea, ya que no aparecerá su RFC vinculado al chip de la tarjeta.

Hamlet no es el único que opina esto. Silvino Vergara Nava Licenciado en Derecho y Titular del despacho Consultoría Contencioso Administrativa, pidió a los ciudadanos tener cuidado con el uso de tarjetas de crédito, ante este reciente anuncio, ya que el SAT busca en realidad ver si existen más gastos que ingresos declarados para concluir que la diferencia es causa de Impuesto Sobre la Renta, por lo que deberán pagar a la autoridad fiscal.

La generación de facturas instantáneas entrará en vigor durante los primeros cuatro meses del 2020 y será voluntario en una primera etapa, donde cada contribuyente podrá decidir si quiere generar factura al momento de pagar. Sin embargo, aunque no se pida factura todas las operaciones generadas con tarjeta son enviadas al SAT, indicó Luis Niño de Rivera.

El SAT afirma que actualmente ya cuentan con la información sobre las cuentas de los contribuyentes y que esta medida solo busca facilitar la emisión de facturas con tarjetas, aunque parece que expertos en la materia difieren.

Editoriales

México: Entre la Trump y la Reforma Laboral.


El #rapidín por Edel López Olán

#México se ha convertido en rehén de todos. El gobierno federal se ha convertido en el mejor carcelero de las esperanzas de un pueblo que sigue confundido en sus ideales. Los #ProgramasSociales que el oficialismo pretende disfrazar como empleos formales, fueron la punta de lanza de las aspiraciones electoreras de un presidente sin escrúpulos y fuera de sí. Pero más allá de lo interno, ahora, los mexicanos se encuentran presos en medio de un fuego cruzado que se cocina en la alta escala de las negociaciones comerciales.

La presión de los demócratas en Estados Unidos al gobierno de México para autorizar el famoso #TMEC comienza a tomar tintes preocupantes. Uno de los grandes rezagos que existen en el vecino del norte ha sido el empleo y el presidente #Trump ha mantenido su base de votantes gracias al asistencialismo y su demagogia eterna de un mejor América, cuando, la realidad dista mucho de ello. Solo en la primera mitad del año la economía de EE.UU. agregó solo 75.000 empleos, una cifra sorprendentemente baja por debajo de lo que los expertos habían pronosticado. Mientras tanto, la tasa de desempleo se mantuvo en 3,6%, lo que significa que el desempleo todavía está cerca de un mínimo de medio siglo con una economía estancada completamente.

México hace unos meses aprobó la Reforma Laboral, uno de los principales puntos en ella, fue la elección democrática de líderes sindicales de cada una de las empresas y así, obtener mejoras a los contratos colectivos de trabajo en un sindicalismo que sigue a las órdenes de un oficialismo depredador y sin escala. Hoy, decenas de mini líderes sindicales saldrán a la luz como parte de este nuevo entramaje a favor del oficialismo que promueve una protección condicionada, por tal motivo, Estados Unidos pretende supervisar la correcta aplicación de la #ReformaLaboral aprobada condicinando así la aprobación del #TMEC enviando inspectores que vigilen que las reforma se lleve acabo y así seguir moderando desde la Casa Blanca la forma en como las empresas americanas no emigren hacía #México, que se habían convertido en un paraíso para empresarios que buscaban mano de obra barata y sin ningún tipo de supervisión, todo esto, en pleno año electoral americano.

La contrapropuesta de México es que las controversias en materia laboral por el cuestionamiento de una elección de un líder de un sindicato es que se haga un panel de expertos con un representante de Estados Unidos y uno de México, así como un tercero, que evalúe cuando en un caso concreto de una empresa haya dudas sobre el proceso de elección. En ese caso, el proceso electoral puede ser repuesto y, en dado caso, será ese panel el que determine si hubo violaciones a la ley o no.

Por otro lado, el otrora líder sindical y capo del hampa sindicalista en México Napoleón Gómez Urrutia, junto con los senadores de #MORENA, aprobaron en fast track la ley que impide a los empresarios la contratación vía outsourcing, algo que lo sigue beneficiando a él y a todos los sindicatos que aparecerán con la nueva Reforma Laboral y que obviamente son el reducto de dinero para decenas de líderes sindicales que como él, se han enriquecido del pueblo y favorecido al partido en el poder, algo que desafortunadamente, también, pone en jaque el famoso tratado con Estados Unidos y Canadá.

Mientras tanto, en este estira y afloja, los trabajadores mexicanos siguen presos entre pretensiones y medios hechos. El TMEC, así como ha sido el TLC será ese puente comercial que beneficiará a miles de trabajadores y productores mexicanos así como también a decenas de inversionistas que hoy, siguen viendo en el país, un polvorín de inversión que lentamente los aleja de esteas tierras mientras se busca una igualdad laboral tan vociferada pero poco buscada.

Hoy, México sigue preso (como lo estuvo 18 años) de las pretenciones electoreras de un candidato que quiere jalar agua para su molino, sin darse cuenta, que con eso desconfigura todo, incluso lo más importante: El trabajo de todos los mexicanos, y eso, es #lamentable

Hasta la próxima.

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Editoriales

Países sin ejército, paraísos fiscales


Por Luis Gonzalo Segura (RT noticias)

En los sectores más progresistas de la sociedad se sostiene de forma casi impertérrita la máxima de ‘sin ejércitos no hay guerras’, cuestión que podría dar lugar a un interminable y acalorado debate. Pero el objetivo de esta cuestión no es resolver tal debate, ni tan siquiera desequilibrarlo, sino añadir de forma un tanto malévola unos cuantos ingredientes más a la disputa mediante el análisis de aquellos países que a día de hoy no poseen ejército —31 en total—: porque sí, efectivamente, los progresistas tienen gran razón al aseverar que sin ejércitos no hay guerras… hay paraísos fiscales.

El análisis de estos países revela ciertas coincidencias:

1- Casi todos cuentan con una particularidad en común: son pequeños.

Sin duda, de todos los países sin ejército, el que posee mayor tamaño e importancia es Costa Rica —4,9 millones de habitantes—. Tras este país centroamericano, la mayoría de estados sin ejército no alcanzan el millón de habitantes —solo Costa Rica, Panamá y Mauricio superan esta barrera— y solo la mitad de estos estados superan los 100.000 habitantes —junto a los tres anteriores: Aruba, Curasao, Polinesia Francesa, Granada, Islandia, Kirbati, Micronesia, Santa Lucía, San Vicente y Granadinas, Samoa, Islas Salomón y Vanuatu—.

2- Por lo general, se dividen en islas o enclaves territoriales particulares

Como hemos comprobado, salvo en el caso de Costa Rica y Panamá, países con una cierta entidad, el resto de estados se caracterizan por ser islas o enclaves territoriales con una historia particular que les permitió mantener no ya una soberanía plena, pero al menos una independencia formal. Destaca Groenlandia e Islandia, las cuales, aun siendo islas, se encuentran en mitad del territorio OTAN y por tanto resultan extremadamente apetitosas para Occidente. Recuerden la última proposición indecente de Donald Trump sobre Groenlandia —comprarla—, la cual fue tildada como absurda por la primera ministra danesa, Mette Frederiksen.

3- Han cedido su defensa a un país de mayor tamaño.

Si analizamos la situación defensiva de los países sin ejército podemos comprobar que la mayoría de ellos tienen cedida la defensa a un país de mayor envergadura. Un ejemplo de ello es Costa Rica, la ‘Suiza Mesoamericana’ —denominada así por su declarada neutralidad—, país que siempre es referido como un ejemplo de un mundo mejor en el que los ejércitos no son necesarios. Sin embargo, este país tiene cedida su defensa a Estados Unidos, país que no se caracteriza precisamente por su condición de valedor de los derechos humanos y el derecho internacional, sino mas bien por lo contrario: por generar estados fallidos para expoliarlos y tumbar regímenes socialistas. ¿Contribuye Costa Rica a un mundo mejor? Ahí dejo la cuestión.

Otros países que adoptan la defensa de estados sin ejército son España, Francia, Holanda, Nueva Zelanda, Reino Unido, Dinamarca, Austria, Suiza, Australia e incluso la OTAN. Un somero análisis del listado, a excepción de los casos de Australia y Nueva Zelanda, aceptables por su propia esencia geográfica, desprende un cierto aroma a añejo colonialismo. Una especie de síndrome de Estocolomo histórico-geográfico. ¿No debería ser la ONU en lugar de los países colonizadores los responsables de la defensa de estos estados tan particulares?

4- Y, lo más importante: son en su mayoría paraísos fiscales.

Sin embargo, con todo, la cuestión más alarmante, para pacifistas y no pacifistas, supone con mucho que la mayoría de estos países son paraísos fiscales. Espacios en los que se extraen los capitales del resto del mundo para ser ocultados a la ciudadanía. Una especie de fortalezas de oro en las que se guarda el dinero que el capitalismo salvaje, tan liberal él, nos sustrae. Unos estados en los que confluyen abogados, empresarios, multimillonarios, políticos, deportistas, banqueros, monarcas, traficantes de armas y todo tipo de delincuentes y mafiosos. Todos juntos y en ocasiones revueltos, obteniendo beneficios en los mismos mercados.

De hecho, del extenso listado, tanto la ONG Oxfam como la Unión Europea consideran paraísos fiscales a todos los países salvo a Mónaco, Liechtenstein y Andorra. Y eso que estos últimos no se rigen precisamente por un comportamiento ejemplar en la cuestión.

Son precisamente estos paraísos fiscales los que guardan una estrecha relación con la venta, tanto legal como ilegal, de armas y, por tanto, deben ser considerados como motores fundamentales de la industria armamentista mundial, de la que Estados Unidos es la mayor potencia.

Suiza, el caramelo envenenado para los pacifistas

En el paraíso centroeuropeo suizo casi la mitad de los habitantes poseen un arma —46 de cada 100— y todos los varones están obligados al cumplimiento del servicio militar —las mujeres pueden acudir de forma voluntaria—. Datos a los que si añadimos que en el país existe un arma privada por cada cuatro habitantes —2 millones de armas privadas para 8,3 millones habitantes— demostrará a las claras que Suiza, siendo muy pacifista, es un país militarizado. Además, también es un paraíso fiscal y un país que obtuvo un gran lucro durante los conflictos armados que devastaron el mundo.

Un pacifismo de aquella manera que permite desmontar dos mitos de una sola tirada: ni las armas ni los ejércitos son el problema, el problema son aquellos que controlan a ambos. Ello no quiere decir que este sea un alegato a favor de la libre circulación de armas, un problema que está completamente descontrolado en Estados Unidos y que necesita urgentemente de una prohibición, sino que lo que subyace en los atentados no son las armas —Suiza solo ha sufrido una masacre en los últimos veinte años—, sino los bajos niveles educativos, económicos y sociales y la marginalidad, pobreza y desigualdad que ello genera. En Estados Unidos no deberían restringir la circulación de armas por el peligro en sí mismas de estas, sino porque el máximo exponente del capitalismo es un fracaso de tamaña magnitud que sus ciudadanos no pueden ser armados ante el riesgo de liberar sus frustración mediante el uso de estas.

Por la misma razón, los ejércitos no son el problema ni el motor de las guerras, sino los poderosos —gobernantes, empresarios, banqueros, multimillonarios— que se lucran con la muerte. Son los poderosos los que se interponen entre la paz y los ciudadanos, no los ejércitos ni las armas. Y son los poderosos los que usan desde hace décadas los países sin ejército como La Tapadera —The Firm; 1993; Tom Cruise, Gene Hackman, Holly Hunter y Ed Harris— de sus negocios sucios, guerras incluidas. Hasta Hollywood lo sabe.