Fragmentos

Mujer….¡Cree!


Cree en tus ideas. No pierdas nunca el sentido de tu horizonte. Ama, cree, vive cada victoria y saborea las derrotas con el mismo gusto con el que comenzaste tu jornada.

Mantente alerta, vives en un tiempo y espacio complicado. La sociedad te bombardeará con sus esquemas, la moral y la mente claudicará en ocasiones contra la presión, pero no te sometas ante el viento imbatible, aférrate a tus ideales, a tu moral, a tus instintos, no claudiques…¡Jamás!

Sé valiente. Este mundo es surreal, pero tus pensamientos son tangibles. No tengas miedo al exterior, camina lento pero camina fuerte, sin miedo, sin cuartel. Muéstrale al mundo la enorme capacidad de tu valentía a pesar de la guerra de ideas a tu alrededor, sé la pluma que combate la tempestad con la ligereza de su estructura y la arrogancia de su pasión.

Sé. Vive. Sufre. Aprende, pero nunca, jamás, dejes de sonreír…

– Edel López Olán –

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Fragmentos

“A una joven muerte” de César González Ruano


¿Estás segura tú que preferías

la sombra de las flores a nosotros?

¿No habrás equivocado tu destino

marchándote de aquí? ¿No te veremos

ya nunca más desnuda? Eso es tremendo.

Late mi sangre en la prisión abierta

de la húmeda nostalgia. ¿Te olvidaste

del comedor en sombra de persianas

–c Alcalá de Madrid, dos menos cuarto–

y de aquel «¡No, no, César» reducido

por mi entusiasmo desbocado y loco?

Han pasado, no sé, nueve, diez años…

¿Qué deshielo los copos de tu nieve

deshacen en tu pecho? ¿Qué habrá sido

de aquella pelusilla de muchacho

que confirmaba en ti la Primavera?

¿Qué tierra seca el agua de tu pelo?

¿Oyes hablar la verde y dulce lengua

de los árboles serios? ¿Te enterraron

con la misma camisa de aquel día?

No puedo imaginarte. ¿Estás contenta

de no ir a la oficina? Tengo miedo

de que todo haya sido un mal negocio,

una locura tuya de muchacha.

Fragmentos

El valioso tiempo de los maduros por Mario de Andrade


“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…

Me siento como aquel chico que ganó un  paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones  interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a maniobreros y ventajeros.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de  sus lugares, talentos y logros.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchas golosinas en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír, de sus errores.

Que no se envanezca, con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de hora.

Que no huya, de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…

Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan…

Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás…”

instagram-permanencias-voluntarias

Fragmentos

El valioso tiempo de los maduros por Mario de Andrade


“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…

Me siento como aquel chico que ganó un  paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones  interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a maniobreros y ventajeros.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de  sus lugares, talentos y logros.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchas golosinas en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír, de sus errores.

Que no se envanezca, con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de hora.

Que no huya, de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…

Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan…

Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás…”

Fragmentos

Carta a una hija por Edel López Olán


Padre-Hija-Permanencias-Voluntarias

En ocasiones la vida es complicada. Muchas veces, a tu edad, sientes que el peso de todo está sobre de ti. No te sientes ni de aquí ni de allá, vives a expensas de lo que todos creen y piensan de ti. Tu inseguridad florece y tus sentimientos más profundos comienzan a salir por todas la grietas de un pequeño corazón que lentamente pierde su capa infantil y comienza a cambiar de piel, pero eso amor mío, es vivir.

La vida te enseñará de muchas formas que tienes solo dos caminos: Tirarte al piso y sufrir o recoger tus sentimientos y caminar

Eso no quiere decir que toda la vida debes y tienes que ser una piedra. No. Debes ser una persona que aprenda a sacar y depurar sus sentimientos y sensaciones, y así, como en una pequeña coladera, comenzarás a quedarte con lo que realmente valga la pena, con tus verdaderos problemas, con tu verdaderos sentimientos.

Crecer duele, y te dolerá muchas veces, pero lo importante es que día a día aprendas, que día a día combatas, que día a día te entregues de una forma real a tus sueños.

Aprende a sonreír y aprende e llorar.
Aprende a secar tus lágrimas y aprende a abrazarte a ti misma
Aprende que hoy, y para siempre, más allá de todos, te tienes a ti misma…

 

Fragmentos

Y así


“Y así los “te amo” se quedaron incrustados en el silencio,

Así, como te quedaste dormida en mi corazón, te has ido con la luz del ocaso.

Así, esperé en el inútil intento de entenderte

Así, y solo así, me di cuenta que eras más fría que el invierno”

Fragmentos

Vivir de prisa